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Báez vs. Gils Carbó, o como el tiempo hizo realidad una pelea judicial impensada

Gils Carbó fue apuntada por Lázaro Báez por encubrir a la ex presidenta

Gils Carbó fue apuntada por Lázaro Báez por encubrir a la ex presidenta

Hace dos años difícilmente alguien imaginara que Lázaro Báez, el empresario al que el kirchnerismo había destinado la mayor parte del dinero proveniente de la obra pública, iba a acusar en la Justicia a la procuradora Alejandra Gils Carbó, apuntada por la entonces oposición como un enlace clave desde el Ministerio Público con la ex presidenta Cristina Fernández.

Pero el tiempo pasó, el clima político cambió radicalmente y, sobre todo, se modificó la situación de Báez.
Preso desde hace tres meses y medio en el penal de Ezeiza en el marco de una causa en la que está procesado por lavado de dinero, Lázaro todavía no se descargó con artillería pesada contra los principales funcionarios del kirchnerismo. Hay quienes creen que está negociando y que en el corto plazo terminará involucrando de manera definitiva a Cristina, a su hijo Máximo Kirchner, al ex ministro de Planificación Julio De Vido y al ex titular de la AFIP Ricardo Echegaray, entre otros.

En cambio, hay quienes piensan que Lázaro no "cantará", por respeto a Néstor Kirchner, a quien considera su mentor. Lo cierto es que Lázaro, por ahora, apuntó la mira hacia el juez Sebastián Casanello y hacia Gils Carbó por entender que evitan investigar a la ex presidenta y que por eso lo exponen a él y a sus hijos.

Cuando a fines de 2013 desde la Procuración se impulsó el juicio político contra José María Campagnoli, el caso Báez fue decisivo, ya que se lo acusó al fiscal de cambiar el objeto procesal del caso para poder investigar al empresario santacruceño. En aquel momento, Gils Carbó tomó en consideración las denuncias que Campagnoli recibió por mal desempeño de abogados y allegados de Lázaro Báez, entre ellos Jorge Chueco, otra pieza clave en el entramado de la ruta del dinero K, detenido en Paraguay a mediados de abril.

En su dictamen, Gils Carbó acusó a Campagnoli de "haber incurrido en abuso de poder al haber tramitado esta causa a sabiendas de que se trata de una investigación paralela a la que se llevaba en el fuero federal". Y el caso se extendió durante la primera mitad de 2014, hasta que Campagnoli, apartado de su fiscalía de los barrios de Núñez y Saavedra, fue llevado a un jury que finalmente nunca se resolvió y que derivó en la reposición de Campagnoli a sus funciones, que sigue desempeñando.

Cuando Báez declaró ante la Cámara Federal respecto a la reunión que, asegura, mantuvieron Cristina y Casanello en Olivos el año pasado, también mencionó a Gils Carbó en lo que el consideró un plan para encubrir a la ex mandataria. Pero agregó además al fiscal de la Procelac, Carlos Gonella y a su colega Omar Orsi. Ambos, hace un año, fueron procesados por la Cámara Federal por haber omitido en la investigación inicial de la ruta del dinero K a Báez. El contexto cambió y Lázaro también los incluye en lo que describe como una maniobra para salvar a Cristina y complicarlo a él.

Desde la Procuración creen que el hecho de que Báez haya involucrado a Gils Carbó tiene que ver con decisiones recientes que firmó la jefa de fiscales, quien les dio personal de refuerzo a Guillermo Marijuan para investigar la ruta del dinero K y también a Carlos Stornelli por Hotesur, caso en el que el empresario está investigado por haber pagado $ 14,5 millones a la empresa hotelera de los Kirchner por el alquiler de habitaciones que nunca se utilizaron, en lo que la justicia interpreta puede haber sido una estrategia de lavado.

Gils Carbó se ha mantenido como el último eslabón de la estructura judicial kirchnerista. La procuradora siempre negó la vinculación con la ex presidenta, e incluso este año ha reforzado los lazos con varias áreas clave del Ejecutivo, como los Ministerios de Justicia y de Seguridad. Igual, el macrismo insiste con separarla a través de la reforma de la ley orgánica del Ministerio Público, que debe tratar el Congreso.