La discusión de la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación de Patentes (PCT) espera avances en el Congreso, a pesar del nuevo impulso que se dio luego de que se subrayara la voluntad argentina de adherir al tratado que protege la propiedad intelectual en el acuerdo con Estados Unidos (ARTI).
El tratado es integrado por 159 países y aspira a simplificar el proceso de patentamiento. Con él, se puede solicitar la patente de una innovación en un país y que la misma sea válida para los otros miembros. Sin embargo, las oficinas de patentes locales, como el INPI en Argentina, tiene potestad para aceptar o rechazar una patente.
Son varios los sectores que esperan novedades en este frente, pero los laboratorios encabezan la lista de interesados y ya dan los primeros pasos. Fueron los nucleados en CAEMe quienes firmaron un acuerdo de colaboración con el Ministerio de Salud para sentar las bases de un programa de inversiones por u$s 8000 millones en investigación clínica para los próximos seis años.
Fue en ese marco que visitó el país Loreto Bresky, directora del Departamento de Asuntos Jurídicos e Internacionales del PCT, dentro del Sector de Patentes y Tecnología de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). La funcionaria estuvo en el país en el marco de charlas convocadas por universidades para profundizar en los escenarios que abre la adhesión al tratado. En diálogo con El Cronista, profundizó sobre las posibilidades que ve en la inclusión de Argentina.

Pregunta: ¿Qué comentarios recibió sobre los avances de la adhesión al PCT?
Respuesta: Hay mucha expectativa local y de afuera de que Argentina se pueda sumar. Hoy son 159 países los miembros del PCT y Argentina sería el 160. Así que esperemos que así sea. La última vez que había avanzado fue en el 98 cuando tuvo media sanción en el Senado. Argentina se envolvió en una discusión interna durante estos casi 30 años. En mayo tuvimos un primer avance y ahora hay que esperar a que sea puesto en agenda del plenario de la Cámara de Diputados, que esperamos que ocurra prontamente. El feedback en ese sentido es positivo.
P: ¿Qué beneficios traería para Argentina adherir al tratado?
R: Muchísimos. Argentina es el único país del G20 que no es parte del PCT. Quiere abrirse a los mercados, y debe hacerlo con estándares internacionales. Acá hay talento, innovación, creación, y hay que facilitar que eso pueda internacionalizarse con un sistema único, que facilita que la innovación salga y se proteja a nivel global. Hoy día Argentina usa el PCT, porque se puede usar el sistema si uno de los titulares de la patente tiene nacionalidad o domicilio de alguno de los países miembro. Hoy existen por lo menos 553 solicitudes PCT (de argentinos) a nivel global, pero eso es para los que pueden hacer ese camino. ¿Qué pasa con los que no? Son oportunidades perdidas para que los argentinos puedan impactar a nivel global. También facilita que lleguen innovaciones.
La innovación busca traer soluciones a problemas con una cuestión técnica. Hoy día, la economía cada vez es más de intangibles: entre el 80% y el 90% del valor de las empresas más importantes del mundo está dada por sus intangibles. Argentina tiene que sumarse a esa posibilidad y hacerse de esa protección global con el sistema del PCT.
P: ¿Esto facilitaría acceso a financiamiento para innovadores?
R: Cuando una startup empieza con una idea y avanza, están como locos porque tienen que buscar mercados, financiamiento, ver qué modelo de sociedad quieren, deben buscar cómo transferir su tecnología. ¿Qué ocurre? Van a buscar capital para escalar su innovación, y la primera pregunta que le hace un venture capital es: “¿Cómo está tu protección? ¿Cómo te voy a dar dinero si no tengo una garantía de que vaya a ser protegible?”. Uno de los factores que van a evaluar es si tienen posibilidad de acceder a estos 159 países. Además, el PCT tiene una ventana de tiempo de 30 meses y no 12 —como el Convenio de París— para tomar decisiones estratégicas. Por lo tanto, cuando se diseña la estrategia de propiedad intelectual, de negocio y de mercado, el PCT es un facilitador con esa ventana de tiempo.
Le permite requerir capitales, o transferirla, o licenciarla, con la solicitud de patente. Y al final, dependiendo del tipo de tecnología, eso es clave porque se debe prototipar y se necesita financiamiento. En diciembre hablé con Osvaldo (Pontiggia) del caso Oncoliq, una innovación vinculada con el cáncer, y contaba cómo fue clave para él usar el PCT para avanzar en el desarrollo de su innovación y tecnología, para lograr financiamiento.
P: ¿Cómo analizan las críticas vinculadas al avance de monopolios o a los efectos sobre precios?
R: Creo que son temores que hay que ir despejando y racionalizando con hechos. Israel tiene una industria farmacéutica de genéricos súper importante y es parte del PCT. India también, igual que Brasil y Colombia. Cuando uno se pregunta por qué existen estos temores en Argentina, no lo tengo claro. Quizás los más de 50 años de existencia del PCT dan tranquilidad y aclaran que son temores infundados.
Por otra parte, el PCT es un procedimiento, no un mecanismo de concesión de patente. Cuando llegan las solicitudes de patentes de desde afuera a Argentina, el que decide si se rechaza o se concede es el INPI Argentina. No es que llega y Argentina tenga que hacer un check y un copy paste.
P: El tratamiento en Argentina contempla la exclusión del Capítulo II, ¿cree que afecta su utilidad?
R: Cuando nació el PCT fue un tratado súper disruptivo. Como era tan disruptivo, algunos países hicieron la reserva del Capítulo II. Lo hicieron Estados Unidos, Suiza, Luxemburgo, porque existían dudas sobre cómo iba a operar. Cuando las despejaron, hicieron retiro de la reserva y tienen plenamente operativo el PCT. Esa misma duda se generó en Uruguay, que es el único país con la reserva, y Argentina se la está planteando. En el fondo, refleja esas dudas que otros países ya superaron. Argentina lleva 50 años discutiendo el PCT. Quizás es necesario, para despejar esas dudas, estar adentro con la reserva, y cuando se aclaren las dudas, se levante el velo y se puede hacer operativo completo el PCT. Lo importante es que avancen.
P: El foco está puesto en laboratorios, pero ¿qué otros sectores se pueden dinamizar?
R: La innovación no tiene un sector económico, puede ser en cualquier área. Puede ser, biotecnología, desarrollos vinculados con minería, con petróleo. Cualquier espacio donde sea fuerte una industria Argentina, si hay una convicción de generar espacios de innovación y desarrollo e investigación, y vincular la academia y los investigadores con las necesidades que tiene la industria, que converjan en una conversación. Cuando la industria plantee un problema que pueda generar un desarrollo tecnológico que sea facilitador, las empresas dicen: “Investiguemos qué podemos hacer”, y se produzcan esos diálogos, va a ir avanzando y va a ser un beneficio para todos. No hay un sector tecnológico vinculado al PCT ni a la innovación. Donde haya una solución que buscar, puede ser espacio para la protección vía patente.



