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Aranguren: "Si el dólar y el petróleo se mantienen, no habrá más subas de naftas"

El funcionario explicó los ajustes por la devaluación. Dijo que el costo del sector se encareció 35% y reveló que hay un proyecto para modificar impuestos y morigerar subas

Aranguren:

Acérrimo abonado a la política de libre mercado, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, justificó los recientes aumentos en los precios de los combustibles. A partir del domingo, las petroleras decidieron aplicar una nueva suba en las pizarras de todo el país por cuarta vez en el año –y con el mayor porcentaje de los últimos tiempos–.

Desde su despacho, el ex presidente de Shell, recibió a la prensa y explicó las razones de los últimos incrementos que destaparon fuertes críticas en el sector de estacioneros y masivas quejas en los consumidores. Anticipó que podría ser el último ajuste, aunque lo supeditó a que "las condiciones del tipo de cambio y del precio internacional del crudo se mantengan en los niveles actuales".

Con el alza de 10% fijada desde este mes, los combustibles treparon un promedio de 31% en lo que va del año y el litro de nafta súper pasó a costar por encima de $ 17, mientras que la premium superó los $ 20. La magnitud del ajuste ya estaba decidida desde principios de 2016 pero, según confió el ministro, se negoció que se efectuara de manera "gradual". "Lo primero que hay que entender es que el precio de los combustibles en la Argentina es libre, no existe ningún tipo de regulación escrita. Sólo el precio del gas licuado de petróleo está regulado", comenzó argumentando Aranguren. El ministro explicó que el único producto que mantiene un precio atado al valor del dólar en el mercado local es el del crudo, que aunque se paga en pesos refleja el tipo de cambio oficial. "A partir del 23 de noviembre, cuando se realizó el último aumento de 2015, el dólar se apreció un 50% porque pasó de $ 9,68 a un promedio de $ 14,5 ya en enero, mientras que el crudo interno bajó un 10% medido en dólares, por el acuerdo que el Gobierno selló con sindicatos, provincias, productoras y refinadoras", detalló. Siguiendo esa explicación, el costo neto de las refinadoras se encareció un 35%. "Se decidió una suba de 6% en enero, 6% en marzo, 6% en abril y 10% en mayo, en lugar de que sea de una sola vez a principio de año", manifestó el ministro.

Para Aranguren el sector y la industria en general no pueden estar sorprendidos por los ajustes "porque hasta ahora vivimos en una irrealidad y todos sabían que los precios relativos estaban totalmente trastocados". Sin embargo, los automovilistas son los que están sosteniendo la actividad y los ingresos de las provincias productoras de petróleo cada vez que llenan sus tanques. El ministro aseguró que al final del día "la voluntad del consumidor" también influye en los precios, "que deciden en qué ajustarse". El ex petrolero reconoció que con la nueva suba, la Argentina se convirtió en el segundo país de combustibles más caros de la región, después de Uruguay, aunque argumentó que se debe a la gran incidencia de impuestos (municipales, provinciales y nacionales) que se llevan cerca del 45% del precio final.

Consultado por El Cronista sobre una posible modificación de gravámenes para morigerar el impacto en el bolsillo de los consumidores, el funcionario reveló que están impulsando un proyecto de ley para discutir en el Congreso. "Desde 2005, los impuestos del combustible en la Argentina son ad valorem, que quiere decir que son un porcentaje que se le suma al precio básico del producto. Cuando la petrolera aumenta, el Gobierno recauda más y viceversa; una política contracíclica, en cambio, que existe en países como Chile, genera una especie de fondo de compensación para tratar de amortiguar o bajar volatilidad en los precios".

También interpelado por este diario sobre si el Gobierno planea intervenir en el caso de futuros aumentos, teniendo en cuenta las metas inflacionarias planteadas por la administración de Mauricio Macri para el segundo semestre, el ministro respondió: "antes que la meta de inflación está la de proteger el empleo y mantener los niveles de actividad", justificando el encarecimiento para sostener a la industria petrolera.