ARRANCA EL SENADO PARA ADELANTARSE A LA LLEGADA DE CFK

Cambiemos quiere que la reforma laboral sea ley en diciembre y busca los votos

La semana próxima comenzará su trámite en el Senado. A Diputados llegaría en diciembre. Con el aval de la CGT, esperan que los gobernadores acompañen

Según el cronograma establecido por el Gobierno y acordado ayer con la CGT, la semana próxima en el Senado comenzarán a correr los plazos de la reforma laboral. De los siete grandes proyectos de reformas y leyes económicas (integrado además por la tributaria, la previsional, la fiscal, el Presupuesto 2018, el revalúo de balances y el pacto fiscal), la modificación de las normas del trabajo será la única que comenzará a debatirse en la Cámara alta, y que Cambiemos intentará convertir en ley en Diputados durante la extensión de la actividad legislativa de diciembre. Esa particularidad tiene nombre y apellido: el oficialismo intentará sacar el tema del Senado antes de que asuma su banca Cristina Fernández de Kirchner.

La ex mandataria jurará, junto al resto de los senadores electos y tal como establece el reglamento del cuerpo, dentro de dos semanas, el miércoles 29. Aunque asumirá efectivamente sus funciones como senadora nacional el 10 de diciembre. Para ese momento, el Gobierno espera que la reforma laboral ya haya sido aprobada por el Senado y entre al debate en Diputados. No quieren ni la Casa Rosada ni la CGT dar lugar a que una oposición férrea de Cristina empantane el trámite del proyecto.

Para el oficialismo será esta reforma, la laboral, la más difícil de aprobar en el Congreso. La CGT, apuestan las espadas legislativas de Cambiemos, la avalará públicamente y le dará sostén político, pero los votos deberá conseguirlos el Gobierno. En el Senado pre Cristina confían en los gobernadores y en Diputados, en el recambio legislativo. Después del 10 de diciembre, el Gobierno quedará a 20 votos del quórum propio en la Cámara baja. Votos que podrá buscar entre unos 70 legisladores que responderán mayoritariamente a los gobernadores pero también a Sergio Massa, quien perderá su banca pero probablemente mantenga el ascendente sobre un puñado de diputados.

Durante diciembre, además, el Gobierno espera poder avanzar con las restantes seis leyes económicas y reformistas. De todas ellas, cree el oficialismo, la que tendrá más costo político será la previsional. Aún desconocida, lo único que la Casa Rosada dejó trascender sobre esa propuesta es que apuntará a derogar la fórmula de la movilidad jubilatoria para pasar a un esquema en el que las jubilaciones y las asignaciones sociales actualicen por inflación.

Los gobernadores, confía Cambiemos, pondrán los votos; pero el costo político deberá pagarlo todo el Gobierno. La modificación el cálculo del índice jubilatorio implicaría para el próximo año aumentos hasta 10% más bajos que si se mantuviera el método actual. En el oficialismo apuntan, sin embargo, que el cálculo no es lineal, pues ahora parte de la movilidad está atada a la recaudación de la Anses, que será la más perjudicada en el reparto de recursos que hoy terminarán de negociar los gobernadores y la Casa Rosada.

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