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Alejandro Werner: "La inversión tarda más en reaccionar que lo anticipado"

El director del FMI para occidente cree que el Gobierno fue "muy optimista" en cuanto a la velocidad de reacción de los inversores. Aplaude el gradualismo, pero pide acelerar el ritmo antes de un eventual cambio en las condiciones financieras internacionales

Alejandro Werner:

El director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner, elogió ayer el rumbo económico tomado por el Gobierno pero criticó la creencia oficial de que solamente porque cambiaran las autoridades se volvería a la senda del crecimiento. Lo hizo en el Argentina Financial Summit, organizado en el Hotel Four Seasons por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) y el Banco Galicia.

"No es fácil cambiar tanto en un año y pasar de un modelo de consumo a uno de inversión y mayor productividad. Hay que reconstruir todo, demostrar que las reglas se cumplen y generar un entorno propicio", evaluó Werner, después de confirmar el pronóstico del FMI de que el PBI de Argentina crecerá un 2,2% en 2017 (menor a la proyección oficial de 3,5%) y un 2,8% el año que viene.

En diálogo con los medios, el encargado de la entidad aseguró, sin embargo, que las inversiones llegarán pero no con la rapidez que espera el Gobierno.

–¿Cómo analiza el régimen de metas de inflación en Argentina?
–En América Latina, los países que tienen metas de inflación y un tipo de cambio flexible, lograron el objetivo. En Argentina es muy diferente, porque hay un proceso de desinflación que recién comienza. En todos lados, los procesos se aplicaron con tasas de interés reales altas. Es un camino en el que los beneficios de la reducción de inflación y el cumplimiento de los objetivos son muy positivos. Es uno de los elementos relevantes para la economía argentina. La inflación es uno de los impuestos más regresivos y genera incertidumbre en los precios relativos, tiene efectos negativos sobre la inversión. En un sistema financiero pequeño como el de Argentina, estos efectos negativos no se compensan con la tasa de interés.

–¿Es correcto el camino del gradualismo para achicar el déficit fiscal?
–En el contexto mundial que atravesamos, con disponibilidad de financiamiento y una mejora en las expectativas para la economía argentina, el gradualismo es una opción que se le presentó al Gobierno y la aprovechó de manera correcta. Pero sería importante acelerar el paso, porque uno no puede asumir que el mundo permanecerá así y es riesgoso presumir que las expectativas van a crecer continuamente. A veces sobrevienen cuestionamientos y conviene depender un poco menos de los mercados. La consolidación fiscal anunciada por el Gobierno es necesaria. Desde otro lado, tener un gasto estatal tan alto reduce la competitividad de la economía, quita recursos al sector privado para sus proyectos de inversión y también achica el mercado hipotecario. En México, la desinflación y la consolidación fiscal abrieron el espacio para el crecimiento del mercado hipotecario a 20 años a tasas fijas de un dígito, que benefició tanto a familias de clase media como de bajos ingresos. La reducción de la inflación y la consolidación fiscal tienen efectos muy positivos en todas las economías.

–El FMI proyecta menos crecimiento que el Gobierno para la economía argentina en este año. ¿Qué diferencias observan en sus estimaciones?
–Creemos que la inversión tardará un poco más en reaccionar de lo que anticipó el Gobierno. Además, está la experiencia de otros países que muestra precisamente eso. Somos un poco menos optimistas en la velocidad de la inversión privada. En Argentina también hay mucha incertidumbre, porque hasta hace un año y medio no habían estadísticas confiables y existía una economía con una sobrerregulación. Y hacer tantos cambios juntos genera una dificultad para hacer pronósticos. No me sorprendería si el crecimiento resultara mayor al que creíamos, pero basamos nuestros pronósticos en la experiencia internacional y el Gobierno en proyectos que saben que van a anunciar, observa de cerca al sector privado.

–¿Cómo influiría en el mercado que el Banco Central no logre cumplir con la meta de inflación en este año?
–Lo importante es que el Gobierno lleve a cabo acciones que sean consecuentes con el cumplimiento de esa meta y que la población perciba que se hizo todo lo necesario para alcanzarla. Si no se logró por cuestiones externas eso no afecta la credibilidad de los hacedores de política económica. En la parte monetaria se están tomando las acciones correctas y sólo apuntan a bajar la inflación. En México y Chile, cuando tomaron este camino, la credibilidad no se obtuvo de inmediato, tardó mucho tiempo.

–El sector privado pide una fuerte baja de impuestos junto a la disminución del déficit fiscal. El FMI suele recomendar un ajuste en el gasto público, ¿cómo se puede lograr todo sin que estalle una crisis social, como ya sucedió anteriormente?
–Es un tema que trasciende al país. Cuando en la región cayeron los ingresos asociados al intercambio comercial, casi todas las economías entraron en una situación de déficit que se tiene que corregir. Una línea de acción está en hacer eficiente el gasto público. Lo que vemos es mucha ineficiencia en los países que aumentaron el gasto público durante un largo período.

–¿Hay riesgo de que se cierren los mercados internacionales para Argentina?
–Los gobiernos tienen que hacer sus políticas con escenarios menos optimistas para que no haya sorpresas. Si luego la situación es mejor, hay que aprovecharla.