Sin un plan para frenar la inercia de los precios, la inflación llegará este año al 60%

Un informe de la Universidad de Belgrano sostiene que son necesarias medidas atacando todos los frentes. El principal problema es la voluntad política de hacerlo, apuntó.

En los últimos meses los precios en la Argentina subieron varios escalones y muestran una inercia tal que, de no aplicarse medidas concretas para contenerlos, la inflación podría llegar este año al 60%. 

Así lo señala un nuevo informe del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, según el cual "de mantenerse la evolución de la inflación a un ritmo promedio del 4% mensual, se alcanzaría en el año un nivel del 60%".

"De mantenerse la evolución de la inflación a un ritmo promedio del 4% mensual, se alcanzaría en el año un nivel del 60%", sostiene un informe de la Universidad de Belgrano

Según Víctor Beker, director del CENE y extitular de Estadísticas Económicas del INDEC, hoy se requiere un "drástico viraje de la política económica", atacando todas las causas de la inflación para frenar la inercia inflacionaria reinante. Es un proceso en el que la inflación presente retroalimenta la inflación futura.

"En primer lugar, hace falta voluntad política para hacerlo", aseguró Beker, y consideró que en el contexto actual de "fragmentación en la toma de decisiones, ésa es la primera y mayor dificultad".

Pero además, se necesita un abordaje técnico, lo que Beker resume como "un plan integral de ataque coordinado a la inflación".

Esto supone medidas monetarias, fiscales y cambiarias, así como la política de ingresos, todo subordinado al logro de la meta de inflación. Pero además, que "el plan sea creíble y creído por la población", enfatizó.

Para Beker se requiere un plan integral de ataque coordinado a la inflación, con medidas monetarias, fiscales, cambiarias y la política de ingresos, todo subordinado al logro de la meta de inflación

Para el economista los instrumentos que hoy está utilizando el Gobierno para  frenar la suba de precios, no son los adecuados.

Cuestionó que haya quienes pretendan "reducir el problema de la inflación al aumento en el precio de la carne y proponer un índice de precios ‘descarnado', como el que implementara el ex ministro Martínez de Hoz en 1979". Y recordó que eso fue rápidamente abandonado, al advertirse que no introducía una diferencia demasiado significativa".

Apuntó también contra algunos sectores que propician "regresar a la manipulación de las cifras del INDEC, como ocurriera entre 2007 y 2015", con el consiguiente desprestigio del trabajo desarrollado por el organismo estadístico.

"Los índices se pueden dibujar pero no los precios en las góndolas. En lugar de romper el termómetro, sería mejor combatir las causas de la fiebre", remató Beker.


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