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Caída del empleo y deterioro salarial, razones del desafío sindical a Macri

La CGT justifica el paro en las dificultades del mercado laboral y la pérdida de poder adquisitivo. Creciente temor entre los trabajadores ocupados a perder su empleo

Caída del empleo y deterioro salarial, razones del desafío sindical a Macri

Más allá del esfuerzo oficial por ubicar el desafío sindical de hoy en la dimensión propia del año electoral y en la multiplicación de ‘movimientos desestabilizadores’ que pugnan por recuperar el poder perdido, el primer paro general de la CGT contra Mauricio Macri encuentra para los gremios su principal razón de ser en la política económica del Gobierno que profundizó el escenario de recesión e impactó de lleno en la caída del empleo y el deterioro de la capacidad de compra de los trabajadores y los sectores más vulnerables de la sociedad.

Para la Casa Rosada esa argumentación, sin embargo, se explica por "diferencias de diagnóstico". En su interpretación de la realidad, la economía ya evidencia síntomas de recuperación, notorios en algunos sectores e imperceptibles en otros, cuyos efectos sobre el nivel de empleo y la recomposición de los ingresos serán palpables más temprano que tarde.

Sin embargo, los datos concretos sobre el actual escenario ponen en cuestión el derroche de optimismo oficial. Una economía que sigue planchada, sin la prometida ‘lluvia de inversiones’ y la persistente caída del consumo, exhiben la ausencia de motores de crecimiento que permitan quebrar del todo con la tendencia contractiva del mercado laboral e impulsar el nivel de ocupación en el sentido de una recuperación de los puestos de trabajo perdidos en 2016, que el propio Gobierno estimó en torno a los 45.000.

La foto del estancamiento del empleo privado quedó ratificada por los primeros relevamientos oficiales de 2017. Los datos del SIPA y el Ministerio de Trabajo indicaron que, si bien no hubo destrucción masiva, la creación de puestos en el primer bimestre fue nula. Mientras la industria reflejó un tenue freno en su caída, la construcción mostró una leve recuperación después de 15 meses de contracción. Según los cálculos de la Uocra, el principal gremio de la actividad, esa mejora se tradujo en febrero en la creación de unos 2500 puestos, aunque el sector todavía contabiliza 60.000 empleos menos que en el último trimestre de 2015.

La perspectiva para los próximos meses tampoco resulta muy alentadora. Según el último relevamiento de la consultora Manpower, correspondiente al período abril-junio, apenas 1 de cada 10 empresas tiene en sus planes aumentar su plantilla de personal. Un 74% de las compañías anticipó que mantendrá sin cambios sus actuales dotaciones, en tanto que otro 7% prevé recortes de personal durante el segundo trimestre del año. Los resultados evidenciaron una tendencia que la propia Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) de la cartera laboral relevo en el mes de febrero y difundió la semana pasada: solo el 10% de las firmas encuestadas proyecta contratar nuevo personal.

Más aún, la consultora Ecolatina, al analizar el informe de Manpower, advirtió que la expectativa positiva de creación de empleo para el segundo trimestre (+4) es "más acotada" que las mediciones previas (+6).
Los especialistas ponen el acento en otro elemento complejo que advierte sobre las profundas limitaciones que presenta el el mercado laboral. Entre enero ultimo y el mismo mes de 2016, según los relevamientos oficiales, se crearon unos 87.000 nuevos puestos, lo que representó una expansión del 0,7% en el total de empleos registrados. No obstante, se trata sobre todo de empleos de baja calidad, en su mayoría monotributistas y monotributistas sociales. En contrapartida, en el sector privado formal se mantuvo en el mismo periodo la tendencia de deterioro, con la pérdida de casi 26.000 puestos en la comparación interanual.

A la par, las expectativas sobre una efectiva recomposición de los salarios también resultan pesimistas. Con un nivel de inflación que, según coinciden todas las estimaciones privadas, superará la previsión del Banco Central del 17% para ubicarse más cerca del 24%, la presión del Gobierno forzará el cierre de la mayoría de las paritarias en parámetros que compensen la suba de precios de este año. Los trabajadores arrastrarán en consecuencia la pérdida de poder adquisitivo acumulada en 2016, que en promedio se ubicó entre el 6% y el 10%.

El deterioro del nivel de ingresos y las complicaciones del empleo se palpan en la creciente incertidumbre que expresan los trabajadores sobre su futuro laboral. Según los datos relevados en febrero por el Monitor Sociolaboral de Opinión Pública del Centro de Estudios del Trabajo y el Desarrollo (CETyD) y la consultora Ibarómetro, 7 de cada 10 encuestados creen tener bajas posibilidades de obtener un empleo en los próximos meses, mientras el 55% de los trabajadores ocupados declara estar preocupado por la posibilidad de perder su empleo, temor que creció más de diez puntos desde noviembre. El mismo sondeo muestra que en el terreno de la capacidad adquisitiva, las perspectivas son aún más pesimistas: el 67,5% piensa que la situación de "la mayoría de los trabajadores" empeoró en los últimos tres meses, al mismo tiempo que el 61,3% manifiesta que empeorará en el futuro.