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Avanza La Cámpora en el directorio de las empresas con participación estatal

La mayoría de los nuevos directores por el Estado provendría de esta organización ultrakirchnerista. El Gobierno busca un perfil más militante que técnico en las empresas

Un promedio de edad por debajo de los 40 años, un título en economía o en derecho y, por sobre todo, una enorme fidelidad al proyecto kirchnerista plasmada en una activa militancia en La Cámpora, la agrupación que fundó Máximo, el hijo del ex presidente Néstor Kirchner y la primera mandataria, Cristina Fernández. Ése es el perfil de los hombres que durante lo que resta de marzo y hasta abril designará el Gobierno para ocupar un sillón en el directorio de las principales compañías del país en representación del Estado, reconocieron fuentes oficiales a El Cronista.
La participación accionaria en grandes empresas es una herencia que heredó el kirchnerismo tras la privatización de las AFJP, en diciembre de 2008, y hoy están en manos de la ANSeS, conducida por Diego Bossio. El organismo previsional contaba hasta noviembre del año pasado –según sus propios números– con $ 24.195 millones en títulos y acciones de compañías privadas, en las que puede designar directores.
Se trata de empresas clave en el engranaje económico de la Argentina. Entre ellas se encuentran Telecom, los bancos Macro, Galicia y Francés; la siderúrgica Siderar, la alimenticia Molinos, Petrobras, Aluar, Consultatio, Gas Natural Ban, Transportadora Gas del Sur, Transener, Endesa Costanera, Camuzzi Gas Pampeana y Cresud, la agropecuaria de los Elsztain.
En total, la lista está compuesta por 49 compañías en las que la ANSeS tiene participación en el capital. “En alrededor de 36 de ellas vencen los mandatos de los directores del Estado en los próximos meses. La tendencia es que las renovaciones vayan en una parte creciente para miembros de La Cámpora”, admitió un alto funcionario.
En 2009, el proceso de designación de directores generó fuertes disputas entre los dueños mayoritarios de las empresas y el Gobierno. Entre los casos más resonantes se destacó el de Techint, que limitó el ingreso de directores en Siderar y finalmente aceptó solo la designación de Aldo Ferrer, cuando el Gobierno quería colocar en la empresa tres hombres de su confianza.
La avanzada de los militantes kirchneristas genera recelo entre los mandos privados, en especial porque quienes provienen de La Cámpora –conducida por Andrés Larroque y el apunte intelectual de Eduardo De Pedro– tienen un perfil más militante y menos técnico.
La semana pasada Ferrer cedió su sillón en Siderar a manos de Axel Kicillof, un joven economista de la agrupación ultrakirchnerista que también ocupa el número dos de Aerolíneas Argentinas. Kicillof es la mano derecha de Mariano Recalde, hijo del abogado de la CGT, Héctor, y amigo personal de Máximo Kirchner. Esa fue la señal más importante de lo que vendrá. Antes, en febrero, Iván Heyn –de la misma agrupación y con 32 años– llegó al directorio de Aluar, la mayor fabricante de aluminio del país, sin resignar la presidencia de la Corporación Puerto Madero, que administra la zona inmobiliaria más jugosa de la Capital Federal. Lo hizo en reemplazo de Juan Manuel Pichetto, hijo del senador y jefe del Frente para la Victoria en la Cámara Alta.
Según confirmaron en el Gobierno, en Telecom continuará Norberto Berner, también parte del riñón de La Cámpora.
Aunque no forma parte del portafolio de la ANSeS, la petrolera YPF también podría formar parte de los puntos de llegada de La Cámpora. Sucede que el Estado tiene la acción de oro en la empresa, que le permite ocupar un sillón por el que pugna la agrupación fundada por Máximo. Hasta el momento, el ministro de Planificación, Julio de Vido, no cedió ante ese reclamo.

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