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Crece la presión para que la nueva CGT debute con el llamado a un paro general

Tras el plenario del viernes, más dirigentes salieron a reclamar una medida de fuerza. Se multiplican las quejas por los efectos de la inflación, el tarifazo y el deterioro del empleo

Crece la presión para que la nueva CGT debute con el llamado a un paro general

"Antes de fin de año el Gobierno se come un paro nacional". La advertencia, lanzada ayer por uno de los principales referentes del proceso de unificación de la CGT, resume la creciente convicción puertas adentro del sindicalismo peronista acerca de la aceleración de los tiempos para avanzar en una medida de fuerza general contra la administración de Mauricio Macri. Y muchos prevén que la materialización de ese desafío no se demorará más allá de la última semana de septiembre y la primera quincena de octubre. "El clima de la calle no es un dato a pasar por alto, hay mucha presión", justificó otro dirigente en la misma línea.

El plenario que las tres vertientes cegetistas compartieron el último viernes y que culminó con un duro pronunciamiento contra el Gobierno por los efectos del tarifazo, la suba de precios sobre los sectores más vulnerables sumado al deterioro del empleo y el consumo, la contracción de la producción y el aumento de la producción, envalentonó a los gremios más críticos y acotó el margen de acción de los grupos sindicales moderados que apuestan a la estrategia de diálogo con el macrismo. Encima, las voces oficiales que buscaron neutralizar la amenaza sindical en los términos de una pulseada interna por el reparto de poder en la nueva CGT de unidad, profundizaron el malestar gremial.

Resonó entre los sindicalistas la calificación de "exagerado" que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, atribuyó al documento cegetista. Y su reproche acerca de que "no es cuestión de pararse en el proceso de unidad de la CGT para ver quién tiene el discurso más duro".

El enojo por los dichos de Triaca reeditó la bronca que ya durante la semana habían descargado varios dirigentes por la declaraciones en las que el jefe de Gabinete, Marcos Peña, descalificó el reclamo sindical de reapertura de paritarias.

Con ese telón de fondo, y aún después del plenario de unidad, fueron varios ayer los dirigentes que escalaron en el tono de sus advertencias al Gobierno. Uno de ellos fue el titular de la Confederación de gremios del transporte (CATT), Juan Carlos Schmid, candidato firme a integrar el triunvirato de conducción de la CGT de unidad junto a Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estacioneros) a partir del 22 de agosto. "Vemos muchas complicaciones y un calentamiento del conflicto social con errores muy marcados por parte de la gestión Macri", diagnosticó el dirigente. Y, si bien no dio una fecha precisa para la eventual protesta que activaría la CGT, enfatizó que "si no hay un encausamiento de la inflación, que tal vez sea el mayor problema con la caída del empleo, van a estar las condiciones para que se geste esta reacción de parte de los sindicatos".

Casi en sintonía pese a no formar parte del proceso de reunificación cegetista, Sergio Sasia, jefe de la Unión Ferroviario y referente del Movimiento de Acción Sindical (MASA) de Omar Viviani, indicó que "con las medidas que se están llevando adelante estamos camino a una medida de fuerza en el corto plazo". Y calculó: "Puede ser antes, durante o después de la unificación de la CGT".

Las negociaciones cegetistas excluyen la definición de una medida de fuerza previo a sellar la unidad. Y prevén que el congreso del 22 solo concederá al nuevo triunvirato de conducción la potestad de evaluar un plan de lucha si no recibe respuestas del Gobierno sobre su agenda de reclamos. Sin embargo, es creciente la presión de algunos sectores gremiales para que la nueva central debute con el llamado efectivo a un paro general.