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Ahora la Ciudad planea desarticular los piquetes con "gradualismo"

La gestión de Rodríguez Larreta quiere evitar el costo político de reprimir y se intentará mediar en los reclamos de las organizaciones sociales. Podría haber operativos sorpresa

Ahora la Ciudad planea desarticular los piquetes con

Sin declaraciones públicas, el Gobierno porteño se desmarcó de las críticas que varios funcionarios nacionales le propinaron en relación a la contención de la protesta social, tras 15 días en los que se multiplicaron los cortes de calles y las manifestaciones. Distintos funcionarios aseguraron que para atacar los focos de conflicto ya se trabaja en un plan centrado en el "diálogo" y la "mediación".

La creciente conflictividad social motivó la semana pasada un encuentro del Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Pero el "buen clima" en el que transcurrió la reunión se esfumó horas después con la catarata de reclamos hacia el Jefe de Gobierno, primero en boca del ministro de Justicia, Germán Garavano, que el viernes reclamó a la fiscalía y a la Policía de la Ciudad "comenzar a revertir esta situación". Luego con las declaraciones del Presidente, que el sábado, con Mirtha Legrand, descargó en Rodríguez Larreta la responsabilidad de ordenar el tránsito. Y finalmente la propia Bullrich, que ayer habló de una inminente "actuación" de la Policía en las calles porteñas y de las fuerzas federales en los accesos a la Capital.

Las declaraciones de estos días cayeron mal en los responsables de la política de seguridad de la Ciudad, que interpretan un intento de "correr el eje" de discusión y se niegan a actuar como fusibles del Gobierno nacional para apaciguar el malestar social.

"Tenemos la fuerza para actuar y, cuando llegue el momento, no dudaremos en usarla; pero no vamos a ceder ahora porque lo que está ocurriendo tiene una raíz política", razonó ante El Cronista un alto funcionario porteño, que insistió en aclarar que la Ciudad ya se encuentra desplegando un plan de seguridad con foco en el "diálogo" y "sin represión".

En Parque Patricios apuntaron contra jueces y fiscales que demoran o incluso prohiben el desalojo de la vía pública. Por eso insisten en "un Estado porteño coordinado" y subrayan que la Policía "es un auxiliar de la Justicia". Por otro lado, cargan las tintas contra el ministro de Educación, Esteban Bullrich, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, por no encauzar los reclamos sociales. "Hoy no encontrás feedback ni en la política ni en la justicia", resumió otro funcionario.

En el entorno de Larreta evitan hablar del "protocolo antipiquetes" –la política de shock de Bullrich– y sostienen que el ordenamiento público necesita gradualismo. "Después de años de ‘viva la pepa’ no vamos a cambiar esta cultura en quince minutos", graficó una fuente.

La Ciudad mantiene canales de diálogo con las organizaciones sociales para asegurarse que se respete el derecho a circular. Con otros movimientos, la situación es más compleja. "A los que no dialogan –avisó un funcionario– los vamos a empezar a ordenar".

Rodríguez Larreta evitará hacer anuncios a futuro y se enfocará en mostrar logros que la gente pueda percibir. Por eso, anticiparon fuentes de gobierno, desde esta semana se desplegarán operativos sorpresa para poner orden en las calles.