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La relación política entre Javier Milei y Victoria Villarruel está rota desde hace mucho tiempo y se limita a fríos saludos en actos protocolares pero, a pesar de la distancia impuesta desde la Casa Rosada, la vicepresidenta cotiza electoralmente para algunos sectores.

Las diferencias institucionales, la escasa coordinación política y una serie de gestos públicos de autonomía por parte de ella dejan todo muy lejos de la sociedad política que junto al presidente construyeron durante la campaña de 2023.

Ese desgaste abrió la posibilidad de que Villarruel construya un perfil propio por fuera del ecosistema libertario. En sectores del peronismo no kirchnerista comenzó a instalarse la idea de que su discurso sobre orden, institucionalidad y seguridad conecta con tradiciones del justicialismo más conservador, especialmente en un contexto de crisis identitaria opositora.

Dirigentes peronistas vienen deslizando esa lectura desde hace meses. Guillermo Moreno planteó reiteradamente la necesidad de recuperar un peronismo “de orden y producción”, mientras que Miguel Ángel Pichetto insiste en que existe un electorado peronista que puede ser atraído por la figura de Villarruel.

Ese debate político encontró ahora un respaldo empírico: una encuesta nacional de DC Consultores incluyó a la vicepresidenta dentro de los posibles liderazgos del peronismo y midió su desempeño electoral potencial, incorporándola por primera vez en ese universo simbólico.

Un peronismo de centro

El primer dato del estudio apunta a la identidad futura del justicialismo. Ante la pregunta sobre qué tipo de peronismo debería emerger en los próximos años, el 51,3% de los encuestados eligió una versión de centro, muy por encima del 27,8% que prefirió un peronismo de derecha y del 20,9% que optó por uno de izquierda.

La diferencia entre centro e izquierda alcanza 30 puntos porcentuales. El dato sugiere además que más de siete de cada diez encuestados reclaman un peronismo moderado o corrido hacia posiciones menos ideologizadas.

Villarruel, segunda

Cuando el relevamiento profundizó sobre quién debería representar ese eventual peronismo de derecha, apareció uno de los resultados más disruptivos del estudio.

Juan Schiaretti encabeza con 39,1%, pero Victoria Villarruel alcanza 35,6%, quedando apenas 3,5 puntos por debajo del exgobernador cordobés y muy por encima del resto de los dirigentes evaluados.

El resto del ranking muestra una brecha significativa: Guillermo Moreno: 16,2%, Osvaldo Jaldo: 7,6%, Raúl Jalil: 1,5%.

El dato implica que Villarruel duplica ampliamente al dirigente peronista tradicional mejor posicionado detrás de Schiaretti y concentra más del doble de apoyo que Moreno dentro de ese segmento ideológico.

En el espacio del peronismo de izquierda, la competencia aparece más fragmentada. Axel Kicillof lidera con 38,4%, seguido muy de cerca por Juan Grabois con 33,8%, una distancia de apenas 4,6 puntos. Más atrás queda Cristina Kirchner con 22,6%, mientras que Anabel Fernández Sagasti (4,5%) y Ricardo Quintela (0,7%) completan el cuadro.

Outsiders: el peso del éxito privado

El estudio también midió el atractivo de figuras externas a la política tradicional. Allí surge un patrón consistente con mediciones previas: la preferencia por perfiles vinculados al sector privado y la gestión.

Marcos Galperin lidera con 30,1%, sacándole más de 11 puntos al segundo ubicado. Mario Pergolini, que ya tuvo una experiencia pública en la conducción de Boca Jrs., se lleva 18,4%; dos artífices de la “batalla cultural como Diego Recalde y Agustín Laje consiguen , 17,1% y 15,7%; Tomás Rebord: 10,2%.

En tanto que el pastor Dante Gebel, que ya posee un grupo de personas que impulsan su candidatura, atrapa al 8,5% de las voluntades.

Imagen política: Milei y Bullrich dominan el escenario

El bloque de imagen ratifica la centralidad del oficialismo dentro del sistema político actual. Javier Milei registra 43,8% de imagen positiva, contra 34,9% negativa, logrando un diferencial favorable cercano a los 9 puntos.

Muy cerca aparece Patricia Bullrich, con 43,5% de imagen positiva y 37,4% negativa, consolidándose como la dirigente mejor posicionada del gabinete nacional.

Victoria Villarruel exhibe un perfil distinto: 38,8% de imagen regular, con niveles menores de polarización respecto del Presidente y la ministra de Seguridad, lo que la ubica en un espacio de evaluación más moderada.

En la oposición, los niveles de rechazo son significativamente más altos: Sergio Massa, 78,1% de imagen negativa; Cristina Kirchner, 66,9% negativa; Mauricio Macri, 58,6% negativa; y Axel Kicillof: 54% negativa y 25,6% positiva.

El rumbo del país: apoyo con reservas

El bloque inicial del informe midió la percepción general sobre la dirección del país tras 15 meses de gestión libertaria.

Los resultados muestran un escenario dividido:

  • 34,2% considera que el país avanza en el rumbo que quería desde hace tiempo.
  • 9,4% coincide con el rumbo aunque no votó a Milei.
  • 23,5% cree que no era lo imaginado pero mantiene su apoyo al cambio.
  • 32,9% define directamente el presente como “una pesadilla”.

En conjunto, casi dos tercios de la sociedad (67,1%) mantienen algún grado de acompañamiento o expectativa respecto del proceso político actual, aunque con niveles crecientes de ambivalencia.

Ficha técnica

  • Consultora: DC Consultores
  • Fecha del trabajo de campo: 10 al 13 de marzo
  • Muestra: 2.160 casos nacionales
  • Cobertura: distribución geográfica nacional
  • Modalidad: encuesta online en dispositivos móviles
  • Margen de error: ±2,5%
  • Objetivo: percepción del rumbo del país, reformas estructurales, identidad del peronismo, outsiders e imagen de dirigentes