Por Brasil y la recesión, la industria automotriz corre riesgo de un nuevo año de estancamiento

Aun con una leve mejora de la demanda de Brasil, que representa dos tercios de las exportaciones del sector, este año no se espera un despegue de la producción y las ventas en el complejo automotor-autopartista.

Tras el verdadero derrumbe que sufrió la industria automotriz en 2019, en producción y exportaciones, los principales actores del sector coinciden que 2020 será un año de estancamiento. Incluso la leve mejora que se avizoraba por una mayor demanda de Brasil, ahora está en riesgo.

En los últimos 15 días los analistas empezaron a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento de Brasil, llevan el estimado de 2,3% de crecimiento para este año a una caída de 1,8-1,9%.

Además, está el impacto de la epidemia de coronavirus, que está afectando el comercio global y la actividad en todos los destinos, en especial en aquellos países más integrados a la locomotora china como es el caso del principal socio del Mercosur, y también la devaluación del real constituyen una "amenaza latente", califican en el sector.

"Las cifras de producción y exportación estarán en niveles semejantes a 2019 pero se estima que la demanda del mercado interno se ubicará incluso por debajo del registro del año pasado", señalaron fuentes de la industria local.

Desde el sector autopartista, muy dependiente de la dinámica productiva en las terminales automotrices, apuntan que "hay expectativas positivas sobre el mercado de Brasil pero que el mercado crezca es condición necesaria pero no suficiente", y aclaran que la producción estará cerca de 360.000 unidades, similar a 2019.

El esquema de retenciones y los reintegros por exportaciones, que no compensan los impuestos pagados, son la principal demanda del sector. Además, las autopartes importadas no pagan retenciones cuando se exporta un vehículo, lo que incentiva la importación.

"Los primeros guarismos del mes de enero confirman la tendencia de una nueva contracción del mercado, en tanto que la producción y las exportaciones también se verían afectadas en el primer trimestre del año", destaca un informe de Abeceb. Y pronostica un panorama complejo hacia adelante. "El 2020 será un nuevo año negativo en el sector, la expectativa pasa a 2021".

Franco Roland, analista senior del sector automotor en Abeceb, sostuvo que se prevé unas 410.000 unidades patentadas, y consideró que "en algún momento entre abril y mayo, cuando se encamine el tema de la deuda, podría haber una mejora".

De todos modos, los tres drivers del mercado de autos, nivel de actividad, relación salario-precio de los vehículos, y costo del financiamiento, presentan desafíos.

"El ratio del salario sobre el poder de compra está en los niveles más bajos desde 2009", precisó Roland. Sólo en los últimos dos años los precios subieron al compás de la devaluación y los sueldos, corren de atrás. "Mientras en 2017 hacían falta 13 salarios para comprar un auto de gama media, en 2019 fueron 18 salarios", explicó.

Otro tema clave es el mercado de exportación. Preocupada por la actualidad del sector, la Cancillería recibió días pasados a representantes de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) con el fin de potenciar las ventas externas.

Brasil sigue capturando dos de cada tres autos exportados y han crecido mucho los envíos a Centroamérica, Colombia y Chile, pero este esfuerzo no compensa la caída de Brasil.

"Hay una oportunidad con Chile para exportar unas 10.000 pickups más, pero para eso hay que renegociar un punto del acuerdo bilateral sobre reglas de origen", indicó una fuente sectorial. En Chile las reglas de origen -que se vinculan al contenido local para ingresar- son más exigentes que las del Mercosur. Ahí está hoy la puja.

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