Alberto y un pedido a los bonistas: "Por favor ayuden a sacar al país de la postración"

El Presidente participó de un coloquio organizado por el Council of the Americas. Expuso ante 1000 dirigentes empresarios, con el foco puesto en la negociación con los bonistas, a los que pidió comprensión y sensatez.

El presidente Alberto Fernández participó este martes de una conversación con influyentes empresarios ligados a las principales compañías de los Estados Unidos con inversiones en el país cuando se viven horas decisivas para llevar a buen puerto la última oferta acercada por el Gobierno para el canje de una veintena de bonos de la deuda soberana por u$s 65.000 millones.

El jefe de Estado aceptó el convite del Council of the Americas justo cuando el Gobierno se endurece con los bonistas tras la decisión de tres de los comités que nuclean acreedores de rechazar la última propuesta argentina y de este modo sembrar dudas sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo.

Hablándole a los tenedores de bonos, Fernández insistió en que la oferta argentina contempla "un modelo de desarrollo que no postergue más gente" y aseveró que "es imposible pedir un esfuerzo más a un país con 40% de pobreza".  

El presidente también reiteró que su administración no ve las negociaciones como una disputa y en más de una ocasión pidió sensatez a los acreedores.

"No estoy aquí para pelear con nadie, ni discutir con nadie. Estamos para tratar de resolver un problema en términos sensatos. Hemos hecho un gran esfuerzo y seguimos discutiendo la deuda aún cuando la pandemia nos sigue pegando. Necesitamos comprensión de todos", insistió.

El presidente también reiteró que el Gobierno no cederá las Cláusulas de Acciones Colectivas (CAC) como pretenden los acreedores para los bonos emitidos durante la gestión del expresidente Mauricio Macri.

Fernández aseguró que "no queremos alterar las normas que el mundo ha impuesto para dirimir las deudas soberanas", e interpretó que "no puede ser que cambiemos sobre la marcha cuando las normas están escritas y para ser cumplidas".

Al cierre de su alocución, el presidente declaró: "Confío en que los acreedores entiendan que estamos haciendo un enorme esfuerzo y esta es la última oferta que podemos hacer, y les pido que por favor ayuden a sacar a la Argentina de esta postración, porque en el futuro hay mayores oportunidades que en el presente"

Fernández intentó reconvenir un poco las expresiones que tantas críticas le valieron por parte de empresarios y líderes de opinión al descreer de la validez de los planes económicos, y por eso improvisó una senda más teórica que práctica sobre el rumbo que su administración adoptará en cuanto la pandemia de coronavirus sea mitigada.

"Los planes que han tenido en los último año han sido fracasos -sopesó-. Prefiero fijarme objetivos y cumplirlos. La Argentina tiene un problema de deuda, por lo que tenemos que desendeudarnos y acumular reservas para poder pagar. Para eso debemos exportar, porque no hay otra forma de que ingresen dólares. Debemos tener una divisa competitiva, un precio del dólar que nos permita entrar al mundo, y si hacemos todo eso, debemos garantizarnos un superávit comercial. Hay un objetivo último: que el equilibrio fiscal se sostenga".

Pese a estas señales, el Presidente descartó que su gobierno vaya a adaptar una senda contractiva del gasto público, ya que interpreta que el Estado tiene que hacer "un gran esfuerzo" en estos momentos. "Pero también sé -contrapuso- que el objetivo no es vivir con déficit fiscal".

En otro orden, y atendiendo las inquietudes sobre el clima de negocios en el país, el jefe de Estado aseguró que el Estado continuará ayudando a las empresas en dificultades para abonar salarios, aunque negó particularmente que ninguna compañía del sector aerocomercial haya pedido un rescate financiero, en alusión a la salida de Latam del país.

Entre otros aspectos, Fernández omitió definiciones claras sobre los incentivos que ofrecerá a la inversión y reconoció que el cepo puede espantar la llegada de capitales.

Tags relacionados