Trump: golpear al comercio, vía aranceles, para alejar la amenaza china de la región

Hay razones geopoíticas que exceden la mera cuestión comercial. Con los aranceles al acero y el aluminio, el gobierno de Estados Unidos busca dar un mensaje a Beijing y también al próximo presidente Alberto Fernández.

Donald Trump actúa en el Salón Oval como se movía en sus épocas de magnate inmobiliario. Prefiere mostrarse como un broker agresivo más que como un jugador de póker, aplicando aquella vieja máxima de golpear para negociar, al margen del impacto que sus dichos o hechos generen.

El famoso tuit que disparó el lunes por la mañana sobre la nueva imposición de aranceles a la importación de acero y aluminio desde Argentina y Brasil, y que sorprendió no sólo a los gobiernos de estos dos países y las empresas involucradas -Tenaris, Aluar y en menor medida Ternium y Acindar- sino también a funcionarios de su Gobierno y al propio secretario de Comercio, Wilbur Ross, fue el vehículo utilizado por el mandatario para enviar varios mensajes a la vez.

"Es la primera vez que le toca un tuit (de Trump) al Mercosur y es porque el Mercosur empieza a estar en el radar por la cuestión de China", señaló el exembajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé. Y agregó que "ésta es una jugada a varias bandas, que tiene que ver con las elecciones en Estados Unidos".

La movida en varios frentes pretende ser un mensaje a Europa, con la que tiene una disputa comercial aún no saldada, pero además hacia Pekín, que "busca venderle al Mercosur lo que no vende a Estados Unidos", recordó. Por eso esta medida "toca la relación de Estados Unidos con China", precisó Lohlé.

Para Marcelo Elizondo, director General de la consultora DNI, Trump considera que la devaluación es un "instrumento ilegal usado en el comercio internacional" como le ha cuestionado en varias ocasiones a China. En este sentido, reforzó la idea de que "Trump golpea para negociar" pero destacó que la medida busca también otros objetivos.

Entre ellos, menciona la necesidad de "hablar con Argentina". En buen criollo, esto supone enviar una señal clara a Alberto Fernández, con el que ya tuvo al menos dos contactos políticos. Primero a través de Elliot Abrams, un "halcón" de Washington y delegado de Trump para la región. Días después el futuro mandatario tuvo un encuentro con el embajador de Estados Unidos en Buenos Aires, Edward Prado.

"Venezuela, los conflictos sociales en la región, e incluso la posibilidad de que se instale la china Huawei en Brasil" son motivos de preocupación, indicó Elizondo.

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