Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Advierten problemas de gobernabilidad por el envejecimiento demógrafico de la población

Un especialista piden que se prioricen políticas previsionales, ya que cada vez será mayor la proporción de adultos mayores que pedirán una jubilación con relación a los adultos en edad de trabajar y aportar al sistema.

Advierten problemas de gobernabilidad por el envejecimiento demógrafico de la población

Eduardo Melinsky, especialista en temas de sustentabilidad de la seguridad social y asesor de varias provincias en la materia, dijo que el problema que nadie quiere ver es que todos reclaman beneficios previsionales y no pensar en si hay recursos para otorgarlos que se sostengan en el tiempo. Y esto, remarcó, lleva a problemas macroeconómicos y de gobernabilidad a no muy largo plazo.

La otra cara de la seguridad social, la que ven los actuarios, como es el caso de Melinsky, es que “se crean estructuras jurídicas sin una estructura técnica” como sustrato económico viable.

Una simple cuestión demográfica muestra en todo el mundo y también en la Argentina que cada vez será mayor la proporción de adultos mayores que pedirán una jubilación con relación a los adultos en edad de trabajar y aportar al sistema.

Entonces, dijo Melinsky en las II Jornadas de Seguridad Social organizadas por la Asociación Argentina de Estudios Fiscales y presididas en el Comité Científico por Marina Parera, el problema macroeconómico más acuciante es cuál es el futuro de la jubilación y cómo se paga, “y sin embargo, este renglón no aparece en las proyecciones de ningún economista”.

En parte, Melinsky reconoció que el problema de Argentina es que no hay datos demográficos confiables, no se conocen estados contables, flujos de fondos, etc., de la ANSeS, que permitan saber si proyectando esos estados contables se logra la meta de que los jóvenes de hoy cuando les llegue el momento puedan jubilarse: cumplir con las generaciones completas, enfatizó.

El especialista apuntó que con sólo comparar los pocos datos que trascienden sobre el Fondo de Sustentabilidad de la ANSeS (la página del organismo sólo informa sobre sus tenencias de acciones de empresas privadas, lo que representa 10% de su patrimonio), con la cantidad de jubilados y la jubilación mínima, ya que lo que paga el organismo en promedio está muy cerca de eso, se observa que ese futuro cumplimiento peligra.

“Llamar al actual régimen “sistema de reparto” es una falacia, ya que si realmente se estuviera repartiendo lo que ingresa, el beneficio sería cada vez más chico”, añadió Melinsky.

Pero, dijo, “nadie quiere pagar el costo político y la Ley de Sinceramiento Fiscal no dice nada sobre el saneamiento del sistema previsional. Se refiere a una “auditoría” de las cajas no transferidas, pero realmente sólo habrá una recolección de datos, al mismo tiempo que se insiste con la armonización. Algunas jurisdicciones siguen con la jubilación a los 50 y con el último salario activo”, puntualizó.

“Debería mirarse lo que ocurrió en Tierra del Fuego”, donde la provincia luego de un festival jubilatorio, “se volvió ingobernable, porque se pagaba a los activos o a los pasivos, y se fijó un fuerte aporte para que tributen los jubilados”, ejemplicó Melinsky.

Abogó por que el Congreso legisle sobre un nuevo régimen previsional con sustento técnico viable a 100 años, que sea visto como política de Estado por todas las fuerzas políticas, y que atienda a la gobernabilidad futura del país.