EL SECTOR SE REUNIÓ AYER EN LA CASA DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA

Con matices, el PJ alternativo ya agendó próxima cita en la Costa

Puertas adentro de Alternativa Federal se evidenciaron diferencias respecto a qué hacer con Cristina. Schiaretti pidió superar la grieta entre el presente y el pasado

Gerardo Zamora fue la nueva incorporación de gobernadores al G4 y también el primero en irse de la Casa de Córdoba en Buenos Aires. "Hay que seguir consolidado este espacio", apostó el santiagueño, uno de los 11 mandatarios opositores (dos enviaron a sus vices como emisarios) que se dieron cita otra vez ayer junto al cuarteto original de Sergio Massa, Miguel Ángel Pichetto, el salteño Juan Manuel Urtubey y el cordobés que ofició de anfitrión Juan Schiaretti. Pero antes de irse temprano, mientras el resto del bautizado Alternativa Federal realizaba un plenario con legisladores, Zamora dejó en el aire la piedra en el zapato del flamante espacio: Cristina Fernández de Kirchner y su Unidad Ciudadana que tiene adoctrinado al PJ orgánico de José Luis Gioja. "No me gusta la palabra límite, hay que hacer siempre el esfuerzo (para buscar la unidad). Son esos matices en los que tenemos que trabajar", admitió el debutante Alternativo, la más relevante incorporación si bien no la única (ver aparte).

Un rato antes, Urtubey había afirmado "amontonarse no es crear una alternativa electoral para aquellos que no se sienten contenidos por este Gobierno ni el anterior", si bien insistió en que un eventual post-macrismo necesitará un gobierno parlamentario, con acuerdos con distintos sectores. Pero con respecto al interior del peronismo, fue más allá. "Vamos a discutir la política de alianzas del PJ", anticipó Urtubey a este diario. Gioja y su mesa chica convocaron para el 22 de febrero a un Congreso que permitirá sellar la sociedad del justicialismo con la marca UC del kirchnerismo, algo que no pudo ser en 2017 cuando quedó en manos de Florencio Randazzo. En el verano, en teoría, se celebrará la postergada convención de Alternativa Federal: iba a realizarse ayer en Costa a Salguero pero al final se achicó al plenario en el suelo cordobés de Callao al 300. Ahora será en enero en Mar del Plata. Otro síntoma de los "matices" en el flamante armado.

Un Massa más preocupado en criticar al macrismo que al kirchnerismo dio ayer una señal de lo que puede resultar definitorio en 2019: "Estoy convencido de que la mayoría de los argentinos que quieren otro Gobierno prefieren una candidatura que pueda ganar a Macri en el ballottage". Ese es su prematuro slogan para seducir al núcleo duro K, inmutable aún con las causas de corrupción. El líder renovador, que afirma que podría renunciar a la pelea, insistió en "invitar a todos los que quieren cambiar este Gobierno". Pero aclaró: "No tenemos que caer en la contradicción que le conviene al Gobierno, un candidato que no podría ganarles".

El anfitrión Schiaretti llamó a "superar la grieta del pasado y el presente". Y el entrerriano Gustavo Bordet, sumó su voz al coro de "evitar la lógica binaria". En su provincia pulsea no sólo con Cambiemos, con un ministro Rogelio Frigerio que va seguido; también con el kirchnerismo encarnado en el ex gobernador Sergio Urribarri. Misma disyuntiva tienen otros gobernadores.

Con las ausencias del sanjuanino Sergio Uñac y Lucía Corpacci (Catamarca), que a diferencia del tucumano Juan Manzur no traspasan la frontera, estuvieron también ayer Domingo Peppo (Chaco), Mariano Arcioni (Chubut) y Sergio Casas (La Rioja).

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