Carrió se pliega a la ofensiva opositora contra Larreta por los sobreprecios en los barbijos

A través de la Legislatura y la Auditoría, el espacio de la ex diputada demanda que se controle a fondo cada peso gastado por el Gobierno porteño durante la emergencia sanitaria y económica. Sin margen, el Ejecutivo cedió al reclamo que también empujaba el Frente de Todos.

Desde "el llano" tras renunciar a su banca de diputada, Elisa Carrió no abjura de su rol de aliada al Gobierno porteño que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, pero tampoc le firma cheques en blanco. Negada a caer en el ostracismo político, "Lilita" siguió los pormenores del escándalo que provocó la compra con sobreprecios de barbijos para el personal médico de la ciudad de Buenos Aires y ahora ejerció presión para poner la lupa sobre la gestión comandada desde Parque Patricios.

Como en un movimiento de pinzas, la Coalición Cívica movió fichas en dos frentes para rodear al Ejecutivo porteño, que hace una semana presentó un proyecto de ley para declarar al distrito en "emergencia económica y financiera" ante la abrupta caída de la recaudación, estimada en $ 80.000 millones, para así poder reorientar partidas en forma discrecional para atender las urgencias del sistema sanitario y la contención a sectores que quedaron sin recursos.

La ley de Emergencia Económica saldrá finalmente este jueves, pero con varias modificaciones. A través del exauditor y actual diputado Facundo del Gaiso, que hoy integra las filas del bloque oficialista Vamos Juntos, Lilita plantó bandera en favor de establecer mecanismos de revisión de los gastos discrecionales con los que contará Larreta hasta fin de año.

A la par, el vocal "lilito" en la Auditoría General de la Ciudad, Juan José Calandri, intentó presentar un proyecto para incluir una auditoría pormenorizada de los gastos en compras y contrataciones que efectúe la Ciudad durante lo que dura la emergencia económica ocasionada por la Covid-19, que le fue rechazado por cuestiones de procedimiento.

A la vez, la presidenta del directorio, Mariana Gagliardi, demandó al Gobierno porteño integrar a la Auditoría a los controles en igual sentido. Es la primera vez que en el directorio de este organismo de control coinciden "albertistas" y "lilitos" en una gestión para la cual también prestó colaboración la representante de la UCR, Mariela Coletta.

Finalmente, y también en respuesta al pedido de la bancada legislativa del Frente de Todos, el Gobierno porteño aceptó crear una comisión de seguimiento de los gastos en los que incurra durante la emergencia económica, que no tendría demasiado efecto a no ser por la participación concomitante de la Auditoría porteña en el proceso. Con los rivales y aliados jugándole en contra, esta vez Larreta aceptó introducir esta y otras modificaciones que van en pos de reducir la opacidad en el manejo de los fondos.  

Todo el episodio viene a cuenta del profundo malestar con el que Carrió percibió desde su confinamiento en Exaltación de la Cruz el escándalo que sacudió al Gobierno porteño por la compra de 15.000 mascarillas faciales a $ 3000 cada una cuando su valor de mercado es de $ 725. A la par, también hubo observaciones sobre la contratación de hoteles para los repatriados y varados por el coronavirus a través de una empresa gestora de alojamientos en la que interviene la media hermana de Rodríguez Larreta, Ximena Vallarino Alfaro Díaz Alberdi.

Ambas controversarias motivaron denuncias ante la Justicia contra el alcalde y otros funcionarios por malversación de fondos públicos contra Larreta, y el desplazamiento del titular del Ente de Turismo de la Ciudad, Gonzalo Robredo, y el  subsecretario de Administración del Sistema de Salud, Nicolás Montovio.

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