Afectada por la crisis, Copal solicita medidas fiscales y créditos blandos

El Gobierno considera que es una industria clave para llegar a ser el supermercado del mundo pero la carga impositiva, la recesión y las tasas de interés afectan al sector

En momentos en que el Gobierno impulsa un salto en el volumen de exportaciones, capaz de liderar, en gran medida, la salida de la recesión, la industria de alimentos y bebidas, cuyas exportaciones anuales rondan los u$s 25.000 millones, acusa una baja de la producción por la caída del mercado interno, una creciente capacidad instalada ociosa y una presión impositiva que ahoga a muchas empresas, en especial a las pymes.

En este contexto, la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), le planteó al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, la necesidad de adoptar medidas de emergencia orientadas a resolver urgencias fiscales y financieras de las empresas del sector, además de apoyo crediticio para las pequeñas y medianas empresas.

Fue durante la última reunión de la Mesa de Exportación que tuvo lugar el jueves pasado en dependencias del ministerio, "con intención que esto se traduzca en mayores exportaciones para los sectores y compromisos sobre el empleo". Desde Copal entienden que el millar de empresas del sector que hoy exportan con regularidad, debería cuadruplicarse.

Frente a la reinstauración de retenciones y la baja de reintegros a las exportaciones, instrumentadas a mediados de 2018, la entidad pidió la posibilidad de "netear" en la cuenta de la empresa exportadora el monto a pagar por derecho de exportación y de reintegros, así como la posibilidad de efectivizar el pago 120 días después del embarque. Además, solicitó aplicar la misma base imposible para ambos conceptos.

En materia tributaria, la entidad pidió adelantar el cronograma de aumento del mínimo no imponible para cargas patronales, como se aplicó a textiles, indumentaria, calzado y marroquinería, y establecer por ley convenio un "Código Fiscal Unificado" al cual adhieran las provincias y municipios. Además, se considera clave flexibilizar "transitoriamente" los criterios de calificación de riesgo para las pymes y "reanudar la Línea de Financiamiento para la Producción y la Inclusión Financiera".

La industria argentina de alimentos y bebidas no es un sector más. Es el principal complejo exportador después de cereales y oleaginosas, y una actividad exportadora altamente superavitaria. En los últimos meses la producción de carnes rojas, carne aviar y lácteos fue recuperando su potencial, no obstante, la crisis le pega en rubros como molienda de cereales y oleaginosas, bebidas, panificación y pastas, harina de trigo y aceites vegetales.

Entre los principales obstáculos que ven en la actividad está la cuestión logística. "Para las empresas de Copal el costo logístico representa del 14% al 30%, triplicando la media internacional, lo cual también nos saca de mercado", precisó Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal.

También afecta lo que Funes denomina "aduanas secas interiores" al pasar de una provincia a otra, que imponen un cúmulo de requisitos burocráticos. "Por ejemplo, un camión para pasar de Capital a provincia de Buenos Aires con productos perecederos frescos tiene de 16 a 22 papeles que presentar", estimó el dirigente empresarial.

 

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