Tetaz no le cree al Gobierno: cuál será para él la verdadera inflación en 2021

El economista compara la inflación oficial con la inflación núcleo y analiza también la relación entre el campo y el gobierno

El renombrado economista Martín Tetaz ha difundido nuevamente su newsletter semanal y en este caso trata sobre la inflación y sus números reales. "El extraño caso de la inflación que se importa exportando", titula Tetaz para analizar la cuestión, la cual comienza observando los valores actuales: el promedio de inflación para enero que reportan las consultoras al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA fue del 3,8 %, sin embargo, el economista plantea que este resultado es "un poco mentiroso" ya que, debido a la gran dispersión en el ritmo de los aumentos de precios, la estimación de la inflación núcleo (no controlada por el gobierno) toca el 4,1 %. Esto implica una velocidad anualizada del 61,9% y, según el especialista, "no se trata de un accidente puntual del primer mes del año, sino que llevamos cuatro meses consecutivos en un régimen de alta inflación".

Recuerda también que el gobierno ha planteado para este 2021 una inflación anual del 29 %, el mismo porcentaje en el que cerraron las paritarias de los bancarios la semana pasada, una de las más importantes del sector privado que suele ser techo de referencia, dice Tetaz. Frente a esto plantea: "Es cierto que los conducidos por el kirchnerista Palazzo se guardan una cláusula de revisión para septiembre, pero en el arranque le dan el beneficio de la duda al gobierno".

"Está claro que los precios controlados por el ejecutivo, como las tarifas de los servicios públicos, las prepagas, los precios máximos de algunos alimentos y los de los servicios de comunicaciones están condenados a oficiar de ancla y no tienen chance de pasar ese nivel buscado por Guzmán". Sin embargo, sugiere que "puede haber heterogeneidad porque el gobierno ya anticipó que buscará aumentos de tarifas segmentados por tipo de consumidor" (algo que el especialista considera "más fácil de decir que de hacer") y recuerda que el gobierno ya lo está haciendo con las empresas de servicios de tecnologías de Información y Comunicación (TICs) a quienes autorizó un aumento del 5 % si poseen más de 100.000 usuarios y uno del 8 % si tienen menos conectados.

Sin embargo, Tetaz recuerda que hay un 70% de los precios (los que mide la inflación núcleo) que se encuentran fuera del "radar oficial" y sugiere que "la convicción del ala heterodoxa respecto de que la causa del aumento generalizado y sostenido en los precios es atribuible en realidad al aumento de los costos, va a ser puesta a prueba si, como todo parece indicar, el resto de las paritarias siguen el ejemplo de los Bancarios".

Teniendo en cuenta esta teoría, Tetaz explica que se precisa que el dólar opere como ancla al igual que los insumos como el acero, el aluminio, el cemento, los combustibles y las materias primas de los alimentos. Recuerda también que el BCRA "dejó correr" al dólar (el cual regula la mayoría de estos insumos) al 48,8% anualizado en la primera semana de febrero.

Agrega que, aunque en enero este indicador se movía a mayor velocidad (60,5 %), para que los costos cierren en el 29 % anual de inflación planteado por Guzmán "el billete tendría que ir muy por debajo de ese objetivo en lo que resta del año, máxime cuando la afluencia de dólares que permita que éste opere como ancla, todavía está a tres meses de distancia". En otras palabras, el economista establece que "el dólar oficial está obligado a ser el ancla de precios" y que este irá, desde abril en adelante, "por detrás del resto de la nominalidad de la economía".

Aunque el BCRA aproveche la entrada de divisas generadas por la cosecha y endurezca el cepo cuando pase "la primavera del agro", Tetaz expone que este "está condenado a seguir dependiendo de la necesidad de financiamiento del tesoro" por lo que la atención se pondrá sobre el nivel del déficit fiscal y la recuperación de la inversión debido a que, según explica el especialista, solo manteniendo muy bajo el ritmo de recuperación del stock de capital existirá la posibilidad de conseguir financiamiento doméstico y bajar la emisión monetaria.

Observa los datos del segundo trimestre del 2020, cuando hubo solo un 9,6% de inversión sobre el PBI, y los compara con el del tercer trimestre en el que, con recuperación de la actividad, ese número trepó al 14,3%, "lo que equivale prácticamente a todo el ahorro doméstico, sin que quede excedente para financiar al fisco", establece Tetaz. "Si la inversión hace pie en 2021 cualquier intento por financiar el déficit fiscal con deuda en el mercado doméstico desplazará financiamiento privado y generará déficit de cuenta corriente lo cual, en un escenario donde no sobran divisas, resulta prácticamente imposible, forzando al fisco a cobrar más impuesto inflacionario", esboza el economista.

"Por supuesto el gobierno montará una pantomima señalando comerciantes, industriales o productores del campo, como los responsables de la inflación", augura Tetaz y cita la reciente entrevista de Alberto Fernández con Página 12 en la que este, al ser preguntado sobre si creía que la inflación era culpa de los especuladores, contestó: "Sí. Y ya lo saben. Estoy feliz de que podamos exportar, pero no puedo entender cómo puede ser que los argentinos convirtamos una oportunidad en un problema." A lo que el economista protesta que, minutos antes de decir eso, el presidente fue duro con el campo al manifestar que "si no entienden" va a subir las retenciones o establecer cupos a la exportación.

Ante esto, Tetaz expone las consecuencias de establecer trabas a la exportación: "Las retenciones y los cupos a las exportaciones reducen la inversión, impactando negativamente en la producción y disminuyendo, obviamente, las ventas al exterior, lo que implica menos divisas para el país, aumentando las chances de repetir una crisis de balanza de pagos, como las 15 que tuvo Argentina en los últimos 75 años, - recuerda el especialista - pero además haciendo que la economía necesite un tipo de cambio real más alto para equilibrar el sector externo".

Así, como explica Tetaz, "Como los salarios reales caen cuando sube el tipo de cambio real, el resultado del intento de bajar el precio de la carne es el de reducir los ingresos reales de todos los trabajadores, sin importar cuanta carne consumen", y agrega que "en el mediano plazo, además, se reducirán las cabezas de ganado, como ya ocurrió entre 2007 y 2011, presionando los precios de la carne también al alza".

Para concluir asegura que el presidente y su gabinete "son conscientes de que las materias primas del campo representan en promedio solo una cuarta parte del precio en góndola y que la medida no controla el 75% de lo que pagan los consumidores".

"Pero hay elecciones este año y tampoco podemos descartar que se trate de una amenaza cuyo objetivo real sea el de acelerar las liquidaciones del campo, como lo ha sugerido el ex ministro Hernán Lacunza", finaliza Tetaz.

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