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Brexit: empieza el divorcio más complejo del mundo

El voto de Reino Unido para abandonar la UE pone en marcha el divorcio más complejo del mundo.

Brexit: empieza el divorcio más complejo del mundo

El voto del Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea pone en marcha el divorcio más complejo del mundo. Ahora mismo hay unas pocas directrices sobre cómo proceder, por lo que las negociaciones se irán improvisando. Los cálculos sobre cuánto tiempo durará el proceso oscilan entre los dos y los diez años. Las autoridades implicadas se enfrentan a un asunto legal y político sin precedentes. En Bruselas reconocen que se enfrentan un millón de preguntas para las que de momento ni siquiera tienen respuestas.

El objetivo final es sacar a Reino Unido de la Unión Europea después de 43 años, poniendo fin a un legado de soberanía compartida y reorganizando el mayor mercado único del mundo.

Ante esta situación, surgen tres asuntos fundamentales:

¿Qué acuerdos políticos y comerciales demandará el Reino Unido y los aceptará la UE? En cuanto al divorcio y la ruptura de las obligaciones contraídas, ¿coincidirán en el tiempo con la firma de un tratado de comercio post-Brexit?

Y, de no ser así, ¿será posible una transición que garantice un aterrizaje relativamente suave?

En todo el continente, los mercados, las autoridades, y los dirigentes saben que Reino Unido y sus antiguos socios de la UE se están embarcando en un viaje político potencialmente muy arriesgado. "El Brexit podría dar lugar a un caos emocional en toda Europa cuyos efectos son imposibles de predecir", opinaba el ex primer ministro irlandés John Bruton.

Para calmar los ánimos, los lideres de la UE como el ministro de Economía francés, Emmanuel Macron, han hecho declaraciones asegurando que no tardarían en enviar un "mensaje y un calendario firmes" en el caso de que se produjera el Brexit. En una entrevista al diario Le Monde, Macron aseguró que "por el interés de la UE, no puede haber margen para la ambigüedad".

Según la cláusula de salida contemplada en el Artículo 50 del Tratado de la UE, hay un plazo de dos años renovable para que un país abandone el bloque. También se contemplan acuerdos para futuras relaciones comerciales y para la cooperación en materia de seguridad y el cumplimiento de la ley. Estas negociaciones, sin embargo, son más difíciles de ratificar ya que requieren unanimidad y la aprobación de más de 30 parlamentos europeos, nacionales y regionales, tras la celebración de referéndum nacionales.

Hay alternativas. Una es intentar un divorcio según las condiciones británicas. La campaña del Brexit ha diseñado planes para que esa la Cámara de los Comunes la que de forma inmediata derogue las obligaciones contraídas con la UE. No obstante, cualquier decisión unilateral provocaría serias tensiones con la Unión Europea. Bruselas, de hecho, estudia alternativas como suspender los privilegios de los que gozaban las empresas británicas en el mercado único.

No obstante, la legislación impide que estos cambios repercutan en las compañías británicas en las próximas semanas, meses o incluso años. La ruptura formal con la UE llevará tiempo, pero Reino Unido sin duda se enfrentará a una situación política muy delicada, si se tiene en cuenta que la suerte está echada para David Cameron y su Ejecutivo. El partido conservador tardaría meses en nombrar a un nuevo primer ministro y no se descarta la convocatoria de elecciones generales.

En cuanto a las negociaciones con la UE, no comenzarán hasta que Reino Unido decida en qué condiciones quiere llevar a cabo el divorcio. Partidarios del Brexit como Michael Gove y Boris Johnson han defendido la idea de abandonar inmediatamente el mercado único y negociar un acuerdo comercial con la UE. Algunos diputados laboristas han anunciado que lucharán por permanecer en el mercado único aunque el país ya no sea miembro de la UE, a costa de aceptar determinadas condiciones de Bruselas.

La transición y el riesgo de un aterrizaje forzoso

Uno de los mayores riesgos económicos son la larga espera entre la salida de Reino Unido y la firma de nuevos acuerdos comerciales. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, cree que revocar las obligaciones del Tratado sería un proceso relativamente fácil, que se prolonogaría dos años, aunque reconoció que sería "mucho más difícil" negociar una nueva relación. Para esto se tardarían como mínimo cinco años y "sin ninguna garantía de éxito". Francia y Alemania están abiertas a empezar las negociaciones comerciales a la vez que se establecen las condiciones del divorcio, pero no garantizan que los dos acuerdos se puedan concluir de forma simultánea, que es lo que desea Reino Unido.

Un aterrizaje forzoso implicaría que Reino Unido dependa de las condiciones de comercio básicas de la OMC, y que las compañías británicas no tengan ningún acceso privilegiado a los mercados europeos. Aunque se podría acordar una transición más suave, esto implicaría el acuerdo de los 28 miembros. Los partidarios del Brexit se han mostrado optimistas y convencidos de que el sentido común prevalecerá en última instancia. Los más escépticos no auguran una situación política tan halagüeña. El ex primer ministro húngaro, Gordon Bajnai, cree que "hay demasiados factores que van a cambiar como para tener una visión clara de lo que va a ocurrir, pero todo apunta a que la situación política será muy complicada y a que técnicamente no se alcanzará una solución óptima".