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Adiós, maestro

Adiós, maestro

Allá por la década del noventa, como estudiante de economía me abrazaba el desconcierto. Lo que ocurría en la realidad económica argentina tenía su correlato directo con los modelos que estudiábamos en la Universidad, pero era perceptible que algo no andaba bien. Aumentaba el desempleo, la pobreza, la desigualdad, iba desapareciendo la industria nacional, y la lógica dominante era estrictamente financiera. A todas luces se podía alertar que aquello no resultaba sustentable. Las consecuencias de ese salvajismo financiero neoliberal se representaron en la crisis de 2001. Sin embargo, en medio de ese desconcierto algunos economistas, con sus explicaciones y teorías desarrolladas por fuera de aquella corriente principal, nos permitían mantener una esperanza en la ciencia económica, a quienes la presuponíamos una ciencia social, quienes pensábamos que las finanzas debían estar al servicio de la actividad productiva, y a quienes manifestábamos un sentir nacional.

Entre algunos profesores que transitaban estos caminos, había uno ya de renombre en aquel entonces, con varios libros publicados, siempre vinculado a la Universidad de Buenos Aires, atento a cualquier consulta, amable, y con esa generosidad tan necesaria para transmitir el conocimiento, que transformaba la relación profesor-alumno en una relación de maestro-discípulo, era el Profesor Aldo Ferrer.

Referente del pensamiento nacional, el Dr. Aldo Ferrer tuvo una muy extensa producción literaria, que comienza con la publicación de "El Estado y el Desarrollo Económico" en 1956 -que fue su tesis doctoral-, donde analiza profundamente el rol del Estado en un proceso de desarrollo económico de largo plazo. Resultó un hito para la economía nacional su libro ‘Vivir con lo nuestro" publicado en 1983, donde plantea la concepción del desarrollo como un proceso de construcción en el espacio territorial de un país impulsado por la fortaleza de la densidad nacional. Es este último concepto, el de densidad nacional, el que centró su atención hasta el final. Los cuatro elementos principales de esta idea son la inclusión social, la soberanía, la estabilidad institucional y el pensamiento crítico. En una charla que tuvimos hace unos meses atrás me destacó el último elemento, afirmando que no se construye una realidad diferente con un pensamiento alienado, como por ejemplo, el pensamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI). Influenciado por quien fuera su profesor en la Universidad de Buenos Aires, el economista Raúl Prebisch, partía siempre de un análisis de centro-periferia, y de allí, al eje rector de todas las demás ideas, el pensamiento nacional.

El Dr. Aldo Ferrer ocupó muchos cargos de importancia, fue Ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires, ministro de Economía de la Nación, presidente del Banco Provincia, presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, embajador Argentino en Francia, entre otros. En el año 2000, antesala de una de las peores crisis por las que atravesó la economía argentina, fundó junto a otros economistas, el Grupo Fenix, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, con el propósito de aportar al diseño de un modelo económico nacional alternativo al planteado por el neoliberalismo, con aquellos principios desprendidos de lo que se conoció como el Consenso de Washington.

En momentos donde pareciera dominar nuevamente la lógica del libre mercado, y donde se pone en tela de juicio el rol del Estado en un proceso de desarrollo económico nacional, es importante tener muy presente y releer la obra de Aldo Ferrer. Quienes elegimos el camino de la Economía Política, y la entendemos bajo una concepción nacional, le estaremos eternamente agradecidos por su trabajo. En mi caso particular, lo despido recordando aquellas últimas conversaciones que supimos mantener analizando juntos el futuro de la economía argentina. Adiós, maestro.

*Economista y ex alumno de Aldo Ferrer