Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Condenaron a la revista Barcelona a pagarle 40 mil pesos a Cecilia Pando

La directora del medio gráfico, Ingrid Beck, contó en sus redes sociales que una jueza decidió dar lugar al planteo de la titular de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, quien los demandó por "daño moral". Fue por un fotomontaje en el que la dirigente aparecía desnuda.

Una broma que publicó la revista Barcelona en su contratapa en la edición 193 y que salió a la venta en agosto de 2010 se convirtió en el punto de partida de un polémico recorrido judicial que terminó con una condena al medio gráfico por haber causado daño moral  a Cecilia Pando, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina.

El fallo de la jueza Susana Nóvile, encargada de la causa, obliga a Barcelona a pagar 40 mil pesos en compensación por los daños morales ocasionados a Pando, un monto que hace inapelable la sentencia y que, de acuerdo con Ingrid Beck, su directora, ya están buscando "la forma de ir a una segunda instancia".

"Lo más preocupante de este fallo no es la plata (que no tenemos) sino el precedente. Con esta jurisprudencia, los que hacemos sátira vamos a terminar editando en la clandestinidad", escribió la periodista en su cuenta de Twitter.

La contratapa que había publicado Barcelona se trataba de un fotomontaje en que se veía a la presidenta de la Asociación de Presos Políticos desnuda y atada, en alusión a la práctica sexual llamada bondage, acompañada de frases como "las chicas quieren guerra antisuversiva" y "Ceci Pando se encadena para vos". Tiempo antes, Pando se había encadenado al Edificio Libertador para exigir la liberación de los genocidas condenados por delitos de lesa humanidad.