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Como titular del Mercosur, la Argentina quiere lograr avances rápidos con la UE

Los objetivos del año para la política exterior serán avanzar en el TLC con el Mercosur, la conferencia ministerial de la OMC y la presencia en el triunvirato del G-20

Beatriz Nofal, cercana a Sanz, asesora al gobierno

Beatriz Nofal, cercana a Sanz, asesora al gobierno

Como parte de su estrategia de "inserción inteligente" al mundo, el Gobierno dedicará este año a tres frentes para avanzar en materia de política exterior. Tras lograr que la Argentina sea nuevamente considerada en el escenario internacional, llega el momento de conseguir avances concretos en el Mercosur, la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el G-20.

Para mediados de año, el Gobierno pretende exhibir progresos en la negociación de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea desde la plataforma del Mercosur, cuya presidencia giró hacia la Argentina a principios de diciembre, escándalo mediante por la suspensión de Venezuela y la indeseada presencia de la canciller de la nación petrolera, Delcy Rodríguez, en la reunión de traspaso de mando.

Exhibir resultados en este frente es "el objetivo de máxima" de la canciller Susana Malcorra, mientras dure su gestión semestral al frente del bloque. Para ello, tanto en la Casa Rosada como en el Palacio San Martín evalúan llevar un funcionario político a la representación diplomática de la Unión Europea, en Bruselas, para mostrar con mayor énfasis la intención del país y del bloque regional por acelerar las conversaciones.

Por ahora, el puesto en Bruselas está ocupado por el embajador radical (de carrera) Mario Verón Guerra, pero el descontento del propio funcionario y del Gobierno podrían hacerlo salir de esa posición, con el fin de enviar a una persona pragmática y alejada de los formalismos de los egresados del Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN).

El panorama, de momento, parece empantanado: hace pocos días el delegado de la Unión Europea en Buenos Aires, el español José Ignacio Salafranca, anunció su regreso al Viejo Continente. Su partida implica la salida del principal interlocutor que tenía el Gobierno para avanzar rápidamente en el acuerdo que se continúa negociando. Para peor, el hombre pensado para ir a Bruselas, el ex ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay, se niega a ir. Quien podría ocupar ese lugar, en caso que lo convenzan, es el ex vicecanciller Carlos Foradori, que por ahora se muestra reticente a dicho destino.

El segundo objetivo atañe al Grupo de los 20 países industrializados y emergentes. G-20, a secas.

Desde la cumbre celebrada en Hangzhou, China, en septiembre pasado, la Argentina integra formalmente el trío directivo del organismo –conocido como "la troika"– junto con China y Alemania. En 2018, Buenos Aires acogerá a los líderes de los países desarrollados y emergentes con más influencia a nivel global.

Por este motivo, Malcorra evalúa desde noviembre crear un equipo con dedicación full time a las gestiones dentro del G-20. Extraoficialmente, Beatriz Nofal ya se encuentra asesorando a la jefa de la diplomacia argentina, y todos dan por hecho que será la sherpa (es decir, la representante) ante el G-20. Nofal, mendocina, de origen radical, muy ligada a Cobos y por quien Sanz hizo fuerza en la mesa chica de Cambiemos, tuvo a su cargo la Agencia Nacional de Desarrollo de Inversiones en la época de Néstor Kirchner. Se la considera una economista de relieve por su formación académica y alguien ideal para las negociaciones que se esperan concretar.

El tercer reto se dirimirá en diciembre próximo, cuando la Argentina reciba la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Será la primera vez que la región reciba al órgano de adopción de decisiones más importante de la OMC, y en donde confluyen los países y las uniones aduaneras. Según ventilan en el Palacio San Martín, el Gobierno pretende llegar a diciembre con negociaciones avanzadas para concretar "resultados" y dejar el terreno llano para el 2018, en el que presidirá el G-20.

Pero en el ínterin, se librará una batalla entre ministerios. El titular de Producción, Francisco Cabrera, y el secretario de Comercio, Miguel Braun, reclaman el control político de las negociaciones y la preparación de la conferencia. Pero Malcorra enarbola lo que, por derecho, le corresponde: la gestión de las relaciones económicas país a país. Claro que Malcorra ya no tiene a Cristina Boldorini al frente de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, sino a Horacio Reyser, el asesor presidencial en materia de inversiones, y cuyo desembarco en el Palacio San Martín generó gran malestar en la planta diplomática. Un outsider de gran confianza de Macri para terciar en la contienda.

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Comentarios1
Seba Diaz
Seba Diaz 09/01/2017 08:28:19

Seria bueno que los otros socios del Mercosur y el congreso nacional ponga atención en lo que firma la cancillería Argentina porque es de "bajarse los pantalones fácil".