Durante los próximos días, el Gobierno enviará al Congreso el proyecto de ley del “Súper RIGI”, que estuvieron escribiendo en el Palacio de Hacienda a lo largo de esta semana. Se trata de una propuesta que le llegó al ministro de Economía, Luis Caputo, por parte del secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González.
De todos los sectores que estarán incluidos, los primeros en captar inversiones serán los data centers, cuyas empresas ya se pusieron en contacto con las consultoras y estudios de abogados que arman las carpetas RIGI.

A raíz de esta iniciativa, el Gobierno pasó de hablar solamente de las ventajas comparativas en la teoría de David Ricardo a hablar de “industrialización” y agregado de valor de los recursos naturales.
La idea se la acercó González a la oficina de Caputo, en el Ministerio de Economía. El objetivo era buscar una “mayor industrialización” de los recursos naturales. A Caputo le gustó y se la transmitió al presidente, Javier Milei, quien fue el primero en difundirla. A lo largo de esta semana se encargó de trabajar en el tema González, en conjunto con Pablo Lavigne, secretario de Coordinación Productiva.
Sectores interesados
González, ex CEO de YPF, tiene a cargo la coordinación de Energía y Minería dentro del Ministerio, y es quien coordina la Unidad de Coordinación RIGI, que es la encargada de aprobar las carpetas de las empresas. Según pudo saber El Cronista, la idea del “Súper RIGI” surgió en base al “éxito” que tuvo el RIGI y la oportunidad que podría desprenderse al “industrializar recursos naturales si Argentina se convierte en un país normal”.
De momento, ya hubo 16 proyectos RIGI aprobados que implicarán inversiones de casi u$s 30 mil millones, mientras hay otros 20 en evaluación.
Fuentes oficiales contaron que la idea no surgió de ningún interés empresario particular, sino desde el convencimiento de que hay “mega proyectos” en nuevos sectores para Argentina que “sólo podrían venir si tienen beneficios de este tipo”.
El Súper RIGI tendrá aún más beneficios que el actual RIGI: por ejemplo, el impuesto a las Ganancias para las empresas bajará del actual 25% al 15%. Para el resto de las empresas de la economía es del 35%. Así, en 15%, se acercará al 12% que tienen países como Irlanda, señalados por Milei como un modelo a seguir.
En el Gobierno creen que las provincias no se opondrán esta vez, como ocurrió con la ley de reforma laboral, que bloqueó la baja del tributo al tratarse de un impuesto que se coparticipa. Acá se trata de sectores nuevos, que hoy no existen en Argentina.
Apuntan a data centers, baterías de litio, autos eléctricos, laminados de cobre, paneles solares, turbinas eólicas, fertilizantes, cadena de valor de uranio y aeroespacial. Eso sí: las provincias que adhieran al Súper RIGI deberán comprometerse a fijar Ingresos Brutos en 0,5%.
Desde los estudios de abogados que trabajan en la redacción de las carpetas RIGI contaron que el sector que dará el puntapié inicial es el de data centers. El empresario Emilio Kargieman, dueño de Sattelogic y Sur Energy, la empresa que se alió con OpenAI para construir un data center, había estado en contacto el año pasado con una importante consultora que asesora a empresas para informarse sobre el RIGI.
El actual RIGI implica un mínimo de inversión de u$s 200 millones, mientras que el Súper RIGI podría tener un piso de al menos el doble. De todos modos, una inversión del calibre de la que tiene en mente Kargieman con Sam Altman de OpenAI puede implicar una inversión de al menos u$s 20.000 millones.
Beneficio geopolítico
En las provincias siguen de cerca la idea. En la Ciudad de Buenos Aires contaron que tuvieron contacto con empresas interesadas en invertir en data centers y en paneles solares. En Mendoza revelaron que hay compañías consultando también para data centers y para una planta de uranio.
Desde San Juan, el ministro de Producción, Gustavo Fernández, contó que ve el proyecto como una oportunidad para industrializar los recursos naturales. San Juan concentra el 80% de la capacidad potencial de cobre de Argentina. Sin embargo, también menciona desafíos: para avanzar en el laminado de cobre, se requerirá una “escala de producción muy grande” que aún no se tiene, además de obstáculos como mucha energía y gestión en el uso del agua en la provincia.
En el sector privado hay optimismo. Daniel Herrero, ex presidente de Toyota y hoy CEO de Prestige Auto, suele decir públicamente que en Argentina deberían montarse automóviles eléctricos y fabricar las baterías desde acá.
Desde el espectro político, será difícil que haya voces en contra de industrializar los recursos naturales. De hecho, en el gobierno de Alberto Fernández se había creado YPF Litio para avanzar en la cadena de valor del litio. Pese al cambio de gestión, la unidad de negocios sigue existiendo.
Las dificultades para avanzar en la industrialización de recursos naturales pasarán por las magnitudes que se requieren en escala, productividad, tecnología e inversiones. Sin embargo, Dante Sica, ex ministro de Producción y fundador de la consultora Abeceb, aportó una perspectiva geopolítica que podría ser favorable para el país.
En Pulso Financiero por El Cronista Stream, Sica explicó que la extracción de recursos naturales, como por ejemplo el cobre, ocurre en América Latina, pero luego el procesamiento se concentra en China, y que Occidente buscará "desacoplarse" de esa cadena de valor para bajar la dependencia.
Caputo también habló de la importancia de la industrialización para generar mayor empleo y exportaciones. El empleo en minería, energía y agro es de 450 mil asalariados privados. En industria y construcción es tres veces más: 1,6 millones, con fuerte concentración en los grandes conurbanos. Solo con los recursos naturales no alcanza: con Vaca Muerta, el litio, el cobre y demás minerales, Argentina podría proyectar exportaciones de u$s 2000 per cápita hacia 2030 en recursos naturales. Países como Noruega exportan u$s 29.000 per cápita y Australia u$s 13.000, según una investigación del IIEP-UBA.







