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Analistas ven crecimiento moderado por incertidumbre sobre el consumo

Entienden que el piso de la actividad quedó atrás pero se entró en un crecimiento poco vigoroso. Las dudas están focalizadas por el impacto de las paritarias

Analistas ven crecimiento moderado por incertidumbre sobre el consumo

Luego del piso que encontró el nivel de actividad el año pasado y los claroscuros del primer trimestre de este año, los analistas estiman que el crecimiento del PBI ya no tiene vuelta atrás y que en el segundo y tercer trimestre sea más alto, de la mano del agro y la energía, aunque aún resta saber cuán vigoroso terminará siendo en función del atraso cambiario, la suba de tasas de interés y el impacto de las paritarias en el consumo.

"Viene lenta la recuperación. Siempre pensamos que lo más fuerte iba a ser el segundo trimestre y el tercero, de cara a los meses electorales", dijo Lorenzo Sigaut Graviña, economista Jefe de Ecolatina, que después de un primer trimestre planchado en 0% a 0,5%, espera un segundo y tercero creciendo 1% a 1,5% cada uno, para aterrizar en el cuarto nuevamente de la mano de los ajustes de tarifas pendientes y del tipo de cambio atrasado.

Para el año, Ecolatina recortó la previsión de crecimiento al 2,7% con un sesgo a la baja. "Las paritarias son son un factor a seguir. La novedad es la suba de tasas de interés en un año electoral y la afirmación del Gobierno que no hay nada más reactivante que bajar la inflación, cuando tenés un trade off con la actividad. No queda claro si la parte política del Gobierno no querrá una baja de tasas", agregó.

Para la consultora LCG, consumo y política monetaria operan como fuerzas contrapuestas, porque prevé un efecto expansivo en el consumo a partir de mayo o junio próximos como efecto de las paritarias sobre el poder de compra de los salarios y uno contractivo, producto del atraso cambiario y el alza de las tasas de interés.

"El piso quedo atrás, no vemos probable que haya un retroceso en la recuperación. Pero vemos que la economía crece de a poco y que hay dudas sobre cuánto vigor tiene esa recuperación", dijo Javier Okseniuk, director de la consultora LCG. Para el segundo trimestre espera un alza del 1,5% desestacionalizado.

"En este segundo trimestre va a impactar, en mayor medida, la actualización de los salarios y el impacto de las jubilaciones y los planes sociales. El consumo puede ser el driver del segundo trimestre, pero su vigor depende de otras variables, como la apertura de las importaciones y la reacción de los inversores, porque puede haber mayor consumo pero también un mayor atraso cambiario", agregó.

Para LCG, que todavía espera un crecimiento cercano al 3% en el año, hay incertidumbre respecto de la política monetaria en reacción a los datos de la economía. "En la política fiscal ya hay una idea de cómo va a ser su dinámica de metas fiscales; en cuanto a la política monetaria y cambiaria, hay un mayor interrogante. Hay incertidumbre sobre cómo va a reaccionar la autoridad monetaria si el Banco Central y las autoridades tienen objetivos contrapuestos", dijo Okseniuk.

Por las mismas razones, Analytica recortó su previsión de crecimiento al 3,5%. "Seguimos siendo optimistas en la visión de mediano plazo. Creemos que los sectores más dinámicos van a seguir traccionando. El problema es que hay sectores que están atravesando problemas que no son de los últimos doce meses", agregó Rodrigo Alvarez, economista Jefe de la consultora.

Según coincidió, la recuperación de la economía es un hecho pero es un proceso que arrancó lentamente.

"El Gobierno apunta a un modelo de beneficios de mediano y largo plazo y el anclaje de la demanda efectiva vía consumo no está siendo del todo claro. En este sentido, nos preocupan la suba de tasas por parte del BCRA, que no es un elemento que contribuye. Y después juega la lógica agresiva del Gobierno de mantener a raya las subas salariales, que son funcionales al objetivo de despegue de la inversión en el mediano plazo pa ra que la estructura de costos de las empresas no se dispare", agregó.

Entiende que en el corto plazo el consumo sigue estando rezagado porque la mejora del salario real que se esperaba ahora luce más acotada, con una inflación cercana al 21% y las subas salariales cerrando cerca del 20%.

"Es un modelo que apuesta al ordenamiento macroeconómico y en el corto plazo no genera un incentivo al consumo. Pasamos de un modelo a otro sin anclaje", afirmó Alvarez.