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Cierra el estudio de los Panamá Papers por falta de clientes

Cierra el estudio de los Panamá Papers por falta de clientes

A casi dos años de acaparar la atención del mundo por ser el epicentro de los ‘Panamá Papers‘, el estudio jurídico Mossack-Fonseca anunció hoy el cierre de sus oficinas por falta de clientes, como consecuencia del golpe a su reputación que acarreó el escándalo de las sociedades offshore en paraísos fiscales.

El estudio de abogados explicó en un comunicado que ‘el deterioro reputacional, la campaña mediática, el cerco financiero y las actuaciones irregulares de algunas autoridades panameñas (le) han ocasionado un daño irreparable‘.

El cierre de las oficinas se formalizará el próximo 31 de marzo, aunque un pequeño grupo de empleados seguirá trabajando puertas adentro para finalizar con trámites administrativos, atender a autoridades y antiguos clientes, explicaron en el documento.

La decisión era previsible. Desde que estalló el escándalo, Mossack Fonseca ha ido recortando progresivamente personal, e incluso retiró el cartel que señalaba el ingreso a sus oficinas principales en el barrio financiero de la capital panameña.

Hace un mes, la Fiscalía panameña allanó por segunda vez sus oficinas, a la vez que emitió una orden para que dos socios de la firma se presentaran ante ese cuerpo a declarar.

El primer allanamiento fue en abril de 2016, diez días después de que estallara el escándalo de los Panamá Papers, que revelaron que personalidades de todo el mundo contrataron los servicios de esta firma panameña para crear sociedades offshore en distintos paraísos fiscales.

La compañía llegó a tener más de un millar de empleados en decenas de oficinas de todo el mundo, pero en los últimos meses funcionaba con apenas 50 trabajadores.

“Deseamos expresar nuestro agradecimiento a los clientes por todos sus años de solidaridad con nuestro grupo, especialmente a aquellos que a pesar de las situaciones actuales se han mantenido con nosotros”, indicó la compañía, fundada en 1977.

El próximo 3 de abril se cumplen dos años desde que el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) publicara la base de datos de Mossack-Fonseca y cientos de medios de comunicación desvelaran que personalidades de todo el mundo contrataron al despacho para crear sociedades offshore y presuntamente evadir impuestos.

La divulgación de los documentos salpicó a figuras políticas de distintas partes del mundo, aunque no en todos los casos se verificaron delitos.

Entre los mencionados aparecieron el presidente argentino, Mauricio Macri; el ex primer ministro británico David Cameron, el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, los futbolistas Diego Forlán y Lionel Messi, del escritor peruano Mario Vargas Llosa y el director cinematográfico Pedro Almodovar.

El consorcio periodístico, “presentó al mundo, en base a información robada, un panorama desacertado de los servicios que prestábamos tergiversando la naturaleza de la industria y su papel en los mercados financieros globales”, destacó el estudio jurídico.

Además, la firma de abogados reiteró su disposición para colaborar con la justicia, insistió en la legalidad de sus servicios, y dijo que los papeles de Panamá “más que atacar a una empresa prestigiosa, buscaron arremeter contra el sistema financiero panameño”.

“Pedimos a las autoridades que lleguen a la verdad sobre el robo de la información y que cesen de permitir presiones por parte de algunos organismos internacionales o países que no quieren que se sepa la verdad y que buscan someter a Panamá para hacerla cada vez menos competitiva”, agregó el despacho.

La situación económica del estudio de abogados se agravó significativamente tras la detención en febrero de 2017 de los dos socios fundadores, Jurgen Mossack y Ramón Fonseca Mora (ex asesor del actual presidente panameño, Juan Carlos Varela), por su presunta implicación en otro megaescándalo: el caso de corrupción brasileña ‘Lava Jato‘.

El Ministerio Público panameño acusó a los dos abogados, que estuvieron 4 meses en prisión preventiva, de formar una ‘organización criminal‘ que ayudaba a lavar dinero en la trama brasileña.