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Silvina Batakis gestiona el perdón del FMI y los u$s 800 millones que traba el BID

La ministra de Economía, Silvina Batakis, se reunió con Kristalina Georgieva, directora Gerente del FMI. Empieza a tentar un waiver y ya consiguió u$s 200 millones del Banco Mundial.

En medio de la búsqueda de señales para calmar la presión cambiaria y con el dólar que le dio un respiro (tanto los financieros como el blue), la ministra de Economía Silvina Batakis tuvo este lunes el primer encuentro cara a cara con la búlgara Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las metas del programa acordado en marzo son de difícil cumplimiento en lo que resta del año y el Gobierno busca el apoyo de Estados Unidos frente a las complicaciones para asegurar dólares, en lo que más adelante posiblemente se concrete como un pedido de waiver (excepción).

"Otra productiva reunión con la ministra Batakis. Damos la bienvenida a sus esfuerzos iniciales para fortalecer la sostenibilidad fiscal y coincidimos en la importancia de la implementación decidida del programa para abordar los desafíos económicos y sociales de Argentina", publicó Georgieva en la red social Twitter.

El país tuvo dificultades en el segundo trimestre para cumplir con los tres criterios de desempeño por los cuales es evaluado por el FMI: déficit primario fiscal, acumulación de reservas internacionales netas y asistencia del Banco Central (BCRA) al Tesoro mediante emisión monetaria.

Después de una semana de tensión, el BCRA sumó u$s 55 millones

Argentina ya tiene un villano por la falta de dólares

Con lo justo y gracias a una recalibración de las metas, Argentina habría pasado el examen -se determinará a principios de septiembre-.

Pero en el segundo trimestre el cumplimiento de las metas será casi imposible, debido a las importaciones de energía, las demoras en aumentar las tarifas de luz, gas y transporte y la enorme recesión que generaría el ajuste que pide el Fondo en las jubilaciones y la obra pública, además de su costo social y político.

Es por eso que en las últimas semanas se desató la crisis cambiaria y que el Gobierno viene intentando resistir una devaluación del peso frente al dólar oficial.

Uno de los ejes para eso es destrabar un desembolso del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde su presidente, el republicano estadounidense Mauricio Claver-Carone, asegura que se necesitan certezas por parte del país para garantizar los dos créditos por un total de u$s 800 millones pendientes del semestre anterior y con los que el BCRA contaba para reforzar sus reservas internacionales.

Quien llevó el minuto a minuto del viaje de Batakis fue el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, que se reunió en los días previos con el brasileño Ilan Goldfajn, director del FMI para el Hemisferio Occidental, y cenó con la ministra el domingo por la noche.

El encuentro con el Tesoro estuvo encabezado por el asesor de Janet Yellen y ex vicedirector del FMI en la era de Christine Lagarde, David Lipton.

Él fue uno de los principales negociadores del Stand By Agreement (SBA) de 44.000 millones de dólares otorgado a Argentina durante el Gobierno de Mauricio Macri y discutió los cambios al programa con el ex ministro de Hacienda Nicolás Dujovne y el ex presidente del BCRA Luis Caputo.

Asimismo, la ministra se encontró por la tarde con el director de Operaciones del Banco Mundial, Axel van Trotsenburg, quien le confirmó la decisión del organismo de aprobar un nuevo préstamo para la Argentina por u$s 200 millones

El reclamo de los bonistas

"Argentina no tiene crédito y debe cerrar el déficit presupuestario o enfrentar la hiperinflación", fue el diagnóstico del grupo más duro de los bonistas que entraron al canje de deuda en la previa a la reunión de Batakis con inversores de Wall Street.  

"Los subsidios a la energía son insostenibles y han aumentado en términos reales. Debe indexar las tarifas y restaurarlas a niveles razonables", dejaron como receta los Argentina Exchange Bondholders, asesorados por Dennis Hranitzky, el ex abogado de Paul Singer, catalogado como "buitre" por comprar títulos a precio de remate para sacar enormes diferencias por su poder de lobby internacional, mediante el que, por ejemplo, pudo embargar la fragata Libertad en Ghana.

Los tenedores de bonos, que vieron la caída de sus títulos pese al canje de deuda y la suba del riesgo país, aseguraron que "imprimir pesos solo crea más pobreza. Es hora de dejar de negar la realidad".

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