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Cena en el Centro Cultural Kirchner con Tinelli, Moyano, opositores y aliados

En la gala estuvieron Pichetto, Massa, Gioja y Stolbizer. También los jueces de la Corte, empresarios como Eurnekian, Pagani y Rocca y artistas y sindicalistas

A minutos de las 20, como anfitriones de una fiesta de gala, Mauricio Macri y Juliana Awada recibieron a Barack y Michelle Obama, que acaban de llegar al Centro Cultural Néstor Kirchner (CCNK) luego de atravesar raudamente una despejada avenida Libertador. Al presidente y la primera dama de Estados Unidos no sólo los aguardaban sus equivalentes autóctonos: una variada fauna de 400 famosos y políticos, incluyendo a opositores, cenaron con el matrimonio de honor.
Con una transmisión oficial que sólo emitía un plano general del edificio, hubo menos de 10 minutos del clásico besamanos. Un variado grupo partió desde el Congreso en combi al saludo VIP: Miguel Pichetto y José Luis Gioja (PJ-FpV); Emilio Monzó y Mario Negri (Cambiemos); la vice Gabriela Michetti y Federico Pinedo; y los jueces de la Corte, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco. Si bien, según fuentes oficiales, fueron invitados los 23 gobernadores, sobresalieron el cordobés Juan Schiaretti y el salteño Juan Manuel Urtubey, del peronismo alineado con la Casa Rosada.
También invitaron a empresarios (Eduardo Elsztain, Eduardo Eurnekian, Luis Pagani y Paolo Rocca, fueron algunos); gremialistas (Antonio Caló, Luis Barrionuevo y Hugo Moyano, entre otros) y artistas, desde Juan José Campanella, Julio Chávez, Ricardo Darín y Adrián Suar, hasta Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli.
Obama y Macri se ubicaron en la mesa principal en el Salón de los Escudos del ex Correo. Sin el plato principal (un jarret de cordero horneado), llegó el brindis. "Dear President, permítame decirle que agradecemos muchos el momento en que se ha realizado esta visita y lo reconocemos como un gesto de amistad", le dedicó el mandatario argentino, el primero en tomar la palabra. Fue un tiro por elevación a su antecesora, Cristina Fernández de Kirchner, a cuya administración no le interesó descongelar las relaciones diplomáticas entre ambos países. Enseguida, el argentino le achacó que "tengo un problemita" en Bariloche, donde la primera familia norteamericana pasará hoy una horas: "Les he prometido que el año que viene van a volver a quedarse más tiempo". Obama deslizó que realizaría otra visita ya fuera de la Casa Blanca: "No quiero dejarlo como mentiroso".
"Tenemos que lograr que el continente americano sea un continente sin pobreza", exportó el mandatario argentino una de sus promesas de campaña.
Tras el choque de copas, en la mesa que compartían los mandatarios, las primeras dama y selectos funcionarios, como el Jefe de Gabinete, Marcos Peña.
Llegó el turno de Obama. "Usted desea comprometer a la Argentina con el mundo", lo halagó. "El pueblo norteamericano tiene muchas cosas en común, compartimos los valores", agregó el Presidente, antes de realizar una comparación entre los gauchos locales y sus cowboys.
"Es un nuevo comienzo, yo estoy llegando al final de mi mandato, ustedes están recién empezando. Hoy reconocemos que las oportunidades no están vinculadas a dos líderes, dependen de los ciudadanos", afirmó Obama. Levantando su copa, cerró con un "al gran pueblo argentino, salud" en castellano.