Sica cierra un nuevo acuerdo automotriz con Brasil

Sería por 10 años, con una ampliación del flex y un "blaqueo" para incumplidores. Bolsonaro buscaría apurar la a negociación ahora para no hacerlo el año próximo, tal vez con Alberto Fernández en la Rosada

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica viaja a Brasil -junto al subsecretario de Comercio Exterior Federico Lavopa- para encontrarse con el ministro de Hacienda brasileño Paulo Guedes y el secretario de Comercio, Marcos Troyjo. El objetivo es avanzar en un nuevo acuerdo automotor, que sería anunciado esta misma tarde.

El intercambio sectorial entre Brasil y Argentina, los dos países del Mercosur que han desarrollado una industria automotriz, se rige por un acuerdo bilateral, cuyo corazón es el flex, el coeficiente de desvío del comercio en un sentido u otro.

El régimen automotriz vigente fue negociado en 2016 en base a un flex de 1,5 dólares por cada dólar exportado por el otro país, y tiene vigencia hasta junio de 2020. Pero las dificultades económicas en ambos países, con impacto en la demanda de autos, sumadas a una política de incentivos a la producción local de autos y autopartes (programa Rota 2030), cambiaron el escenario.

Desde hace tiempo la industria brasileña aboga por una liberalización del intercambio, pero el gobierno argentino, a instancias de la industria local, resiste los embates. Ya en junio este diario anticipó que Argentina buscaba extender el plazo del acuerdo hasta 2023 y liberalizar después de esa fecha. Con la firma del acuerdo Unión Europea-Mercosur no habrá mucho más margen para resistir la apertura total.

Pero además, la política aceleró los tiempos. Fuentes del sector deslizan que la administración Bolsonaro prefiere negociar ahora con el gobierno de Mauricio Macri, antes que dejar la pulseada para 2020, cuando probablemente, Alberto Fernández sea el presidente.

Aunque no hay precisiones sobre el perfil del nuevo acuerdo, algunas versiones indican que tendría tres ejes. Por un lado, la extensión del acuerdo a 10 años, liberalizando en 2029 y más en línea con el período de adaptación de 15 años establecido con la UE para la industria del bloque sudamericano.

Además, habría una ampliación del flex, más acorde a la realidad, y por último, una suerte de "blanqueo", sin penalidades para las terminales y autopartistas que sobrepasaron los límites del flex de 1,5.

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