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Con la UCR enojada, Vidal encabeza operativo seducción de peronistas

Desde la semana pasada, luego de la rebelión del PJ por la policía, la gobernadora se juntó con 11 jefes comunales: 8 fueron peronistas, sólo 2 radicales y uno del PRO

Vidal, acompañada por Ritondo, se reunió ayer con Zabaleta

Vidal, acompañada por Ritondo, se reunió ayer con Zabaleta

Tal vez María Eugenia Vidal haya aprendido la lección que le legó su antecesor, Daniel Scioli: el ex gobernador bonaerense visitó durante los 8 años de su mandato infinidad de veces los distritos, se sacó innumerable cantidad de fotos con los intendentes, pero nunca se preocupó en construir el sciolismo. Pensando en las definitorias legislativas de 2017, la administración de Cambiemos, con el asesoramiento de su ministro de Gobierno Federico Salvai, hace tiempo que está reclutando jefes territoriales.

Y ahora la propia mandataria encabeza el "Operativo Seducción": en los últimos 10 días, en persona, la mandataria se reunió con 11 jefes comunales: uno del PRO, apenas dos del radicalismo y el resto, ocho, del peronismo, incluyendo todo el espectro del FPV, de cristinistas a dialoguistas, hasta renovadores.

El cortejo vidalista ya rindió sus frutos. La próxima asunción del ex massista Joaquín De la Torre (que tomará licencia en San Miguel) es prueba de ello. Pero no es la excepción a la regla. En junio, el ex cazador de traidores a Néstor Kirchner, Mario Ishii, sorprendió incluso a propios al recibir a Vidal en el mercado concentrador de su José C. Paz. "Yo siempre soy oficialista, no es mi problema que los oficialismos cambien", parafrasean a un dirigente fueguino para explicar en Ezeiza la buena sintonía del "Sheriff" Alejandro Granados con la nueva administración bonaerense.

El ex ministro sciolista asesora a su sucesor en Seguridad, Cristian Ritondo, golpeado por la reciente rebelión de un PJ que parecía dormido. Es más, fue el dueño de El Mangrullo, restaurante justicialista por antonomasia, el mediador entre el funcionario y Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora que dejó el "dialoguismo" para promover las quejas peronistas en forma de un proyecto de ley. El boceto para "municipalizar" la policía local logró reunir en una misma mesa, después de tres años distanciados, a massistas, cristinitas y ortodoxos.

La seducción también trajo un dolor de cabeza para Vidal. Lo que comenzó siendo un malestar radical entrepasillos se plasmó ayer en un comunicado: el Comité Provincia de la UCR, que por ahora controla Ricardo Alfonsín, reprochó anteayer que "el PRO tome decisiones que afectan la composición de Cambiemos de manera inconsulta". El diputado logró institucionalizar su malestar, en medio de su propia interna con el vicegobernador Daniel Salvador por la conducción de la UCR bonaerense. La réplica llegó ayer: luego de acotar que el documento "no salió por unanimidad", el Número Dos de Vidal catalogó de "sumamente positivo" la incorporación de intendentes peronistas a las filas de Cambiemos. Otra grieta.

La agenda de Vidal, que se define los lunes incluyendo dos o tres localidades a visitar, con obligado timbreo y saludo al intendente local para pasar por una obra, viene sumando peronistas, en desmedro de sus socios. Siempre acompañada por el subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales, Alex Campbell, luego de visitar Rojas, del radical Claudio Rossi, el pasado lunes 11, estalló la crisis con el peronismo. Ahí recibió al cristinista Patricio Mussi (Berazategui). El 14 fue al Pilar de Nicolás Ducoté (PRO). El 16 timbreó en Ramos Mejía sin invitar a la matancera Verónica Magario.

El pasado lunes estuvo en Las Heras con el renovador Javier Osuna y en Navarro con Santiago Maggiotti (FPV). Al otro día, fue al Almirante Brown del sciolista Mariano Cascallares y recibió al camporista Hernán Ranlinqueo (25 de Mayo). Ayer estuvo con Alberto Conocchiari (Leandro N. Alem, FPV) y con la radical de General Arenales, Erica Revilla. Y recibió al peronista dialoguista Juan Zabaleta, de Hurlingham, para solidarse por las amenazas de narcos que sufrió.