Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Con 1,6% en noviembre, el IPC sindical se alinea con las expectativas del Gobierno

El cálculo de la CGT y la CTA K quedó por debajo de algunos cálculos privados para el mes y de lo que hoy trascendió que sería el aumento de precios que difundirá la Ciudad, que fue la referencia supletoria cuando se discontinuaron las estadísticas nacionales.

Con 1,6% en noviembre, el IPC sindical se alinea con las expectativas del Gobierno

Contra lo que podría esperarse de una estadística sindical sobre la inflación, el indicador mensual que sobre el aumento de los precios difundieron hoy gremios adheridos a la CGT unificada y a la CTA que conduce Hugo Yasky, de filiación kirchnerista, fue del 1,6% para noviembre, en comparación con octubre.

Así lo calculó el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), una iniciativa del Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA), el centro de doble dependencia del CONICET y la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), que apoyan gremios de la CGT y CTA.

El cálculo es, entre todos los que se han conocido en los últimos días, el que más se acerca a las expectativas del Gobierno, tal cual las explicitó el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, cuando en IDEA le dijo a los hombres de negocios que la autoridad monetaria apunta a un objetivo de una inflación mensual de 1,5% o menos en el último trimestre de este año.

El IPC gremial quedó, incluso, por debajo de algunos cálculos privados para el mes y de lo que hoy trascendió que sería el aumento de precios que difundirá la Ciudad, que fue la referencia supletoria cuando se discontinuaron las estadísticas nacionales. En un artículo de La Nación, se informó que el 13 de diciembre el Instituto de Estadísticas de la Ciudad difundirá una suba del IPC en torno al 2%. En la misma nota se apuntó, además, que la inflación de FIEL para el mes pasado estuvo en el 2,1%. El contraste entre la medición sindical y las privadas se refuerza con el anticipo que trascendió la semana pasada de consultoras privadas, que en promedio dijeron que la inflación del penúltimo mes del año rondaría el 1,8%.

El mismo IET cantó, para octubre, una suba de precios para los trabajadores de 2,8%, por encima, esta vez sí, de la inflación oficial, que fue del 2,4%. 

La inflación que mide el IET es distinta a la del Indec y pretende ser representativa para una parte de la población, la que componen los hogares con un jefe asalariado registrado, que es un 34,2% del total, según advierten.

La difusión de una inflación sindical de noviembre sensiblemente más baja coincide con un período en el que las centrales sindicales bajaron drásticamente el tono de sus reclamos por la “reapertura de paritarias” y lo trocaron por un acuerdo, junto a un grupo de organizaciones sociales de buena llegada con la Iglesia, para la aprobación de una ley sobre Emergencia Social, que en estos momentos se discute en el Congreso.

Como en una profecía autocumplida pero tardía le dijeron a El Cronista, a fines de agosto, que si se confirma la tendencia a la baja de la inflación solo se renovarán los acuerdos semestrales y pedirán bonos de fin de año. Dicho y hecho. 

Más datos del informe

Los gremios informaron también que el costo de vida de los trabajadores asalariados de la economía aumentó un 41,6% en noviembre respecto del mismo mes del año pasado. Así, el poder adquisitivo de los trabajadores cayó en promedio un 6,5% anual en noviembre. 
 
El 80,1% de los 326 rubros que componen la canasta medida por el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET) registraron subas entre octubre y noviembre; el 12,6% mostraron alguna baja; y el 7,4% restante se mantuvieron sin cambios. 
 
Con un alza del 3% promedio, la indumentaria lideró la suba de precios en noviembre, seguida por alimentos y bebidas con un 1,8% y gastos generales de la vivienda, que se incrementaron 1,7%. 
 
El ítem transporte y comunicaciones se encareció 1,3%; el esparcimiento avanzó 1,2%; el mantenimiento del hogar se expandió 1,1%; la educación mostró un alza del 0,6%; y la salud, un 0,5%, al igual el componente ‘otros‘. 
 
En los meses anteriores ocurría que la inflación era superior para los hogares con salarios promedio más bajos, pero en noviembre esa situación se revirtió debido a las subas de taxis, alquileres y alojamientos turísticos. 
 
Pero la comparación interanual sigue mostrando que los hogares de menores ingresos continúan siendo los que más vienen sufriendo la inflación, por las mayores subas relativas en los servicios públicos.
 
Mientras que para los hogares con menores ingresos la inflación anual de noviembre arrojó un dato del 46,9%, para los más ricos fue del 37,4%, de acuerdo al indicador que realiza el IET junto a la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) y el Centro de Innovación de los Trabajadores (CITRA), institución de doble dependencia entre la UMET, el CONICET y más de 45 gremios.
 
Con un 63,8% de ajuste, el rubro ‘vivienda y sus servicios‘ sigue siendo el capítulo de mayores subas interanuales, debido a los incrementos en las tarifas de la energía eléctrica, el agua y el gas; ‘alimentos y bebidas‘ mostró un encarecimiento del 41,7%, según el estudio. 
 
Este índice mide la capacidad adquisitiva del salario en función de una pauta de consumo que es la que caracteriza a los sectores trabajadores en general y a cada subsector en particular.
 
Nicolás Trotta, rector de la UMET, explicó que ‘la dinámica inflacionaria no afecta de la misma manera a todos los sectores de la población, por ello los trabajadores deben medir la inflación de los trabajadores‘. 
 
El índice de inflación oficial (del Indec) refleja lo que pasa con los precios de ciertos bienes y servicios, de acuerdo a un determinado perfil o patrón de gasto, que no necesariamente se corresponde con lo que un trabajador gasta y la forma en que lo hace, según Trotta.