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"Buscar acuerdos comerciales con otros países no implica abandonar el Mercosur"

Para el diplomático, Brasil y la Argentina coinciden en ser más activos con el mundo y podrían avanzar con la AdP. Dijo que el acuerdo automotriz disparará inversiones

La relación entre la Argentina y Brasil de los últimos meses estuvo marcada por la crisis política que atraviesa el vecino país –con un proceso de impeachment a Dilma Rousseff y un gobierno interino comandado por Michel Temer– y una fuerte caída de su economía, que impacta en el mercado local.

Aún en este contexto, ambos gobiernos firmaron un acuerdo automotriz por cuatro años, que regulará el vínculo bilateral en este sector hasta junio de 2020. De visita en el país, el embajador argentino en Brasil, Carlos Magariños, dialogó con El Cronista sobre este convenio, el contexto económico regional y la manifestación de ambos gobiernos de querer flexibilizar el Mercosur para acercarse a terceros mercados.

¿Cómo analiza la relación bilateral hoy?
–El vínculo va siguiendo los ciclos políticos y económicos de los dos países. Es un momento de turbulencia política en Brasil, pero es ahí cuando se ve la solidez y la consistencia de las relaciones bilaterales. Sin duda, es diferente negociar un acuerdo automotriz cuando las dos economías crecen que hacerlo cuando están enfrentando un menor nivel de actividad económica.

–¿Cuáles son las expectativas para el año próximo?
–Es razonable pensar que 2017 va a tener un desempeño condicionado por la caída del PBI registrado hasta ahora. La economía está pasando un período muy exigente, con una caída muy fuerte del producto el 2015 y pronósticos para este año muy similares. Brasil es la séptima economía del mundo y, aún con todo lo que pasó, sigue en un lugar de privilegio. Puede recuperarse con relativa rapidez en la medida en que se tomen las decisiones de política económica adecuadas. Pero esto no va a llevar pocos meses, son procesos complejos. Probablemente ya se esté llegando al piso del deterioro.

–Hay preocupación de los empresarios por los sobrestocks de Brasil y el crecimiento de las importaciones. ¿Qué piensa al respecto?
–El déficit en el comercio bilateral aumentó pero no porque nos estén exportando más, sino porque nos están comprando menos productos desde la caída de la economía brasileña.

¿Por qué cree que tras largas negociaciones que parecían intransigentes, Brasil cedió y firmó un acuerdo automotriz más beneficioso para la Argentina?
–Brasil está preocupado y propuso de manera abierta en varias reuniones armar un régimen automotriz común, que va más allá del flex (valor que mide los términos de intercambio bilateral). Tenemos que alinear los sistemas de incentivos, trabajar sobre las reglas de origen. Y el acuerdo firmado contempla un plan de trabajo para avanzar en estos temas.

–En el actual contexto económico que atraviesa, ¿Brasil temía por las consecuencias de una eventual caída del acuerdo?
–Un país que tiene el mercado más grande y que ha recibido inversiones que superan los miles de millones de dólares puede tener una debilidad política ahora. Pero prevaleció la racionalidad. Creo que los dos países cedieron constructivamente y ambos ganaron, ya que generaron un ambiente que permite proyectar un escenario proclive a las inversiones.

Ambos gobiernos plantearon la necesidad de ser más activos en las negociaciones comerciales con otros mercados y flexibilizar el Mercosur ¿Cómo analiza esta estrategia?
–Los dos quieren hacer muchos acuerdos internacionales. Probablemente, las demandas de flexibilidad en las negociaciones tienen que ver con el pasado de los últimos diez años, donde en general no había vocación de negociar muchos tratados con países. Lo que expresa José Serra (el canciller del vecino país) de que Brasil tiene que estar más activo en la negociación comercial es razonable.

–¿Qué significa flexibilizar el Mercosur?
–Serra fue claro en decir que hay que estar más activos en las negociaciones comerciales y la Argentina dijo lo mismo. No hay por qué pensar que no podemos hacerlo juntos.

–¿Ve alguna posibilidad de que el Mercosur avance en una negociación con la Alianza del Pacífico?
–Podría ser. Uno tiene la tendencia a ecualizar y no son exactamente lo mismo. La dinámica de integración no es la misma. Porque uno se creó en 1991 y otro en 2011. No son espacios económicos equiparables, pero se podría converger.