Viernes  05 de Julio de 2019

Calvo: "El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno"

El economista afirma que sin un acuerdo nacional y multipartidario es imposible frenar la inflación y corregir las variables para que lleguen inversiones a la Argentina. Y advierte que el sudden stop que disparó al dólar en 2018 aún no terminó. Cómo ve el panorama económico para después de las elecciones.

Calvo: "El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno"

Guillermo Calvo es uno de los economistas argentinos más respetados y seguidos. Este profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York, sostiene que sin un arreglo multipartidario, que incluya a los sindicatos, va a ser muy difícil que la inflación baje en la Argentina.

No obstante, admite: “Va a ser muy difícil de llevar a cabo en el contexto argentino presente, con ‘grietas’ que no ayudan a llegar a un acuerdo de tipo nacional y multipartidario, pero debe ser una de las tareas primordiales de la nueva administración”. En ese sentido, agrega que no es posible frenar la inflación “simplemente con un listado de 10 puntos, ni con tasas de interés de 70 por ciento”.

En un extenso y pormenorizado diálogo telefónico desde los Estados Unidos, Calvo –que ganó notoriedad por haber anticipado la crisis del Tequila, en 1994– identifica que “el sistema financiero argentino es muy pequeño” y, que según sus estudios, la manera en que algunos países lograron ensancharlo fue vía dolarización.  “No hay soluciones fáciles”, advierte.

“Examiné el caso de Ecuador, donde aumentó muchísimo el M3 (indicador monetario) como proporción del PBI luego de la dolarización que empezó en 2000 y que persiste a pesar de tener serios problemas fiscales”, marca, pero reconoce que “dolarizar implica tirar por la borda la política monetaria que es especialmente útil en economías intensivas en commodities como la Argentina y Ecuador”.

Crítico de la comunicación del gobierno de Mauricio Macri y de la facilidad con la que introduce cambios cuando evalúan que una medida no será bien recibida, sostiene que “la Argentina, afortunadamente, es un país muy democrático en este momento, pero, lamentablemente, eso debilita su credibilidad”.

Es por eso que remarca que “excepto que los políticos se den cuenta, se pongan de acuerdo y lleguen a consensuar un ajuste de 10, 20 puntos o los que sean, pero en serio, la economía va a seguir tambaleando”.

También da definiciones sobre inflación, política fiscal, contexto externo, sudden stop y evolución del PBI, entre otros temas.

“El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno, cualquiera sea el que surja, dado que no va a tener mayoría parlamentaria”, advierte. Y evalúa que la consecuencia de esta falta de credibilidad es que “debilita la efectividad del ajuste porque el inversor descuenta que el ajuste no se va a poder llevar a cabo y, por lo tanto, invierte poco”.

-Macri dice que la Argentina tuvo 62,5% de inflación, promedio anual, en los últimos 80 años. Pero el contexto mundial cambió. ¿Por qué es tan difícil erradicarla?

-Sí, la inflación dejó de ser un problema mundial, es verdad. Hoy el problema, que me complica la vida explicárselo a mis estudiantes dado el caso argentino, es la deflación. Israel, hermano gemelo de Argentina en los '80, no puede lograr llegar a inflación de 1 por ciento anual. Hace años no puede. En la República Checa devaluaron para aumentar la inflación. La Argentina es una excepción, junto con países que son totalmente desordenados, como Venezuela. Pero llama la atención que, aun con el programa del FMI más importante, la inflación no se desacelere, sino que ocurra todo lo contrario.

Siempre fue muy difícil bajar la inflación. A los países que bajaron la inflación les costó sangre, sudor y lágrimas. A Chile, que lo tenemos como ejemplo, le costó mucho. Pero no usó solo la tasa de interés, sino todo lo que pudo, incluso el tipo de cambio como ancla nominal. En la Argentina usamos la tasa de cambio y nos salió mal. La convertibilidad duró 10 años y fue muy exitosa en bajar la inflación; pero terminó mal porque la política metió la cola y el FMI no ayudó. Pero fueron 10 años. No hay ningún país que haya bajado la inflación de los niveles que tenía la Argentina en 2015, alrededor del 20 por ciento, solo a punta de la tasa de interés.

"Llama la atención que, aun con el programa del FMI más importante, la inflación no se desacelere, sino que ocurra todo lo contrario."

Un sistema pequeño

-¿La posibilidad de intervención en el mercado de cambios le parece acertada?

-En principio sí. Le mencionaba el caso de Israel que la utilizó exitosamente, aunque el efecto no fue inmediato. Expertos en el tema opinan que, además, un arreglo multipartidario, incluidos los sindicatos, fue importante. También lo hizo México en los '80. Eso va a ser muy difícil de llevar a cabo en el contexto argentino presente, con ‘grietas’ que no ayudan a llegar a un acuerdo de tipo nacional y multipartidario, pero debe ser una de las tareas primordiales de la nueva administración. Eso no se no se logra simplemente con un listado de 10 puntos, ni con tasas de interés de 70 por ciento.

-Cuando se observa la evolución del PBI per cápita argentino de los últimos años se ve un estancamiento. ¿Cómo se hace para salir?

-Lamentablemente el estancamiento es de más larga data. La serie de tiempo del PBI en la Argentina se parece más a una seguidilla de ciclos económicos que de crecimiento: sube y baja, pero crece muy poco. Cómo salir de este atolladero es un problema muy complejo, porque lo hemos intentado y hemos fallado. ¿Qué se puede hacer que no hayamos hecho? Algo que no está suficientemente enfatizado en la discusión que escucho por parte de los economistas y comentaristas es que el sistema financiero argentino es muy pequeño, en términos mundiales y en comparación con otras economías de América latina.

"Cómo salir de este atolladero es un problema muy complejo, porque lo hemos intentado y hemos fallado."

De acuerdo con datos del Banco Mundial, en la Argentina el M3 (el agregado monetario más amplio) apenas si llega al 30 por ciento del PBI, mientras que el de Brasil está arriba del 90 por ciento; Chile está bordeando el 80 por ciento, y aun otros países que no son tan exitosos, como Colombia y Perú, están cerca del 50 por ciento. Si miramos Japón, ese porcentaje está arriba del 200 por ciento. Para peor, este indicador en la Argentina está estancado desde los '90.

-Pero Japón es una economía muy diferente...

-Se cree que es tan diferente de la Argentina que no vale la pena compararse con ella. Pero no. Si se mira Japón ahora tiene un déficit fiscal de 3 por ciento, que sería alto para la Argentina; tiene una deuda pública neta de 150 por ciento del PBI, mucho mayor que en la Argentina donde estamos hablando de 90 por ciento. Y Japón tiene problemas de deflación más que de inflación. Esto sugiere que el déficit fiscal y la deuda pública no bastan para explicar la persistencia de la inflación en la Argentina. Pero donde es diferente la Argentina es en la profundidad de su sistema financiero, lo que me lleva a concluir que ese debe ser uno de los sectores en el que debemos trabajar para ampliarlo.

-¿La idea sería que con un sistema financiero más profundo se podría aumentar el crédito?

-Sí, un sistema financiero más profundo puede aumentar al crédito, es uno de los puntos y es importante. Pero, además, puede dar mucha más estabilidad financiera. Y es lo que le puede permitir a un país, como le pasó a nuestros vecinos exitosos, utilizar la tasa de cambio fluctuante sin que eso desbarate la economía, que es lo que nos pasa a nosotros. Tener un sistema financiero poco profundo es equivalente a tener una monedita muy chiquitita, cuyo valor puede variar mucho, pero a nadie le importa porque es una moneda insignificante. Bajo esas condiciones no es de extrañar que la gente piense en términos de una moneda fuerte como el dólar.

Eso no significa que la gente no tenga depósitos a plazo denominados en pesos, pero es una demanda inestable que está siempre lista a emigrar hacia el dólar. Eso no pasa en países como Chile y Brasil, en los que el sistema financiero es más profundo.

-Pero finalmente el pensamiento está en dólares.

-Exactamente. Por razones puramente especulativas. Esa gente está lista, como estamos viendo que se está saliendo del plazo fijo, para salir corriendo. Entonces el peso no es un ancla. Un inversor, alguien que tiene que pensar al menos en un plazo de un año para adelante, hace su contabilidad en términos de dólares. Y eso debilita la estabilidad del peso. Por otra parte, si pudieramos generar una mayor profundidad financiera y el M3 pasa de 30 a 50 por ciento, lo que no es irrazonable, eso permitiría aumentar fuertemente el crédito bancario sobre bases firmes, dado que el stock de crédito podría crecer 20 por ciento del PBI. Probablemente, los más beneficiados serían las PyMEs, porque dependen más del crédito doméstico.

-Sobre todo con la historia de inflación de la Argentina, y de corralitos y otras, ¿cómo se le ocurre poder lograr eso?

-Voy a decir algo que es bastante controversial pero quiero aclarar, de entrada, que no hay soluciones fáciles. Haciéndome esa pregunta examiné el caso de Ecuador, donde aumentó muchísimo el M3 como proporción del PBI luego de la dolarización que empezó en el año 2000 y que persiste a pesar de tener serios problemas fiscales. Dicho esto, sin embargo, dolarizar implica tirar por la borda la política monetaria que es especialmente útil en economías intensivas en commodities como la Argentina y Ecuador. Se paga un precio que puede ser alto. Además, vale la pena notar que hay casos como Liberia en los que la dolarización se ha abandonado debido a que no se pudo controlar el déficit fiscal.

"Voy a decir algo que es bastante controversial. Dolarizar implica tirar por la borda la política monetaria que es especialmente útil en economías intensivas en commodities como la Argentina y Ecuador."

-No es exitoso, entonces.

-No es una solución de esas mágicas. Debe ir acompañada de una disciplina fiscal, que en la Argentina es otro tema importante. Especialmente es un tema que hoy se hizo muy difícil porque en la administración de los Kirchner el Estado se hizo muy grande y la carga en términos de impuestos lo es aún más, debido a la evasión impositiva.

-Pero un ajuste fiscal está en marcha.

-Me alegro de que haya intención de algún arreglo coordinado entre las fuerzas políticas, lo cual va a ser necesario porque hay decisiones muy duras que hay que tomar.

-¿Se refiere a un mayor ajuste fiscal?

-Sí. El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno, cualquiera sea el que surja, dado que no va a tener mayoría parlamentaria. La falta de credibilidad debilita la efectividad del ajuste porque el inversor descuenta que el ajuste no se va a poder llevar a cabo y, por lo tanto, invierte poco. ¿Cómo hacerlo? Israel, que era nuestro hermano gemelo en los '80, hizo un arreglo con los sindicatos y los salarios cayeron un 20 por ciento. Y, de paso, el ingreso per cápita de Israel, que era igual al argentino en los '80, ¡es hoy 3 veces más grande que el nuestro! Eso no va a ser fácil en la Argentina. El que tome el poder no va a tener apoyo y ¿quién va a apoyar al que diga que hay que bajar salarios un 20 por ciento? ¿La oposición? Sin un arreglo no creo que el tema fiscal se pueda corregir. Se pueden hacer ajustes, acuerdos con el FMI, pero no van a ser suficientemente creíbles. Y si no son creíbles, no van a tener el efecto buscado, que sería que vengan capitales a la Argentina. Si no pasamos ese mal trago y recuperamos la credibilidad, temo que vamos a seguir con el sube y baja.

"La falta de credibilidad debilita la efectividad del ajuste porque el inversor descuenta que el ajuste no se va a poder llevar a cabo y, por lo tanto, invierte poco."

-Entonces, el ajuste fiscal en práctica, ¿le resulta creíble? Los salarios cayeron un 13 por ciento el año pasado, en promedio. ¿Lo ve como suficiente?

-El problema es la credibilidad. Si hay, sí podría ser suficiente como un primer paso, al menos. Cuando miro otros países en la región, como Brasil, tiene déficit fiscal más grande que la Argentina, tuvo una crisis política monumental y, sin embargo, la tasa de inflación es apenas de 4 por ciento anual. Lo que muestra que, con un poco de credibilidad, que Brasil parece haber conquistado, se puede vencer a la inflación.

El sudden stop sigue

-Usted estudió los “sudden stops” (el corte abrupto del ingreso de capitales). ¿Qué evaluación hace de la Argentina?

-Mis trabajos me llevaron a pensar que el salario real podría llegar a caer un 30 por ciento. ¿Es esa la solución? No. Además, en todos los sudden stops que vi hubo cambios políticos muy serios. Entonces, si la política va a meter la cola en esto, cosa que ya está haciendo, en vez de mejorar las cosas, podría empeorarlas. En Turquía está (Recep Tayyip) Erdogan, que tiene las fuerzas política y militar, lo que, a los ojos del inversor, lo hace más creíble. La Argentina, afortunadamente, es un país muy democrático en este momento pero, lamentablemente, eso debilita su credibilidad. Excepto que los políticos se den cuenta de esto, se pongan de acuerdo y lleguen a consensuar un ajuste de 10, o 20 puntos, o los que sean, pero en serio, la economía va a seguir tambaleando.

"Si la política va a meter la cola en esto, cosa que ya está haciendo, en vez de mejorar las cosas, podría empeorarlas."

-¿No terminó entonces el sudden stop?

-No terminó. El BCRA está controlando el tipo de cambio pagando tasas de interés muy altas y empeorando el déficit cuasi-fiscal. Las Leliq están siendo ya un factor muy importante, es una deuda de corto plazo, los inversores se pueden ir de la noche a la mañana. Y a medida que va pasando el tiempo la deuda en términos de dólares va aumentando porque crece más que la tasa de cambio. ¿Qué puede pasar? En el peor escenario, otra corrida cambiaria, en cuyo caso se pierden otra vez reservas internacionales o se pierde control de la tasa de cambio. Además, en episodios de este estilo han surgido líderes mesiánicos y hasta peligrosos. No nos olvidemos de Hitler.

-Esperemos entonces que, al menos, venga un cómico como en Ucrania.

-Es verdad. Algunos en la Argentina parecen cómicos.

-Año de elecciones, ruido político y todos corren detrás del dólar. ¿Es puramente electoral o hay otros sustentos?

-Como observador, tiene mucho que ver con el hecho de que a Macri le va mal. Pero, además, me meto en temas a los que los economistas les prestamos más atención: hay serios problemas asociados con pronósticos y comunicación, empezando por el anuncio de que la inflación en 2019 iba a ser 5 por ciento anual, no mensual. Luego el estilo, que se repite una y otra vez, de que cuando le va mal en algo, el Gobierno dice “de ahora en adelante nos va a ir bien”, sin explicar qué anduvo mal; y tampoco hacen claro, de manera creíble, qué van a cambiar. Lamentablemente les ha ido mal una vez tras otra.

"Las Leliq están siendo ya un factor muy importante, es una deuda de corto plazo, los inversores se pueden ir de la noche a la mañana."

También la cuestión del trial and error, hay que tener mucho cuidado con ese estilo de gobernar. Simpatizo con la idea de que la economía es a veces tan compleja que hay que reconocer que uno se equivocó. Pero en ese caso hay que explicarlo y hacerlo de tal manera que la mayoría lo entienda. Hace poco dijeron que iban a subir el impuesto a la importación y luego lo cambiaron. Entonces, empujan y, si tienen un poquito de resistencia, van para atrás. Eso es contraproducente para obtener credibilidad y confunde al inversor.

-Si pasa, pasa.

-Exactamente. Pero si alguien sale, se queja y se hace público, entonces no pasa y lo cambian. Si lo empuja hacia un lado, hacen una cosa; hacia el otro lado, hacen otra. Lo del Banco Central fue escandaloso, no simplemente por lo que pasó el 28 de diciembre, sino porque decían que iban a usar la tasa de interés, que iban a dejar el tipo de cambio fluctuar. Y en el momento que el dólar empezó a fluctuar un poquito más, intervinieron. Otro gran error que cometieron tiene que ver con las Lebac. Hay toneladas de literatura que muestran que ese tipo de deuda a corto plazo es muy peligroso para un país emergente que le teme a la devaluación. Lo expone a corridas cambiarias, como pasó. Al principio, el BCRA dejó de flotar y vendió dólares para defender la tasa de cambio, lo que resultó en una pérdida importante de reservas internacionales. Y digo “perdimos” porque la regla era que no las íbamos a perder. ¿Quién va a creer? Me pongo en los zapatos de alguien que esté decidiendo poner plata en el país o no.

"Hay serios problemas asociados con pronósticos y comunicación, empezando por el anuncio de que la inflación en 2019 iba a ser 5 por ciento anual, no mensual"

El BCRA tiene que ser no solo independiente, tiene que tener la capacidad de serlo. El de los Estados Unidos (la Fed) no es muy independiente, pero se lo respeta. Por ejemplo, aun cuando Donald Trump le ha puesto mucha presión a la Fed para que baje la tasa de interés, se ha resistido a hacerlo. Nosotros no estamos allí y la situación se complica aun más por el estilo de trial and error que mencioné anteriormente.

La cuestión electoral no ayuda por razones que se discuten todos los días, pero no creo que Cristina de Kirchner sea tan estúpida de llegar a hacer las cosas tan mal. Ella ahora le puede echar la culpa a Macri, lo que le da grados de libertad que Macri no tiene, y es de los pocos políticos que tiene gente que la sigue, que tiene fuerza política. Un político con fuerza puede hacer grandes cambios. Felipe González en España, que representaba a la izquierda, por ejemplo, pudo hacer cosas de derecha. Lo mismo Lula. Esa especie de milagro se explica porque los de derecha no los critican. Es así que, de repente, en el corto plazo la izquierda puede tener la capacidad de hacer cosas mejor que la derecha.

El problema fundamental en la Argentina es que se hicieron las cosas tan mal que ahora tenemos una reputación peor que la que teníamos antes de 2001. En 2001 tratamos de mantener la convertibilidad a capa y espada. Ahora la situación es que los argentinos, mirados desde afuera, cambian cuando cambia el viento. En toda la discusión política que yo haya escuchado o leído no hay nadie que se atreva a decir “yo voy a llegar y voy a hacer estos o aquellos cambios, sea lo que sea”. Los diferentes tipos de 10 puntos que andan circulando están lleno de generalidades.

"Cristina Kirchner ahora le puede echar la culpa a Macri, lo que le da grados de libertad que Macri no tiene, y es de los pocos políticos que tiene gente que la sigue, que tiene fuerza política."

-¿Ve la posibilidad de nuevos shocks externos que compliquen a la Argentina?

-La gran preocupación que hay es la pelea comercial entre los Estados Unidos y China. En nuestra región, particularmente desde la Argentina, Uruguay y Brasil, un 30 por ciento de las exportaciones van a China. Si la pelea con Trump resulta en una desaceleración del crecimiento chino, eso posiblemente haga que caiga la demanda desde China, y eso sería muy serio. Para nosotros sería un golpe mortal, dado que venimos de una situación muy débil. Pero con Trump no se sabe si habla en serio o en broma. No me atrevo a hacer una apuesta, pero es un riesgo importante. En cuanto al riesgo de una suba de las tasas de interés de los Estados Unidos, no parece ser un problema inminente. 

(Publicada en la edición número 306 de la revista Apertura; junio de 2019)

eduardo tironi

No hay que emitir dinero. no debe haber deficit fiscal total. liberar el mercado monetario y cambiario. Que cada agente econ�mico incluido el Estado use la moneda que quiera y haga lo que quiera.

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Rodolfo Maria Hernandez

Gracias

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CARLOS A CARBALLO

MUY BUEN ANALISIS

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Ernesto Quirin

iene razon, en la Argentina hay una total falta de patriotismo, todos pelean por su quintita y les importa nada el pais.

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