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Con un cuadro del Che y la cabeza en el territorio

Bahiense de nacimiento y cordobés por adopción, Nicolás Massot llegó a los 31 años a la jefatura del bloque oficialista en la Cámara de Diputados impulsado por el aplastante resultado que consiguió Cambiemos en la provincia mediterránea, del que muchos lo señalan responsable. Es, además, hombre de extrema confianza del presidente de la Cámara, Emilio Monzó, con quien hoy por hoy forma el tándem del poder macrista en el Congreso.
Su padre, Alejandro Massot, es dueño del diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca, que su tío, Vicente –acusado por crímenes de lesa humanidad–, dirige. Además, es yerno del ex intendente de Córdoba capital Germán Kammerath.
Él asegura que dialoga con todos los bloques y en su despacho un cuadro enorme del Che Guevara parece darle la razón. Se lo regaló Victoria Donda, dedicatoria incluida. En el Frente para la Victoria, en cambio, lo señalan por "canchero y soberbio" y aseguran que no tiene el mejor de los tratos al negociar con ellos.
Además del Che, en su oficina llaman la atención los mapas de Córdoba. Uno cuelga de la pared. Otro descansa sobre la mesa de reuniones. "Acá se llega por territorio. Nunca hay que olvidarse de eso", dice mirándolos.