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Agenda de género: sorpresas y enojo en el debate previo al W20

Tras meses de trabajo de organizaciones de la sociedad civil, ayer se acordó el documento que elevarán a las autoridades argentinas del foro del G20 para el emoderamiento de la mujer. Aborto y mujeres empresarias, los dos focos de mayor tensión.

Agenda de género: sorpresas y enojo en el debate previo al W20

Luego de meses de trabajo presencial y virtual de numerosa cantidad de mujeres que forman parte de organizaciones de la sociedad civil, ayer se llevó a cabo en la sede de la Cancillería argentina, en el barrio porteño de Retiro, una jornada de elaboración de un documento conjunto de todas las mesas temáticas para recomendarles a los representantes del W20, el foro de empoderamiento económico de las mujeres en el G20, su tratamiento durante la reunión que se realizará este año en Buenos Aires. El texto contiene 18 recomendaciones en la agenda de género, pero en el medio hubo sorpresas, momentos ríspidos y enojos.

La jornada de trabajo estaba dividida por mesas temáticas, que arrancaron el debate alrededor de las 10 de la mañana. Las mesas eran Mujeres Rurales; Empresarias; Sector Privado; Violencia de género y acceso a la justicia; Emprendedoras; Acceso al cuidado y trabajo; Inclusión digital; Sector público; y Salud sexual y reproductiva

Cada una de las mesas llegaba con una propuesta de varios puntos que había sido trabajada previamente por varias organizaciones de la sociedad civil, documento a partir del cual había que, como producto del trabajo del día, extraer dos recomendaciones especiales a las autoridades argentinas del W20 para que sean llevadas no sólo al gobierno nacional sino también para que formen parte del marco de discusión de la reunión de ese cuerpo del G20 durante la reunión en Buenos Aires. El documento completo se puede leer al final de esta nota.

Debate ríspido

Con distintos niveles de complejidad, las diferentes mesas de trabajo arribaron a acuerdos relativamente generalizados, aunque hubo una especialmente en la que el consenso fue difícil: fue el caso de la mesa de salud sexual y reproductiva, particularmente en la recomendación sobre aborto. Según supo El Cronista de dos fuentes, el lunes a última hora desde la organización se solicitó la inclusión de una mujer que no había formado parte de las deliberaciones previas de esa mesa, autora de un material incluido en el documento de trabajo del 1° Congreso Arquidiocesano de la Familia.

El documento de trabajo de la mesa de salud sexual y reproductiva, al que tuvo acceso El Cronista, contenía los siguientes tres puntos sobre aborto (originalmente, los puntos 8, 9 y 10 del documento propuesto):

1 - Despenalizar el aborto y garantizar el acceso al aborto legal, seguro y gratuito para todas las mujeres en todo el sistema de salud sin restricciones de acuerdo a las semanas de gestación.

2 - Aprobación de las drogas eficaces para el aborto con medicamentos avalados por la Organización Mundial de la Salud (misoprostol y mifepristona) y gestión de los insumos a nivel nacional para garantizar la disponibilidad de los medicamentos en los distintos niveles del sistema de salud en todo el territorio del país.

3 - Inclusión de la cobertura de la interrupción legal del embarazo en el Plan Médico Obligatorio a nivel nacional y gestión de las medidas necesarias para incluir los deberes de cobertura en los sistemas provinciales.

La mesa estuvo moderada por Victoria Costoya, la excoordinadora de Articulación de Asuntos Institucionales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que tuvo que dejar su cargo debido al decreto que impide que familiares directos de ministros sean funcionarios en la administración nacional. La mayoría de las integrantes de la mesa estaban de acuerdo con avanzar en la discusión de una agenda más progresiva que la actual legislación vigente sobre la interrupción legal del embarazo, pero hubo al menos tres personas con posturas contrarias a la despenalización o legalización en cualquier circunstancia. 

Tres de las once mujeres que participaron del debate le contaron a El Cronista que la persona incluida a último momento por expreso pedido de una de las autoridades argentinas del W20 se mostró contraria incluso a aceptar la legislación actual y el fallo F.A.L. de la Corte Suprema —que considera que la salud de la mujer debe entenderse en un sentido amplio, lo que permite que mujeres en condiciones de vulnerabilidad económica y social puedan acceder a una interrupción legal del embarazo en aquellas provincias en donde existen protocolos de salud que garanticen ese derecho—. Finalmente, una hora más tarde que el resto de las mesas de trabajo, el consenso que se logró fue pedir por la “no criminalización del aborto”.

Luego de la lectura de las recomendaciones en el plenario de todas las mesas de trabajo, y antes de pasar al cierre oficiado por la co-chair del W20 Susana Balbo, el punto referido a la “no criminalización” del aborto volvió a generar un reclamo, ya que la persona que se había mostrado más en contra del aborto pidió expresamente a la coordinadora de la mesa que se aclare que debía decir “la no criminalización de las mujeres que abortan”. 

La frase incluida finalmente en el documento difundido a la prensa contempla la corrección pedida luego de haberse leído frente a todas las mujeres que participaron de la jornada, y no quedó claro si las que formaron parte de la mesa estuvieron de acuerdo con esta modificación.

En la rueda de prensa posterior al cierre del evento, Susana Balbo le dijo a El Cronista que la mesa de salud sexual y reproductiva “no trata sobre el acceso al aborto o no acceso al aborto, porque eso se está discutiendo en el ámbito que corresponde, que es en la Legislatura”.

Nosotros no podemos tomar una postura al respecto. Hemos leído la conclusión a la que arribó la mesa y además somos un espacio que tiene que escuchar a todas las opiniones. No podemos encerrarnos en una sola postura. Hay mujeres que están a favor y hay mujeres que están en contra. Por eso nosotros no tomamos posturas”, aseguró una de las co-chair del W20.

El cierre del evento contó con la presencia de la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, el ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman, el jefe del bloque del Pro en Diputados, Nicolás Massot, el sherpa argentino del G20, Pedro Villagra Delgado, entre otras autoridades nacionales.

 

Mujeres empresarias, molestas

Media hora después de haber finalizado el acto y luego de un coffee break de cierre del evento, una empresaria bajaba enojada las escalinatas del Palacio San Martín, en donde tiene una de sus sedes la Cancillería argentina. La tensión se vio en el momento en el que Balbo leyó las recomendaciones de todas las mesas de trabajo, pero dejó afuera algunos de los puntos elaborados por las mujeres empresarias de Fepesna, CAME, FEBA, Sociedad Rural, Bolsa de Comercio y Fundación Flor. 

Juliana Bonetto, directora Ejecutiva del W20, le dijo a El Cronista que todos los puntos abordados por las diferentes mesas serán elevados a los ministerios que correspondan y que, en el caso de no haberse leído, serán incluidos de todas formas. 

"Hubo una rispidez porque ellas no escucharon una de las propuestas, pero van a estar incluidas. Si hay algo que tenemos que volver a revisar con ellas para armar estos documentos que van a ir a los ministerios, vamos hablar", aseguró. "Van a estar todos los pedidos", insisitó Bonetto.

Pero no fueron las únicas. Sentada entre el público, una de las empresarias más importantes de la Argentina se quejó en voz baja cuando Susana Balbo, en el cierre del acto, remarcó la necesidad de más capacitación para que las mujeres puedan llegar a puestos dirigenciales. "Todavía no entendemos. Así no es", dijo.