Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

Brasil vuelve a traccionar ventas de autos pero aún mueve poco la aguja

Imagen de HERNÁN DE GOÑI

por  HERNÁN DE GOÑI

Director Periodístico
0

Algunos resortes de la economía que todavía se ven oxidados están empezando a tener tenues movimientos. El desempeño del comercio exterior en el mes de octubre no fue bueno. Después de seis meses positivos, volvió el déficit comercial, causado por las menores ventas de soja. La buena noticia es que las cantidades exportadas de manufacturas industriales crecieron por segundo mes consecutivo, y que las exportaciones de material de transporte cayeron apenas 0,8%, un número exiguo si se lo compara con la baja acumulada de 28% anual.
Octubre todavía no permite dar por sentado que la demanda de autos desde Brasil permitirá poner en positivo las ventas desde la Argentina. Pero al menos muestra una tendencia un poco más alentadora de lo que se vio hasta ahora.

Las compras externas de bienes de capital crecieron más que las de bienes de consumo, lo que implica que al menos algunas empresas están aprovechando el dólar barato para comprar maquinaria.
Las cifras del Indec revelan que el agro todavía tiene resultados dispares. Por un lado, la baja de retenciones funcionó como un incentivo efectivo para los cereales, pero al estimular una menos siembra de soja, hay menos ventas porque también ya se agotó el stock del año previo.

La desaceleración pone otra vez el foco en las condiciones de rentabilidad y competitividad que tienen hoy las exportaciones argentinas. El Gobierno anticipó que reintegrarán impuestos internos, pero esa medida no se verán en las cuentas hasta el 2017. La presión tributaria y los costos salariales en dólares seguirán actuando como un freno de mano. El año terminará con saldo positivo (hay un superávit acumulado de casi u$s 2000 millones), pero al sector externo le falta para volver a ser relevante.