Con el bono solo se podrán comprar 384 boletos de colectivo o 74 kilos de pan

La devaluación, que culminará el año por encima del 40%, golpea el poder adquisitivo del plus salarial anunciado por el Gobierno para estatales y trabajadores del sector privado

No todos cobrarán el bono. Pero para aplacar la envidia de aquellos, los $ 5000 que recibirán una parte de trabajadores estatales y privados el próximo mes, por disposición de la Casa Rosada, no serán los mismos $ 5000 que hubieran recibido a fines del año pasado. De entrada, con la archiconocida depreciación del peso de cerca del 100%, los u$s 264 que se hubieran podido comprar con ese monto extra el 29 de diciembre de 2017, con un tipo de cambio de $ 18,92, antes de la apertura de los mercados de hoy apenas alcanzaban para u$s 135.

Con la inflación del 2018, obvio, también se pierde en la vida cotidiana. En enero, cargando $ 5000 en la tarjeta SUBE se podían comprar unos 833 pasajes mínimos de colectivo, ya que cada uno costaba $ 6. O sea, el monto alcanzaba para unos 416 viajes ida y vuelta; más que suficiente para ir todo el año de casa al trabajo y volver, si se utiliza un único transporte. Ahora, con la tarifa mínimo a $ 13, basta para 384 trayectos, lo que equivale a seis meses de dos viajes diarios.

Debajo de la calle ocurre algo similar. Al comenzar el año, con el bono se podía subir 666 veces a un subte cuyo pasaje costaba $ 7,5. El próximo 20 de diciembre, con la suba mensual de $1 estipulada, sólo se podrán pasar 344 veces por los molinetes, a $ 14,5 por vez.

Invertir el bono en el auto tampoco rendirá lo mismo. Al arranque del 2018, la petrolera estatal YPF anunció su primer aumento, llevando el litro de nafta súper a $ 23,57. Luego de una suba del 70% en el resto del año, hoy en sus estaciones de servicio se abona $ 36,74. En decir, que los 212 litros que se podían comprar pasaron a ser 136. A modo de ejemplo, en un Volkswagen Gol, implica que antes se podían cargar su tanque casi 4 veces y ahora un poco más de dos.

Tampoco en el supermercado. Los 121 kilos de pan que se podían comprar con $ 5 mil en el Gran Buenos Aires con $ 5 mil, según la tabla del informe técnico del Indec correspondiente a enero, eran 74 kilos según relevó en septiembre la medidora oficial. Cada kilo pasó de cobrarse $ 41,29 a $ 67,25.

También resultará en menos carne. Los 37 kilos de asado que se podían pagar, pasaron a ser 29. Las 287 hamburguesas congeladas que se compraban, pasaron a ser justo un centenar menos: unas 187 (el pack de 4 subió de $ 69,59 a $ 106,44, según el Indec).

Y menos mates para compartir, además. Los 284 kilos de yerba que se adquirían con todo el bono, se redujeron a 198. Los 1754 huevos ahora son 1003. Y los 1063 pañales descartables, vendidos en packs de 10 unidades,pasaron a ser 772.

Finalmente, hasta alcanza para menos flan, comida convertida como símbolo oficialista a partir de la frase de Alfredo Casero (si bien el humorista admitió que no todos entendieron la analogía): el polvo para hacer 8 porciones del postre pasó de $ 22,42 a $ 13,30 entre enero y septiembre. Eso significa que de los 3007 flanes que se podían cocinar, ahora se hacen 1784.

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