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Buscar consenso en el Congreso, o el dilema del huevo y la gallina

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El diálogo y los consensos van a ser muy difíciles, sino imposibles, este año en el Congreso. A un mes del cambio de gobierno, el PRO y el Frente para la Victoria ya se llevan peor (si tal cosa fuera posible) que antes.

Buscar responsabilidades por el estado de esa relación es fútil y se parece mucho al dilema del huevo o la gallina. Desde que asumió el control de ambas Cámaras, el PRO mantiene su postura de decisiones unilaterales mientras que el Frente para la Victoria se inclina por la línea interna más confrontativa y opaca a los dialoguistas de sus dos bloques.

"Tienen que entender que ya no son gobierno", rezongan los macristas cuando, ante cada decisión del Gobierno, el FpV intenta –con éxitos relativos– torcerles el brazo. El episodio que más afectó al oficialismo tuvo lugar en la reunión constitutiva de la comisión bicameral que revisa los DNU.

"Teníamos todo acordado y en media hora se cayó", repiten en referencia al supuesto entendimiento con los senadores del FpV para que el radical Luis Naidenoff presida ese cuerpo, que los diputados del FpV abortaron.

"Si nos conducen los que buscan solamente ruptura, no hay destino. (Héctor) Recalde tiene un planteo de confrontación permanente", se quejan sobre el jefe de los diputados del FpV. Distinta es la valoración sobre el presidente del bloque de senadores, Miguel Pichetto, que respaldó públicamente la decisión de la vicepresidenta Gabriela Michetti de despedir a gran parte de los empleados de la Cámara alta, lo que le costó una fuerte rebelión interna que todavía no se apagó.

"Lo que importa es que sepamos con quién estamos hablando. Hay un sector dialoguista. No creo que el peronismo se transforme en un grupo de extremistas que quieran destruir al gobierno democrático", enfatizan en el PRO, esperanzados de que sea esa línea la que se imponga en el FpV o, en última instancia, la que termine partiéndoles los bloques.

Sin embargo, la estrategia que viene tejiendo el oficialismo en las dos Cámaras del Congreso lejos está del diálogo y el consenso. Es una movida conocida: juntarse con el resto de los bloques que conforman esos cuerpos en contra del FpV para, juntos, hacerse con lugares en las comisiones, presidencias y espacios en otros organismos, como el Consejo de la Magistratura. Lugares que de otra forma corresponderían al FpV.

La estrategia ya se puso en práctica para designar al diputado Pablo Tonelli en el Consejo de la Magistratura y demostró que, en Diputados, el macrismo todavía depende de la voluntad de Sergio Massa. En el Senado el escenario es otro. Sólo con acuerdo del FpV, o de por lo menos una parte del bloque, el Gobierno podrá avanzar.