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Boludos

por  GISELLE RUMEAU

Subeditora de 3Días

3

Hay pequeños instantes, escenas cotidianas que, como los lapsus o las equivocaciones lingüísticas, suelen desnudar el deseo inconsciente y dejar expuestas las miserias humanas. Cuando Máximo Kirchner contó en un dudoso y poco serio documental sobre la vida de su padre que el ex presidente solía irrumpir en medio de sus juegos infantiles y patearle la formación de sus soldaditos de plomo, no hizo falta enredarse en explicaciones psicologistas para darse cuenta de que Néstor arrasaba entonces con mucho más que los juguetes de su hijo.

Un conspicuo ex ministro de la década kirchnerista, de esos pocos que tenían el hábito de hablar con la prensa cuando estaba en el Gobierno, relató ya fuera del poder a un grupo de periodistas, en el que me encontraba, una situación que pinta con crudeza el alma de Néstor Kirchner. El patagónico había ido a presenciar una reunión de los intelectuales de Carta Abierta, algo poco frecuente en él pese a su discurso progresista. Allí, escuchó un debate sobre la defensa de la soberanía política y económica frente al capital internacional y la disputa por una mejor y más igualitaria distribución de la renta material y simbólica.

Al salir, se subió al auto, miró a su ministro y con una media sonrisa maligna disparó: ¡Qué boludos! ¡Qué boludos que son!

Para un hombre que apenas entró a la Casa Rosada compró terrenos fiscales a dos mangos para venderlos después en forma millonaria a algunas empresas, o construir en ellos hoteles sospechados de lavar el dinero de la corrupción, ideada y pergeñada según el fiscal Federico Delgado como un plan sistemático desde el Estado, como hicieron los militares de la dictadura para robar los bebés de los desaparecidos, era difícil tomarse en serio esos ideales que el mismo pregonaba para la tribuna.

Todo lo ajeno a la política tradicional que tocó, lo contaminó sin dificultad: a las Madres de Plaza de Mayo, a los empresarios, a los jueces y quizá hasta a las monjas de un convento. Pero aunque parezca difícil, es probable que no todo se haya enchastrado. Algunos kirchneristas -entre los que tengo muchos amigos- creyeron en el relato, confiaron en el modelo en nombre de las ideas y sus ideales. Y pese al peso inexorable de la evidencia ante la corrupción, es difícil caer en el fondo oscuro y malsano de la desilusión, descubrir la promesa vacía, aceptar que se ha vivido equivocado.

A los intelectuales de Carta Abierta también les cuesta. Tras un largo silencio y en un afán por tapar los impiadosos agujeros que se abren en su pensamiento, acaban de publicar un texto en donde se reivindica el modelo kirchnerista. “López no es el arquetipo K”, dicen. “El argumento básico que se expresa en estos días es que, en el anterior gobierno, bajo una portada socialmente distributiva se verificaba un fraude organizado. Pobre argumento, ya que estos lujos ilegales no pueden de ninguna manera diluir el peso de fecundas y decisivas acciones de gobierno que no es difícil rememorar, como el apartamiento del ALCA o el resguardo por parte del estado de los fondos de garantía jubilatoria”, dice uno de los 16 puntos del escrito.

El relato más vigente que nunca, la negación ante lo visible, ante lo obvio, tan sólo para no desdibujarse, para no dejar de ser. Es que el kirchnerismo no dejó grises con los suyos. Al final del camino, o se es corrupto o, como dijo Néstor, boludo. Y algunos no saben aún con cuál de los dos diagnósticos es más difícil lidiar.

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Comentarios3

Alfredito, ¿seguro entendiste como redistribuyó la riqueza?. Fue así, usó una perinola con dos frases únicamente en sus caras: ¨Ponen todos¨ y ¨Tomo todo¨. ¿Sabés ahora quien es realmente el gil?. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

Gise, esos amigos tuyos ¡Qué boludos! ¡Qué boludos que son!. Ten cuidado hermosa mariposa, en una de esas dada tu cercanía, te pueden bautizan a vos también. Y entre elegir ser boludo o corrupto ¿qué creés que van a elegir?. ¨rubenardosain.wordpress.com¨

Alfredo Federico
Alfredo Federico 28/06/2016 07:37:19

la cosa es que mando al alca al carajo y cambio la distribucion de la riqueza de tal forma que esta gil sangra por la herida.