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Con la emisión más grande de la historia local, el Gobierno captó u$s 16.500 millones y sale del default

Se emitieron cuatro bonos a 3, 5, 10 y 30 años de plazo. La tasa promedio fue de 7,14%. Del total, u$s 9300 millones se utilizarán para pagarles el viernes a los holdouts

Prat-Gay, Lacoste y Griffi durante la conferencia de prensa para anunciar los detalles de la operación

Prat-Gay, Lacoste y Griffi durante la conferencia de prensa para anunciar los detalles de la operación

La Argentina está a punto de cerrar un capítulo sombrío de su historia financiera. El Gobierno anunció que ya cuenta con los fondos para pagarle a los acreedores denominados holdouts –aquellos que no participaron en 2005 y 2010 de las reestructuraciones de deuda–, y terminar así con una larga batalla legal que permitirá que el país pueda salir del default que le impedía el financiamiento externo.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, junto al viceministro, Pedro Lacoste, y el secretario Legal y Técnico, Marcelo Griffi, informaron ayer durante una conferencia de prensa que el país colocó u$s 16.500 millones en cuatro bonos de entre 3 y 30 años, en el debut de su regreso a los mercados internacionales de capitales tras 15 años de ausencia y que denotó fuerte interés de los inversores.

La demanda superó con creces los fondos que pretendía captar el Gobierno y registró órdenes por u$s 68.600 millones, cuatro veces lo ofertado. "Podríamos haber emitido el doble de bonos", admitió el ministro aunque consideró que lo mejor es "esperar" porque confían en que el costo de financiamiento puede abaratarse aún más, al tiempo a que apuntan a dejar parte de esa demanda para provincias y empresas que lo están requiriendo.

La tasa convalidadas en todos los tramos estuvieron por debajo del 8%. Para el bono a 3 años fue de 6,25%, para el de 5 años de 6,87%, para el de 10 años de 7,5% y para el de 30 años de 7,62%. Se tomaron u$s 2750 millones a 3 años, u$s 4500 millones a 5 años, u$s 6500 millones a 10 años y u$s 2750 millones a 30 años. El ministro resaltó esta última emisión y dijo que "es la primera vez que la Argentina emite a 30 años de plazo en una operación voluntaria de deuda y que no lo hace a través de un canje".

El titular del Palacio de Hacienda destacó que el grueso del volumen total de oferentes (dos tercios) provinieron de inversores de los Estados Unidos; un cuarto correspondió a inversores europeos, un 5% de Japón, y otro tanto de América latina.

Prat-Gay precisó que se hicieron 220 acuerdos con holdouts de "distinto tamaño, forma y color". De los u$s 16.500 millones que se colocaron, unos u$s 9300 millones se asignarán a pagarles este viernes a los acreedores que aceptaron la oferta.

El saldo de u$s 7000 millones restantes se utilizará para cubrir parte del déficit, gastos de capital y servirá también para financiar obras de infraestructura. En el Gobierno están trabajando además en resolver "las cuestiones administrativas necesarias" para habilitar el pago de los u$s 3000 millones que le corresponden a bonistas reestructurados y que están congelados desde junio de 2014 a partir de los bloqueos impuestos por el juez estadounidense Thomas Griesa. El giro recién se podrá ejecutar cuando Griesa levante definitivamente los embargos. Precisamente ayer el magistrado emitió una orden que destraba el bloqueo.

La operación completa significa unos u$s 1500 millones más que los autorizados en la Ley de Normalización de deuda. Prat-Gay explicó que la ampliación se realizó al amparo de la Ley de Presupuesto nacional que contemplaba emisiones de bonos dentro del programa financiero para 2016. 

Recordó también que la Ley de Normalización autorizó a emitir específicamente hasta u$s 12.500 millones para pagar a holdouts y se mostró confiado en que se seguirán alcanzando acuerdos por encima de los u$s 9300 millones ya suscriptos. El ministro puntualizó que esa cifra a cancelar incluye a los litigantes que firmaron los convenios antes del 29 de febrero –condición impuesta por Griesa– y también a quienes lo hicieron después de esa fecha.

Según estimaciones del mercado, cerca del 2% de la deuda defaulteada en 2001 quedó afuera de los acuerdos judiciales. Sin embargo, estos acreedores con bonos impagos no están en condiciones de bloquear los pagos del resto de la deuda externa.

El ministro destacó que con la decisión de efectuar el pago en efectivo se ahorraron más de cuatro puntos de tasa, o unos u$s 3000 millones y reiteró que no habrá más emisiones de deuda en el mercado internacional en el año porque ahora "se pondrá el foco en el mercado local para desarrollar el mercado de capitales interno". También anticipó que el Gobierno encarará un nuevo road show por el mundo para captar inversiones destinadas a la economía real.