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Antes de salir del default, hay que saldar el debate del endeudamiento

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por  HERNÁN DE GOÑI

Subdirector Periodístico
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El gabinete de Alfonso Prat-Gay ya decidió ponerle fin al litigio con los fondos buitre

El gabinete de Alfonso Prat-Gay ya decidió ponerle fin al litigio con los fondos buitre

Los abogados de los acreedores están trabajando a destajo. El dictamen del juez Thomas Griesa que avaló la generosa propuesta que hizo la Argentina, asegurando que levantaría las trabas para pagar la deuda si el Congreso derogaba las leyes con las que el anterior gobierno se ató las manos para no pagar más que en los canjes de 2005 y 2010, provocó un vuelco fundamental. Primero aceptaron los bonistas más chicos y ahora están entrando los fondos más grandes, que consiguieron dos semanas más para hacer objeciones. Es probable que no el default no se borre por completo, pero la expectativa es que en marzo el país deje atrás el exilio financiero que se autoinflingió en 2002.


Lo que falta para que se selle el acuerdo no depende del trabajo de los asesores legales, sino de los políticos. El mismo Poder Legislativo que aplaudió la declaración de default que hizo Adolfo Rodríguez Saá el 27 de diciembre de 2001, tendrá que habilitar ahora el entendimiento, para lo cual hay deberá desactivar la ley cerrojo y la ley de Pago Soberano.


En ese momento, la opinión general era que el endeudamiento se había transformado en un virus letal. Por eso la cesación de pagos se festejó como una declaración de independencia, y dio lugar a un culto extremo del desendeudamiento. No se comprendió entonces (y aún cuesta asimilarlo en el presente) que lo que provocó la debacle económica no fue el crédito, sino el mal uso que se hizo de esos recursos, ya que la Argentina los gastó sin respetar políticas prudentes que favorecieran el crecimiento.


El acuerdo -inevitable- con los fondos buitre reabrirá este debate. Y serán los políticos los responsables de saldarlo. Habrá críticas por el retorno a los mercados, sobre todo de aquellos que impugnan al sector financiero como si el único sector virtuoso de la economía fuese la industria. Será hora de recordar que en los últimos años la Argentina se devoró sus ahorros y bloqueó la acumulación de nuevo capital. Y que deberá honrar la confianza de los que aporten fondos (sean locales o del exterior) para darle una nueva oportunidad al desarrollo.