Entrevista

Un 0% de aumento del PAMI y el 'costo Covid', el combo que amenaza la subsistencia de clínicas y sanatorios

En plena discusión paritaria, el titular de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados, Jorge Cherro, dialogó con El Cronista y advirtió que los prestadores no pueden seguir convalidando aumentos de costos en base a subsidios.

La pandemia puso al sistema de salud en una situación muy compleja durante el año pasado, frente a la necesidad de atender las urgencias por el coronavirus y una abrupta caída en los ingresos relacionados con las prestaciones tradicionales del sector, que son las cirugías, tratamientos crónicos y estudios de diagnóstico.

El diagnóstico del titular de la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República (Adecra), Jorge Cherro, no deja lugar a dudas: la actividad en los sanatorios cayó al 20% o 30% y aunque comenzó a recuperarse en los últimos meses, las prestaciones se abonan a valores de diciembre de 2019

En ese contexto se discute la paritaria del sector en la que debió terciar el Ministerio de Trabajo, ante la falta de acuerdo, dictando la conciliación obligatoria. Cherro, que también es vocero de la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS), reconoce en diálogo con El Cronista que los trabajadores necesitan una recomposición salarial pero advierte que las instituciones de salud no están en condiciones de afrontarlo.

-¿El sector está en una especie de frazada corta?

Sí, lo que ocurre es que durante el 2020 no hemos tenido una respuesta de todo el universo financiador, que es un poco más amplio que la medicina prepaga, está también el PAMI con su problemática, está la seguridad social, tanto nacional como provincial. Evidentemente, no llegaron los fondos a los prestadores (clínicas, sanatorios, etc), y obviamente, las víctimas somos los prestadores institucionales y sus trabajadores, los que en estos momentos estamos teniendo de alguna manera el conflicto. En este momento estamos en conciliación obligatoria, nos volvemos a juntar el jueves.

-¿Hasta cuándo rige la conciliación obligatoria?

Normalmente rige por 15 días y puede llegar a otros cinco días más. Cuando nos juntemos el jueves ya casi estaríamos sobre el filo de la negociación y no hay una respuesta para darle todavía al sindicato. Es que durante 2020 atravesamos la pandemia sin actualización arancelaria. El PAMI dio 0% de aumento durante todo el 2020, la medicina prepaga consiguió un 10% en diciembre y lo trasladó y lo estamos cobrando a lo largo de estos meses que van de este año. Y ahora en marzo dio un 3,5% más. Y la seguridad social, diría que más o menos se acomodó porque cada obra social tuvo su paritaria, entonces tuvo un aumento en la recaudación, pero el PAMI tuvo un incremento del 54%, que fue la inflación del 2019

-¿No hubo un traslado del PAMI, al menos en parte, a los aranceles?

Hubo cero traslado y la excusa de la licenciada (Luana) Volnovich fue que los prestadores estábamos cobrando ATP, un subsidio, que el año pasado ponderó alrededor de 20/25% de nuestros costos, con otros beneficios fiscales que nos dio el Gobierno como la baja de impuesto al cheque, exenciones a las contribuciones patronales. Todo ese paquete ponderaba cerca del 20/25% de los costos. Esa fue la excusa para no ajustar los aranceles.

Argentina superó los 20.000 casos de coronavirus en un día, récord desde que comenzó la pandemia

-¿Qué porcentaje de los ingresos de las clínicas representa cada uno de los sectores financiadores?

Depende mucho del perfil del prestador, por ejemplo en la Capital Federal hay un gran porcentaje de prestadores que son prepagos dependientes, pero cuando uno va a la provincia de Buenos Aires entra a jugar más el IOMA o en otras provincias las obras sociales provinciales y el PAMI. Ahí hay un menor porcentaje de pacientes de la medicina prepaga y mayor del PAMI y las obras sociales provinciales y nacionales.

-¿Pero a nivel nacional cuál es la incidencia de cada financiador?

En términos de personas atendidas más o menos está en un tercio cada uno, pero en ingresos no es así, la medicina prepaga abona más que el PAMI, por ejemplo. De toda la ciudadanía, el 70% se atiende, de una u otra manera, en la actividad privada, no sólo clínicas, sanatorios, incluso en este conflicto están los hospitales de comunidad.

-¿Están lejos las posturas de prestadores y el sindicato?

En realidad estamos negociando la cláusula de revisión de la paritaria 2020. Todos los meses de julio nos juntamos y negociamos un porcentaje o una suma fija y en marzo del año siguiente nos sentamos a negociar la diferencia entre el IPC (en 2020 dio 36,1%) y lo que dimos en paritaria. En nuestro caso son cinco convenios, todos con Sanidad, pero hay uno de ambulancias, otro de hospitales de comunidad, etc, y hoy estamos todos en conciliación obligatoria.

-¿Qué está pidiendo el gremio y cuál es la oferta de las empresas?

Piden un ajuste del 15/16% para llegar al 36%, cosa que consideramos absolutamente lógico. Reconocemos el hecho de que no quieran perder tampoco el salario real, es razonable. Pero en este momento no estamos en condiciones de ofrecer nada. Entramos a un sistema de subsidios, es fácil entrar pero es muy difícil salir. En este escenario, no podemos seguir convalidando aumentos de costos, sea salariales u otros (medicamentos, etc) con los subsidios, porque éstos terminan de la noche a la mañana y nosotros nos vamos a quedar con la base de nuestros ingresos colgados a diciembre de 2019. Prácticamente, es el último aumento que recibimos. 

-Entiendo que los subsidios dependen del Gobierno.

Sí, los pone el Gobierno. El año pasado fue en forma de ATP, lo cobramos de abril a diciembre. A partir de enero pasamos a cobrar los Repro. Con los ATP estábamos cobrando $ 35.000 por empleado y ahora con Repro estamos entre $ 12.000 (Centros de diagnóstico) y $ 18.000 (instituciones con internación). Pero esto se negocia mes a mes con el Gobierno.

-¿La clave es la previsibilidad para poder cerrar la paritaria?

No nos gusta estar subsidiados, porque el subsidio distorsiona los precios relativos, te quedan los ingresos detenidos en el tiempo y los costos, cada vez que das un aumento, se te van yendo para arriba, la brecha cada vez es más grande. Si seguimos convalidando sobre la base de que vamos a cobrar un subsidio, aunque lo cobremos, el subsidio nos alcanza para pagar lo que está arreglado en la paritaria, pero no este 16%. Con el agravante de que en un par de meses tenemos que volver a sentarnos para negociar la nueva paritaria. Tenemos que aprovechar la negociación paritaria y arreglar todo el año. Pero nuestro problema no es el 2021, sino que el 2020 cayó en un agujero negro y nadie se hace cargo de eso.

Hubo cero aumento del PAMI y la excusa de la licenciada (Luana) Volnovich fue que los prestadores estábamos cobrando ATP, un subsidio, que el año pasado ponderó alrededor de 20/25% de nuestros costos.

-¿La pandemia también afectó los ingresos de los prestadores por menos consultas, estudios, cirugías, etc?

El sector entró muy mal en la pandemia, con problemas que venían de 2018 y 2019 pero además, la actividad y la producción cayó notablemente el año pasado.

-¿Cuánto cayó en promedio?

Hubo centros de diagnóstico que directamente cerraron las puertas. La actividad en los sanatorios cayó al 20% o 30% porque se suspendieron las prestaciones programadas, cirugías, tratamientos crónicos, todo a la espera de que entraran los pacientes de Covid, pero éstos empezaron a entrar con cuentagotas. Además, el punto de equilibrio de esta actividad es muy alto, porque tenemos costos fijos muy importantes, fundamentalmente todo lo que tiene que ver con los recursos humanos, que es el 70% del costo. En el caso de los sanatorios, tenemos que tener ocupada un 80/85% de la capacidad instalada, lo que llamamos "cama caliente", para realmente llegar a un punto de equilibrio.

¿El core del negocio es la atención de cirugías y tratamientos que en 2020 no se hicieron?

Exactamente, todas las patologías prevalentes que se está atendiendo en este momento, porque hubo una demanda contenida el año pasado, que cuando bajó la curva de Covid se empezaron a atender.

¿Esto no equilibra un poco las cuentas? 

Los pacientes Covid son de altísimo costo. Cuando entran en terapia intensiva con respirador, realmente usan cantidad de medicamentos y elementos de protección personal, que aumentan los costos, pero no recibimos aumentos en los módulos o las prestaciones de parte de los financiadores para atender a este tipo de pacientes. Las prestaciones tradicionales están aumentando ahora pero que todavía no llegamos a lo que necesitamos pero, además, los aranceles de las prestaciones están desactualizados.

-¿De cuánto debería ser el ajuste de aranceles para llegar al punto de equilibrio?

Estamos planteando que, de alguna manera, se reconozca lo que pasó en 2020. Por ejemplo, el PAMI en 2020 dio 0% de aumento y en 2021 va a dar 29% en cómodas cuotas mensuales, esto ya está acordado, e incluso en enero de ese 29% ya dio un 12%. Pero la base de ese 29% está sobre los aranceles de diciembre de 2019. Si en 2020, sin ATP, hubiese habido un ajuste digamos del 25%, al que ahora se le sumara el 29%, hubiésemos podido pagar sin problemas la cláusula de revisión y poder sentarnos a negociar dentro de dos meses la nueva paritaria.

-Todas las partes parecen tener sus razones. ¿Cómo se sale de esto?

Creo que la salida tiene que estar relacionada con dos factores: asegurarnos una continuidad en la generalización del subsidio por parte del Gobierno, pero el Gobierno no está para tirar manteca al techo, está más bien para cortar los subsidios que para ampliarlos. Además, la cuestión impositiva es clave. Por ejemplo, pagamos mucho IVA cuando compramos insumos y como la actividad es exenta se generan saldos técnicos negativos, que van a pérdida. Es es una agenda que venimos planteando hace mucho tiempo, daría un alivio importante pero nos dicen que eso tiene que pasar por el Congreso, etc. Hay actividades que tienen ese saldo técnico de IVA de libre disponibilidad o si no poder usarlo a cuenta de otros impuestos nacionales.

Y además, los financiadores de alguna manera tienen que colaborar, no pueden hacerse los distraídos. En la última paritaria pedimos que venga el PAMI, el IOMA, algunas obras sociales provinciales importantes como la de Tucumán o Córdoba. También a las prepagas y de hecho estuvo (Claudio) Belocopitt en representación. Pero el PAMI no se dio por aludido, el IOMA tampoco.

Decimos, los que tienen que poner la plata son el Gobierno y los financiadores, que son los "dueños" de los afiliados. Nosotros somos meros administradores, me dan la plata sobre las prestaciones que brindo y yo las pago. Ahora me están pidiendo un 15% más seguramente un 30% en junio-julio y ¿de dónde la sacamos? No somos empresarios "mala leche", hace 16 años que negociamos paritarias y, con sus tira y afloje, todas las paritarias las hemos resuelto. Pero la pandemia realmente nos puso en una situación al borde del precipicio.

-¿En materia impositiva han planteado algún tipo de exención, al menos temporal?

Hemos planteado que el decreto 300/2020, que es el que nos da las exenciones de contribuciones patronales y al mismo tiempo la baja en la alícuota en el impuesto al cheque, perdure en el tiempo, que no tengamos que negociar mes a mes, para no estar con la Espada de Damocles, con miedo a que lo saquen. Otro tema que nos pega mucho impositivamente es Ingresos Brutos, es un impuesto absolutamente distorsivo pero en este momento el Gobierno adhiere a que cada provincia en lugar de bajar, aumente. La salida es por el lado impositivo y algún aumento considerable de arancel.

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Comentarios

  • CA

    Claudia Analía

    Hace 5 días

    ESte gobierno vino con una MAZA (con zeta) a romperlo todo...

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