Para sostener la temporada, postergan nuevas restricciones

Kicillof acordó con los intendentes bonaerenses esperar a los números de contagiados de esta semana y reforzarán controles en la Costa. Ayer se produjo un pico con casi 14 mil contagios en el país

Entre la espada y la pared. Así se siente Axel Kicillof: el gobernador se muestra atrapado entre una escalada de casos de coronavirus, que ayer saltaron a 5419 en su provincia y 13790 en un día en todo el país, y sostener la reactivación económica después del pandémico 2020, con una temporada veraniega que acaba de empezar. Luego de una charla con los 135 intendentes bonaerenses, se acordó postergar nuevas medidas restrictivas al menos hasta el fin de semana. La medida que más resuena como intermedia, para evitar un escenario de Fase 1, es un toque de queda sanitario para prohibir la circulación nocturna.

Otras provincias adelantaron los tiempos: La Pampa y Chaco anunciaron que no se podrá salir por las noches; Santiago del Estero impondrá medidas para ingresar; y la capital de Formosa regresará a Fase 1, al imponer un bloque sanitario hasta el 19 de enero. En la misma provincia de Buenos Aires hubo 15 distritos que regresaron a un estado más restrictivo.

Con este panorama como antesala de la visita a la Quinta de Olivos del propio Kicillof y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que podría ser hoy si bien no hay confirmación oficial, Alberto Fernández por ahora no tendría respaldo político en el triunvirato del AMBA para avanzar con las restricciones con las que viene advirtiendo. El Presidente igual, aconsejado por el ala económica del Gobierno, también busca demorar lo más que se pueda una medida que impacte en el consumo en los albores de un año electoral.

"No hay datos hoy para cerrar", repiten en la Casa Rosada, si bien aguardan que la suba de las últimas semanas de casos se convierta en una irreversible tendencia cuando se cuenten los contagios de las fiestas de fin de año. La variable clave, vuelve a ser, la ocupación hospitalaria. En la Jefatura de Gabinete, mientras afinan las ayudas pandémicas, preocupa el eventual resarcimiento económico que pretendan las actividades que se vean afectadas por futuras restricciones. Por ahora, confiaron desde ese despacho, no están evaluando un ATP especial en caso de un toque de queda nocturno.

Los meros rumores alertaron a los comerciantes de ciudades turísticas por caída de reservas. "No se va a suspender la temporada, sino controlarla más", prometió el ministro de Turismo, Matías Lammens, en su paso por Villa Gesell. "Lo que hemos resuelto es poner más énfasis en el llamado al cumplimiento de todas las medidas de cuidado", afirmó Kicillof. Se insistirá con una campaña de concientización.

Hay dos fechas clave por delante. Una es el 11 de enero. Si bien los modelos predictivos del ministerio de Salud provincial auguran lo peor (ejemplifican con la explosión de llamados al 148 por síntomas de Covid), aún faltan los números para sostener un relato de gravedad epidemiológica para imponer restricciones. Tanto en La Plata como en la Quinta de Olivos, la peor pesadilla es enfrentarse hoy a una desobediencia civil.

El espejo vuelve a ser el hemisferio norte, los confinamientos que están aplicando países como Inglaterra y Alemania. "Acá se le perdió el miedo al coronavirus", se quejan en una intendencia bonaerense. En la videconferencia que mantuvo ayer Kicillof, si bien hubo alcaldes del conurbano que aceptaron la idea de prohibir la circulación nocturna, bajo la idea de que la situación sanitaria del AMBA se derrama al resto del país, el consenso general fue que "va a ser muy difícil de implementar".

La otra fecha que mira el Gobierno en el calendario es abril. Para entonces, apuestan a que una avanzada campaña de vacunación haya llegado a gran parte de la población de riesgo y personal esencial.

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