Al igual que la actividad, los empresarios se mantienen heterogéneos. Algunos confían en el optimismo del Gobierno, mientras que otros solo ven la salida en una mejora de los salarios.
El ministro de Economía, Luis Caputo, planteó que se vienen los mejores 18 meses en décadas para la economía argentina.
Los empresarios convocados por la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (AmCham), no tienen una postura uniforme.
Los más optimistas ven posible la reconversión de las empresas, aunque esperan todavía medidas para concretar un crecimiento estable y sostenible. En particular, miran por el desarme concreto y definitivo del cepo, aún a pesar de que muchas ya pueden girar dividendos al exterior.
La preocupación hacia adelante está puesta en 2027. Uno de ellos deslizó: “Tiene que ganar algo parecido a Milei”. En concreto, se refería a que sostenga lo que considera concesos básicos, como el estímulo a las inversiones.
Uno de ellos, proveedor industrial de la cadena de petróleo y gas, planteó que es optimista sobre la tracción de esos sectores, aunque sentenció que es necesario reestablecer protecciones, en particular ante China, que puede comerles las vetas por las que pueden desarrollarse.
La mejora de las condiciones de competitividad, consideró, es fundamental, en particular la baja de impuestos, no solo provinciales sino también los derechos a la exportación industriales, así como la normalización del crédito, que consideró que da sus primeros pasos.
Este lanzó también una advertencia: si minería, agro y energía no traccionan a otras ramas de actividad, no va a recuperarse la recaudación, pilar fundamental para la meta de superávit del Gobierno.
La necesidad de una reforma tributaria fue transversal. No solo los gobernadores y la propia cámara lo plantearon en el escenario, sino que los empresarios lo ven como una urgencia.
Desde una fintech prestadora de servicios mayoristas dibujaron un escenario: la menor disponibilidad de plata por los bajos salarios hace que las personas sean más conscientes de sus gastos y de los factores que hacen a los precios, por lo que advierten un aumento de los pagos en efectivo con rebajas del 10% en el precio final. No todos los pagos que se dejan de hacer con tarjeta fluyen hacia las billeteras virtuales, graficó como un indicador en este sentido.
En el frente macro, este proveedor mantenía sus dudas sobre si Argentina comienza los mejores 18 meses de su historia, que, ironizó, casualmente coinciden con el fin del primer mandato libertario.
El consumo en general sigue esperando la recuperación de los salarios. Un proveedor de la construcción, mayorista y minorista, planteó que esta última no recupera, aún con los esquemas de financiamiento propios existentes, que no se cortaron ante la suba de tasas para mantener el mercado circulando.
El endeudamiento de las familias y el bajo nivel salarial no se ve compensado por la baja del costo de financiamiento.
El consumo masivo ya habla de una reconfiguración de las ventas. En un primer frente, las ventas cambiaron de canal, de los supermercados a los comercios de cercanía con compras en el día. Advierten por ventas en niveles de 2001 y proyectan un tenue crecimiento para este año.
Productores de alimentos también marcaron el crecimiento de otro canal: las ventas mayoristas. La explicación la encuentran en la competitividad de precios y no en la necesidad de stockearse.
Otra tendencia es el aumento del peso de las promociones dentro del total de ventas. Una cadena de bienes de perfumería dijo que el 85% de sus ventas responden a promociones, propias o de los canales de venta.







