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LUNES 20/05/2019

Brazo exterior de Bolsonaro pide 'shock' en aranceles del Mercosur

El canciller brasileño llega por primera vez para tratar la agenda bilateral y una posible visita del ex capitán del Ejército. En el plano económico, pedirá bajar los impuestos a las importaciones de bienes intermedios, pese a que el Gobierno plantea una baja "gradualista".

Brazo exterior de Bolsonaro pide 'shock' en aranceles del Mercosur

Por primera vez desde que Jaír Bolsonaro preside el vecino país, el ministro de Relaciones Exteriores del Brasil, Ernesto Araújo, visitará la Argentina con el objetivo de mantener en marcha la relación bilateral y proseguir las discusiones sobre la asociación económica, con el Mercado Común del Sur (Mercosur) en el primer plano de las deliberaciones.

El canciller Araújo llegará este martes por la tarde a Buenos Aires e inmediatamente iniciará su visita de dos días con una conferencia en el Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) sobre "la nueva política externa brasileña". La agenda oficial con las autoridades de gobierno se concentrará en la mañana y el mediodía del miércoles.

El ministro prevé mantener reuniones de trabajo con su contraparte, el canciller Jorge Faurie, y el titular de Producción y Trabajo, Dante Sica, en el Palacio San Martín. Con ambos planteará la agenda de reformas por venir en el Mercosur, la unión aduanera que ambos gobiernos comparten con Paraguay y Uruguay, y cuya presidencia ostenta la Argentina hasta mitad de año, cuando la cederá a la primera economía del cono sur. No se descarta un encuentro privado con el presidente Mauricio Macri.

Desde el inicio de la presidencia argentina del bloque, y a sabiendas de las pretensiones brasileñas, el Gobierno giró a Brasilia una propuesta moderada y gradualista para rebajar el Arancel Externo Común (AEC) -la razón de ser del Mercosur- a la mitad. En lo concreto, tal cosa implica una apertura de importaciones, con un potencial impacto en la industria.

El AEC rige las alícuotas a pagar en conceptos de derechos de importación. El plan macrista estima la revisión de los impuestos a las importaciones, sobre todo en "bienes difundidos", que son insumos claves en la cadena de valor de distintas industrias, y cuya provisión a precios accesibles es clave para bajar costos y competir afuera contra otros mercados. También incluiría bienes tecnológicos.

Ciertos bienes de esta categoría pagan aranceles de hasta un 20% y elevan el promedio general de los derechos de importación del bloque. Según cálculos del Banco Mundial, el Mercosur tiene un nivel de aranceles ponderado del 12%, el doble que Chile o México, que orillan el 6%, y el cuádruple que Estados Unidos o Europa, más cerca del 3% entre materias primas, insumos básicos y productos elaborados.

Para la Casa Rosada, el bloque tiene que acercarse a los niveles de la región a un ritmo tolerado por la industria. En cambio Brasil exige una baja más "agresiva", es decir, un shock en la caída de los aranceles, tal como pregona el súperministro de Hacienda brasileño, Paulo Guedes, y la facción más liberal de la administración Bolsonaro. 

Otro tema espinoso es la reciente decisión del Brasil de abrir por primera vez en su historia una cuota permanente para la importación de trigo extra Mercosur sin el pago del arancel aduanero del 10%. La noticia se conoció durante la visita que Bolsonaro hizo a los Estados Unidos, y como un gesto favorable a la Casa Blanca de Donald Trump.

La imprevisibilidad del anuncio molestó a la Casa Rosada, que protestó formalmente. El tema será abordado, aunque hay pocas chances de revertir la decisión, en parte por ya estar anunciada, y en parte porque existe un compromiso del vecino país ante la OMC de abrir un cupo libre de arancel de 750.000 toneladas, que si bien puede ser utilizado por cualquier país, tendría preferencia para Washington. Brasil nunca implementó este compromiso, e incluso llegó a notificar en 1996 que pensaba eliminarlo.

En lo estrictamente bilateral, Araújo, Sica y Faurie discutirán sobre las últimas novedades de la comisión bilateral de Producción y Comercio, donde es de esperar un intercambio de análisis sobre la proyección del intercambio entre países, y el impacto en ambas economías. El Banco Central del Brasil publicó esta semana que la primera economía de la región crecería en 2019 menos del 2%, lo cual no ayudará a recuperar a la Argentina, que según privados caerá hasta 1,3%.

Desde hace cuatro meses, la Argentina recuperó el superávit comercial con Brasil, no por una mejora sustantiva en los envíos, sino por una baja rotunda en la demanda por la recesión endógena. A los brasileños les preocupa esta tendencia, no tanto por el rojo transaccional, sino por la poca esperanza de mejora a cortísimo plazo.

En el plano político, este viaje también servirá para bosquejar alguna fecha para una visita oficial del presidente brasileño, Jaír Bolsonaro, a la Argentina. En ambos cuerpos diplomáticos dan por descontado que sucedería en el primer semestre, independientemente de que el ex militar estará en Santa Fe para la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, a fines de julio, como ya contó El Cronista.

El flamante jefe del Palacio Itamaraty (casa de la diplomacia brasileña) es un funcionario de carrera de carrera más bien chata. Su último encargo era monitorear desde Brasilia la relación bilateral con los Estados Unidos y Canadá, sin haber llegado a jefe de embajada. Pero su prédica abierta a favor de Bolsonaro y su total adhesión a la visión política (resumida en el lema "Brasil arriba de todo, y Dios encima de todos") lo catapultó a su actual posición.

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