Cepal: en 2020 cerraría el 20% de las empresas de la región por la crisis

Así lo pronosticó el organismo en su informe de perspectivas que elabora anualmente junto con la OCDE, el CAF y la Comisión Europea. La pobreza subiría 4,4% y se destruirían 8,5 millones de puestos de trabajo, además de una caída del PBI de al menos 9%.

La pandemia del coronavirus y las consiguientes restricciones adoptadas por los distintos países provocarán un derrumbe del PBI de 9% en América Latina y el Caribe este año, lo que se traducirá en el cierre del 19% de las empresas, una destrucción de 8,5 millones puestos de trabajo y un incremento de la pobreza del 4,4%, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en su informe de perspectivas económicas 2020.

De esta manera, en la región cerrarían cerca de 2,7 millones de empresas, lo que supone una importante destrucción de empleo y un incremento de las tasas de pobreza, que en mayor y menor medida, destacó Cepal, los gobiernos intentaron amortiguar a través de transferencias de efectivo, garantías de crédito, moratorias de impuestos y de seguridad social.

Así lo contempla el informe de perspectivas económicas de América Latina 2020, realizado por la Cepal en conjunto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y la Comisión Europea.

A partir de las sombrías estimaciones, que de todas maneras no desagregó por país, el informe resaltó que un 40% de los trabajadores en la región carecen de una red de seguridad social ni programas de asistencia social.

Pero la muestra da cifras bastante heterogéneas, con la Argentina, Chile y Uruguay con una proporción menor a 20%, a pesar de que la primera sufrió una de las mayores caídas del PBI en el mundo, de 19,1% en el segundo trimestre, y se espera que sufra una recesión de más de 12%, muy superior a la media estimada por Cepal para la región.

"Estos datos indican que el potencial de crecimiento ya era escaso", apunta el informe y añade que la crisis actual está teniendo consecuencias internas y externas, ya que las medidas nacionales en materia de salud están repercutiendo "de manera importante" en la actividad económica y, por ende, en las condiciones sociales.

El informe reconoce la adopción de medidas urgentes e importantes desde el inicio de los confinamientos, pero también señala que estas se ven limitadas por un escaso margen fiscal y las actuaciones en el ámbito nacional no son suficientes.

Asimismo, un marcado descenso de la demanda mundial, una reducción considerable de los precios de las materias primas, la volatilidad financiera y otros efectos vinculados a un descenso de la inversión, la contracción del turismo y el posible descenso de las remesas configuran un escenario complejo para los países latinos.

Además, remarca que en los últimos 20 años el aumento del PBI en la región se vio impulsado en muy poca medida por la productividad, un 24%, muy lejos de la preponderancia que posee en las economías desarrolladas. 

"La productividad laboral agregada muestra un crecimiento reducido y persistentemente bajo desde 1950. El aumento de la productividad es el motor principal de un avance económico sostenido, en América Latina y el Caribe se debe mayoritariamente al crecimiento de la fuerza laboral, mientras que la contribución del crecimiento de la productividad es escasa", señaló.


Los organismos resaltan que la crisis tendrá una enorme repercusión socioeconómica, puesto que afecta a los sectores más vulnerables de la población, y la región tiene casi un 60% de trabajadores pertenecientes al mercado informal o la economía sumergida.

Antes de la crisis, cerca del 40% del total de trabajadores no estaba cubierto por ningún tipo de red de protección social como seguro social ni ayudas de ningún programa de asistencia social. Esto provocará, según los autores del informe, que aumenten los niveles de pobreza y desigualdad, ya estancados desde 2014.

Con respecto a la deuda pública, en la región no existe una solución única para su gestión, debido a las diferencias entre países en cuanto a condiciones fiscales iniciales, tipo de acreedores internacionales y capacidades financieras para hacer uso de los mercados de capital, por lo que se hace necesaria una internacionalización de las soluciones.

En este contexto, el informe entiende que más allá de las consecuencias inmediatas de la pandemia, la región debe centrar sus esfuerzos en materia de políticas públicas para superar los desafíos estructurales.

 

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