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VIERNES 24/05/2019

BID pide focalizar el gasto social y alerta por el futuro de jubilaciones

Especialistas de los organismos internacionales señala que la Argentina debe focalizar mejor la ayuda social. La reforma previsional que pide el FMI

BID pide focalizar el gasto social y alerta por el futuro de jubilaciones

El reporte del staff del FMI recordó que está pendiente la reforma previsional en la Argentina, en una señal a los inversores internacionales de que el país piensa en la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo. En ese sentido, se acaba de publicar un texto del BID que alerta que el gasto en jubilaciones en la Argentina se duplicará en 2065 a un 21% del PBI, desde el 11,4% que alcanzaba en 2015 (considera que Brasil alcanzará el 50%), en un contexto en el que el país es uno de los que más gastan de América latina (35% del PBI).

El libro "Mejor gasto para mejores vidas" menciona a la moratoria previsional argentina: "Si bien el programa no se centró en los pobres y sufrió la filtración de recursos importantes a los no pobres, sirvió para disminuir la pobreza moderada. Sin embargo, también aumentó el porcentaje de hogares que dependían de las ayudas sociales, desde menos del 10% en los años noventa a más del 40% hacia 2010, con lo cual el gasto en jubilaciones se incrementó hasta un nivel altamente insostenible a largo plazo".

Los editores, Alejandro Izquierdo (BID), Carola Pessino (BID) y Guillermo Vuletin (Banco Mundial), recomiendan que "los responsables de las políticas públicas tienen que sopesar si aumentar el tamaño de las transferencias o focalizar los beneficiarios".

Y señalan que "las jubilaciones actuales pueden considerarse en parte ingreso de mercado y en parte transferencias", dado que el Gobierno las financia con déficit público. "Si eventualmente las jubilaciones están cubiertas a partir de los impuestos generales, habrá que repensar su cobertura despareja, sus sesgos de desigualdad y la segmentación en un sistema jubilatorio único (es decir, las pensiones no contributivas)".

Los expertos presentarán el texto en un avance de la reunión anual de la AAEP, en dos semanas, en el BCRA.

"Una parte de la brecha entre la deuda neta y la bruta es la descapitalización del sector público y las pensiones es una de las razones", dice Fernando Navajas, presidente de la AAEP. "Es necesario actuar sobre los flujos futuros para recapitalizarse y cerrar la brecha entre la deuda neta y la bruta, que el sistema pase a dar superávit. Y dar una señal. El hecho de que los inversores decidan financiarte o no, sacando el ruido del resto del mundo, depende de una evaluación de la vulnerabilidad de Argentina".

El BID entiende que los gobiernos de la región se arriesgan a problemas de sostenibilidad fiscal porque "son excesivamente grandes o porque gastan sumas crecientes en transferencias y jubilaciones antes de que sus poblaciones envejezcan relativamente y aumenten sus ingresos, sin que al mismo tiempo se mejore la calidad de la inversión en infraestructura y capital humano, sobre todo en habilidades".

Y recomienda a los gobiernos "reducir el malgasto" o "reasignar el gasto disminuyendo las transferencias, sobre todo aquellas que han demostrado ser menos efectivas para reducir la pobreza y la desigualdad".

Dice que el gasto en jubilaciones siguió aumentando hasta el 4,4% del PBI en 20 países de América latina y el Caribe. "Dada la población más joven de la región, no es sorprendente que esta cifra sea inferior al promedio del 9% de la UE. Sin embargo, incluso con menos personas de edad avanzada, Brasil, Argentina y Uruguay gastan más que el promedio de la OCDE". E indica que los gobiernos latinoamericanos "gastan unas cuatro veces más en las personas de edad avanzada que en los más jóvenes".

Respecto de las PNC, reconoce que la Argentina es uno de los países que tiene un mayor gasto en programas sociales (28% del PBI) y que junto con Brasil y Uruguay son los que más reducen la desigualdad (entre 6 y 14%), pero destaca que los países europeos con niveles similares de gasto la reducen cuatro veces más.

Y señala que "el gasto en pensiones contributivas en América Latina es pro-rico", y, por lo tanto, los ricos reciben un porcentaje mayor que los pobres en beneficios jubilatorios. "Las excepciones son Argentina y Uruguay, donde el gasto en pensiones es ligeramente pro-pobre", indica. A 2013, un 12,8% de las personas en extrema pobreza eran beneficiarias de PNC. Dado que las PNC están focalizados en individuos de edad avanzada que no reciben una pensión contributiva, en esa población la cobertura era cercana al 53%. Y cerca del 39% del 48,6% de los beneficiarios de las PNC eran personas no pobres.

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