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Con nueva Policía, Rodríguez Larreta prometió mejor seguridad para los porteños

La Legislatura aprobó la ley que sella el traspaso de la política de seguridad a la órbita de la Ciudad. El jefe de Gobierno adelantó que habrá "tolerancia cero" a la corrupción

Con nueva Policía, Rodríguez Larreta prometió mejor seguridad para los porteños

Con 55 votos positivos, tres negativos y una abstención, la Legislatura aprobó el Sistema Integral de Seguridad Pública, que crea la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, un cuerpo profesional de bomberos y un instituto universitario para la formación de los nuevos agentes.


A 20 años de la sanción del Código Estatuyente, el Gobierno porteño logró un paso clave para su autonomía al sancionar el texto que le otorga el control de la política de seguridad en el territorio y una fuerza con 6900 miembros provenientes de la Policía Metropolitana y otros 18.000 transferidos de la Policía Federal. La responsabilidad recae ahora en el Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, quien aseguró en conferencia de prensa que la nueva Policía se regirá con transparencia y "tolerancia cero" a la corrupción. En una clara señal a los agentes transferidos, aseguró que la fuerza "nace con la premisa de que ningún policía pierda derechos" ni vea perjudicado su actual nivel de ingresos, lo que generó en la previa una fuerte puja con los agentes federales, por quienes se permitió la realización de servicios "adicionales" (vedados a la Metropolitana), pese a ser considerados un foco de corrupción. "Ahora sí tenemos las condiciones dadas para impulsar una mejora de seguridad en la Ciudad", afirmó el alcalde que, en los próximos días informará el nombre del jefe de la fuerza.


Precisamente, el nombramiento del número uno ya generó enfado: por una cláusula transitoria, el primer jefe será designado sin dar curso al tiempo previsto por la ley para que la sociedad civil imponga objeciones a la candidatura. Desde el oficialismo justificaron esta decisión en la necesidad de contar con una cabeza policial el 1´ de enero, algo poco probable por los tiempos que llevará reglamentar una ley con más de 500 artículos.


A excepción de la Izquierda, todas las fuerzas aprobaron al texto en general, y algunas presentaron objeciones en particular sobre zonas grises de la ley. El presidente del bloque FPV, Carlos Tomada, lamentó que se prohiba el derecho a agremiación del personal civil de la fuerza y exigió que se debata nuevamente el tema para no coartar derechos laborales. Gustavo Vera, de Bien Común, reclamó que se realice una exhaustiva evaluación de los agentes que vienen de la Policía Federal para evitar "la corrupción del resto de la fuerza", mientras que Paula Oliveto Lago, de la Coalición Cívica, pidió una mayor apertura en la elaboración del reglamento policial, especialmente en lo que concierne a la actuación en manifestaciones públicas. Gabriel Fuks, escindido del kirchnerismo, puntualizó que no se establece una coordinación con las fuerzas federales que actúan en el territorio porteño ni se fijan sus competencias; y Graciela Ocaña (Confianza Pública) pidió que se auditen los fondos girados a la obra social por crearse, ya que allí podrían ocurrir desmanejos que "le cuesten mucha plata a los porteños". Pese a ellos, la mayoría de las fuerzas parlamentarias dieron su visto bueno. Para el radical Hernán Rossi (ECO), la ley "hará que la gente denuncie más". Muchos puntos se definirán en la reglamentación de la ley.