Coronavirus: en el primer día de la cuarentena obligatoria, se desplomó el consumo eléctrico

La demanda de energía eléctrica cae fuerte por el parate industrial y comercial. Si marcara tendencia, puede anticipar una baja en la actividad económica.

En el primer día del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) que decretó el presidente, Alberto Fernández, el consumo de energía eléctrica empezó a caer a niveles llamativos.

Según datos públicos que se presentan en la página web de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico S.A. (CAMMESA), la demanda de potencia para el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) apenas superó los 14.300 megavatios (MW), con una temperatura promedio en el país levemente por encima de los 30°.

Se trata de una temperatura relativamente alta, que en ocasiones normales puede llevar la demanda del sistema arriba de los 20.000 MW.

En términos comparativos, cuando sucedió el primer blackout (apagón nacional total) de la historia de la Argentina, el 16 de junio del año pasado, era un domingo a las 7 y la demanda rondaba los 13.000 MW, cuando gran parte de la población dormía y con pocas máquinas fabriles en marcha.

La demanda de potencia para el SADI apenas superó los 14.300 megavatios (MW), con una temperatura promedio en el país levemente por encima de los 30°. Una temperatura que, en ocasiones normales, puede llevar la demanda del sistema arriba de los 20.000 MW.

Estas cifras preliminares y que todavía no marcan tendencia podrían adelantar una inminente caída de la actividad económica, según contaron a El Cronista en reserva dos fuentes conocedoras del sector.

Este golpe el Gobierno ya lo visualizaba antes de decretar la cuarentena obligatoria para detener la propagación del COVID-19 (coronavirus ) y priorizar la salud pública.

De acuerdo a información pública de CAMMESA, el "Predespacho" -según las previsiones de técnicos y meteorólogos- estaba preparado para que el SADI demande más de 16.000 MW, en torno a un 15% más que lo que finalmente ocurrió este viernes a la tarde.

Aunque el consumo eléctrico depende siempre del día, de la temperatura y de la actividad económica (más del 40% de la demanda es de las industrias, mientras que el 60% restante se divide casi en partes iguales entre los comercios y los hogares), hay indicios de que podría seguir en niveles bajos.

Por caso, el viernes de la semana anterior a la tarde, cuando todavía no había restricciones a la circulación y muy pocas compañías implementaron la modalidad de teletrabajo (home office), la demanda tocaba los 23.000 MW.

Con todo, la sociedad mixta CAMMESA (20% estatal y 80% de actores privados del sector) redujo al mínimo obligatorio sus requisitos de importación de gas a Bolivia a través de la empresa estatal Integración Energética Argentina S.A. (IEASA, ex Enarsa).

Fuentes con conocimiento de la operación indicaron a este diario que CAMMESA venía pidiendo al principio de esta semana más de 16 millones de metros cúbicos por día (MMm3/d) de gas, pero que para hoy redujo su solicitud a los 10,5 MMm3/d que Argentina está obligada a pagar al vecino país, por una cláusula de take or pay (tomar o pagar).

Ya para este fin de semana se necesitaría aún menos gas de Bolivia, dado que ese combustible se utiliza para la generación eléctrica en las centrales térmicas y que el consumo de energía estará en caída por el parate industrial y comercial, que no llega a ser reemplazado por el uso en los hogares.

Así las cosas, las petroleras se verían obligadas también a cerrar producción local de gas, con consiguientes pérdidas.

"Tenemos un problema de demanda de gas", avisó un ejecutivo de una productora con operaciones en Vaca Muerta y otras cuencas sureñas.

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