Con la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, una de las cifras que más resuena en los despachos oficiales es la de los u$s 1800 millones destinados a la región.
Sin embargo, acceder a estos fondos requiere comprender una arquitectura financiera compleja, según explicaron técnicos de la delegación de la UE en la Argentina a El Cronista.
Estos recursos no se dividen por país de forma estática, sino que se otorgan bajo una modalidad de competencia por proyectos.
Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay deberán presentar propuestas sólidas para captar una porción de este financiamiento que se distribuye en cuatro grandes pilares operativos.
“Ya está funcionando el acuerdo UE - Mercosur”, destacó Erik Høeg, embajador de la UE en Argentina hoy, en X: “A partir de hoy se activan beneficios para empresas, productores y consumidores de ambos lados del Atlántico: caen aranceles, se abren cuotas históricas y se establecen reglas claras para el comercio y la inversión”.Junto con mencionar beneficios comerciales como “la cuota de carne vacuna más grande jamás otorgada por la UE”; la reducción a cero para la merluza que pagaba entre 8% y 15% o para la miel que abonaba 17%, puso el foco en las inversiones.“La UE ya es el principal inversor extranjero y el segundo socio comercial más importante de los cuatro países del Mercosur. El Acuerdo representa un nuevo impulso para las inversiones en el territorio”, señaló.
Efecto multiplicador: Préstamos y garantías
A la par de las inversiones que puedan llegar del sector privado, el componente más voluminoso del fondo especial de la UE no es dinero directo, sino capacidad de crédito. La Comisión Europea ha destinado u$s 100 millones como garantía para el Banco de Inversiones Europeo (BIE).

Esta garantía técnica permite al banco movilizar un total de u$s 1100 millones de dólares en préstamos para la región. El objetivo principal es financiar obras de infraestructura de gran escala. En los borradores de trabajo ya se mencionan sectores estratégicos:
- Minería y Energía: Infraestructura eléctrica y redes de energía para proyectos mineros.
- Logística: Modernización de vías ferroviarias para el transporte de carga.
Programas de cooperación y Propiedad Intelectual
Este pilar se nutre de programas preexistentes destinados a América Latina, como Invest Next, Impacto y Lasif. Son recursos enfocados en la asistencia técnica y la modernización institucional.
En el caso argentino, una prioridad será la facilitación del comercio y la propiedad intelectual. Ante la necesidad de modernizar el sistema de patentes y alinearse con convenciones internacionales —un compromiso también asumido en la agenda bilateral con Estados Unidos—, la UE financiará asistencia técnica para que Argentina actualice sus marcos regulatorios y procesos de registro, esenciales para atraer inversiones de alta tecnología.
Desarrollo y ayuda directa
El instrumento específico denominado Fondo Europeo de Desarrollo Sostenible (BFSD) recibirá un refuerzo o “top-up” de u$s 300 millones de dólares. Este programa funciona otorgando préstamos para políticas de desarrollo que busquen mejorar la competitividad estructural de la economía y la sostenibilidad de los proyectos productivos.
A diferencia de los pilares anteriores, el último segmento de Fondos no reembolsables por u$s 200 millones, está pensado para la ayuda directa a Pymes y sectores vulnerables.
El propósito es doble:
- Implementación Técnica: Ayudar a los Estados en la formación de recursos humanos y el desarrollo de herramientas informáticas necesarias para manejar el flujo de información que exige el nuevo Acuerdo.
- Inclusión Económica: Financiar programas para grupos que enfrentan mayores barreras de acceso al mercado, como mujeres emprendedoras, poblaciones indígenas y pequeñas y medianas empresas (Pymes). El objetivo es brindar el “empuje” necesario para que estos actores no queden fuera de los beneficios globales del tratado.
La carrera por los proyectos
La clave para Argentina será la velocidad y calidad de ejecución. Al no haber una división por cuotas nacionales, los u$s 1800 millones se irán desembolsando progresivamente a medida que los proyectos sean presentados y aprobados.
Aunque la disponibilidad es inmediata con la vigencia del acuerdo “es un proceso que se desarrollará con el tiempo”, advierten las fuentes técnicas.
La captación real dependerá de la capacidad de las provincias y el sector privado argentino para estructurar proyectos de infraestructura y desarrollo que superen en competitividad a las propuestas de sus socios regionales.
Línea F en la mira
Según confirmaron fuentes de la delegación europea en Argentina a El Cronista, el bloque sigue de cerca el proceso d elicitación de la Linea F del subte de Buenos Aires.
“La UE está muy interesada en apoyar la extensión del subte de Buenos Aires”, señalaron, dejando en claro que el proyecto encaja dentro de la Global Gateway Strategy.

De concretarse la participación de empresas europeas en la futura licitación, el respaldo financiero vendría de la mano del Banco Europeo de Inversiones (BEI).
Este brazo financiero estaría dispuesto a apalancar la obra, que proyecta un trazado de 9 kilómetros entre Barracas y Plaza Italia, conectando el sur con el norte de la Ciudad y aliviando la saturada Línea C al captar el flujo de pasajeros de la terminal Constitución.
Entre las 22 empresas que mostraron interés, se incluyen las francesas Alstom y Systra, las italianas Webuild y Hitachi Rail, la alemana Siemens Mobility, la portuguesa Mota Engil y la española Acciona.
A las europeas se suman las chinas Powerchina, CMEC, CREC, CCECC y CRRC Changchun que recientemente se adjudicó el contrato de nuevos trenes para la Linea B.


